Después de salir de casa de mi madre, me fui a la parada del transporte público para ir a casa de mi suegra a buscar a mi hijo, ya había tenido problemas con Carlos por tener que límpiale la casa a mi madre, sé que él tiene razón que si Carla y Francisco viven ahí el deber de ellos es mantener todo limpio y para colmo lavarles a todos, no le digo nada porque no quiero peleas mi situación no es fácil, le prometí a mi padre cuidar de mi madre, eso incluye no hacer enojar, veo la hora en mi reloj y voy a buen tiempo tengo hambre no comí en casa de mi madre porque no quedo comida para mí, sacudo mi cabeza no vale la pena pensar en eso siempre es lo mismo, no tanda mucho en pasar el transporte público que para mí alivio va casi vacío, voy entretenida mirando por la ventana cuando siento mi celular vibrar al abrir el mensaje se me dibuja en los labios una sonrisa, mi amigo del alma quiere verme, no tardo en decirle que sí, estoy emocionada desde hace un tiempo nos cuesta vernos seguido su trabajo y mi trabajo sumado a mis obligaciones me consumen todo mi tiempo.
Llego a mi destino con sueño, hambre y cansancio, pero aun no es hora de poder descansar y mucho menos dormir, me encuentro a la familia de Carlos en medio de bromas y risas busco con la mirada a mi hijo y lo encuentro, su apariencia me da risa está lleno de tierra sus mejillas están coloradas y el sudor corro por su frente revuelta con la tierra, cuando me ve sonríe y comienza a correr a donde estoy.
Bendición mami—une sus dos manitos
Dios te bendiga mi amor—le doy un beso en la frente dejando mis labios con el sabor de su sudor--¿Qué has hecho?—una sonrisa enorme se dibuja en su rostro
Jugar con nana—así le dice a su prima Dayana
Qué bueno, espero que te hayas divertido mucho—veo