Después de tanto ponerme frente al televisor y que ellos me quitaran logre que me ayudaran hacer lo que según seria nuestro almuerzo, los muy genios le preguntaron a mi hijo que quería comer y el muy inteligente pidió hamburguesas, me encanto verles la cara es que no me explico que les paso por la cabeza cuando dejaron que Juan decidiera lo que comeríamos de almuerzo, si apenas acaba de cumplir cuatro años obvio que lo que le gusta son las cosas que por su salud no le dejo comer, en esta ocasión apoye a mi hijo es que ninguna persona en su sano juicio deja en las manos de un niño el menú del almuerzo, ahora estamos en la cocina preparando todo mi hijo está sentado está jugando en la piscina que le llenaron el par de sinvergüenzas, desde donde estoy puedo ver que hace pues está a cinco pasos de donde estoy.
Fer—escucho que me llama Cesar--¿Dónde está el pan para las hamburguesas?
No sé—me encojo de hombros—si ustedes dejaron que Juan decidiera que vamos almorzar supongo que están todas las cosas aquí—señalo la cocina
Veo como continúa buscando los dichosos panes, me rio porque la realidad es que no los compraron y pues me voy hacer de la vista gorda, veo a Cesar preguntarle a Carlos y este niega, suelto una carcajada me miran como si estuviera loca, pero es que se ven cómicos ese par buscando algo que no hay aquí.
Mami tengo hambre—la voz de mi hijo me hace abrir los ojos como plato
Cuando juega en la piscina le da mucha hambre, y el par de genios están buscando un pan que no hay en casa.
Ya casi mi amor—busco unas galletas y se las doy—come esto mientras esta tu hamburguesa
Observo a mi hijo como se sienta a comer las galletas y me muevo lo más rápido que puedo, las galletas es un vil engaño eso no le llega a ningún lado, volteo a ver al par de despistados y siguen buscando el dichoso pan, me voy a la nevera y saco el pan de sandwich y pues me toca improvisar, dudo que mi hijo se oponga a comerlo tiene todos lo que lleva la fulana hamburguesa.
¿Mami ya está mi comida? —sonrió mientras le acarició su cabello
Si amor—le muestro el plato donde esta lo que quiere comer
tiene el ceño fruncido—esa no es mi habuguesa
Si amor es una nueva versión de la hamburguesa—me mira muy convencido, pero aun así agarra el plato y se va
Tiene problemas para pronunciar algunas palabras correctamente, cosa que ha hecho tener problemas con mi adorada familia porque según lo tengo malcriado y muy consentido, cosa que no es así, veo como se vuelve a sentar donde estaba antes y comienza devorar su adorado almuerzo.
No hay pan de hamburguesa—me ven con cara de tragedia—se nos olvidó comprarlo
Lo sé—niego mientras rio—me toco improvisar cuando Juan pidió su almuerzo
Cuando el par de despistados voltean a ver a Juan les da risa, por lo menos ya uno menos.
Bueno ami te falta hacer dos más igualitos al que le hiciste a Juanis—entrecierro los ojos para mirar a Cesar
Yoooo---niego—háganlo ustedes ya debo descansar, ah y la mía que sea asada en la parrilla
Me voy contoneando mis caderas dejándolos con la palabra en la boca a ese par, me siento con mi hijo para ayudarlo en pobre termino con todo regado en el plato, igual se come todo por separada, me mira y me regala una sonrisa muy hermosa, sus labios tiene rastros de mayonesa y salsa de tomate.
Ta rica—asiento sin dejar de reír
Como buena mamá busco mi celular y comienzo a sacarle fotos, son estos momentos que me gustan, solo buena vibra sin problemas ni discusiones todo en armonía, claro no por mucho porque me llega un olor a quemado, salgo corriendo a la cocina y no hay nada hay, me voy al patio y sorpresa la carne que está en la parrilla esta quemada el olor me quita el hambre y el humo me da alergia, lo peor el par de cocineros están hablando con el vecino y si mi oído no falla es del dichoso partido de futbol que no les deje ver
Mami huele a feo—Juan arruga la nariz
Si amor se quemó la carne—hago un puchero y mi hijo se ríe
Escucho unos pasos acercarse no volteo a mirarlos porque soy capaz de agarrar la carne y tirárselas en la frente a cada uno.
¡Mi ciela!—el escandaloso de Carlos—se quemó la carne
No puede ser—está riendo—si le eche poco carbón para que se cocinara a fuego lento
Pero que mierdas acaso cuando usas la parrilla le gradúas la temperatura así
Ummm—voltean a mirarme—ahí estaba mi almuerzo y Juan quiere más
Ellos se miran entre ellos, como mi hijo es un caso se les acerca y les entrega el plato.
Ya va Juanillo, que hay que poner de nuevo la carne en la parrilla---niego
Carlos comienza a poner la carne en la parrilla, mientras mi hijo los presiona estando al lado de él diciéndole a cada cinco segundos que tiene hambre, veo a Cesar con el celular en mano.
Mi ciela—llama a Carlos—voltea
Carlos esta tan concentrado asando la carne, que no le presta atención
Deja de j***r Cesar el niño tiene hambre—sigue de espaldas
No te molestes—se acerca enfocándole el rostro—te ves guapo de chef
Suelto la carcajada, no lo va a dejar en paz, Carlos termina de prepararle lo que Juan quiere y al fin lo deja en paz, mi amigo continúa grabando todo entre burlas risa, cuando tiene su versión de hamburguesa con pan de sándwich me pide que le tome una foto con su celular y lo hago no veo nada de mal, son los momentos que hay que guardar.
Después de un rato mi hijo está jugando con sus juguetes, Carlos y Cesar están con su fulano juego según lo que entendí apostaron no sé qué cosa, lo cierto es que nada bueno sale de esos dos, al raro se nos une el vecino con su esposa son muy alegres y divertidos lo bueno no hay ni una gota de alcohol, comenzamos a jugar domino, apostaron el par de tarados y perdieron no sé qué día entenderán que no son buenos en eso, cuando era la hora de cenar los hombres decidieron ser considerados con nosotras y cocinar, bueno cocinaron porque les dijimos que no íbamos a movernos, pero lo hicieron prepararon una pasta muy rica.
Vecinas nos avisan cuando se vuelven a reunir para que hagamos algo entre todos—Ana es la vecina con la que tengo más confianza
Claro, esta vez fue poco organizado—niego—para colmo ese par dejo quemar la carne.
En medio de rías y bromas termina nuestro día dejando buenos recuerdos, mañana seguiría mi rutina, lo que nunca pensé fue que un día de compartir con mis amistades me iba a traer un problema. Al día siguiente me levanto no con mucho ánimo es domingo, pero debo dejar todo en orden, ayer después de que le tome no sé cuántas fotos a mi hijo no volví a saber más de mi celular me entretuve al punto de no recordar donde lo había dejado, me levanto de la cama con la intención de comenzar mi día son las seis y media de la mañana, me voy al baño del pasillo asearme si lo hago en mi habitación corro el riesgo de despertar a Carlos y Juan, anoche nos quedamos todos dormidos en la misma cama, ya cuando al fin estoy fresca y con energías renovada comienzo hacer todo rápido adelanto parte del desayuno, meto una tanda de ropa en la lavadora, limpio la casa, en medio de tantas vueltas veo mi celular en la mesa del comedor al revisarlo esta descargado, si por mi fuera no tendría ese aparato del infierno busco el cargado para ponerlo a cargar, suspiro ya estoy a punto de terminar de hacer todo esa es la ventaja de cuando eres ordenada y maniática de la limpieza.
En la tarde recuerdo que mi celular sigue pegado al cargador, ya han pasado como siete horas cargándose, es que nado en las nube, en cuanto lo enciendo no para de sonar en señal de que me están llegando mensajes, no quiero ver porque sé que esos mensajes son problemas, cuando al fin me armo de valor comienzo a revisar, el fulano grupo familiar de w******p cuando lo abro no puedo creer todos los mensajes que hay criticándome y diciéndome cosas horribles por el rato de compartí con mi amigo y vecinos.
¿Qué pasa? –doy un brinco en mi lugar por el susto que me ha dado Carlos
Esto es increíble—no levanto la mirada sigo leyendo los comentarios—ellos si pueden tener fines de semana tragando licor, pero solo lo hago un día y soy la peor basura
Sabes cómo son envidiosos—frunzo el ceño
no me gusta que te refieras así de ellos—lo escucho suspirar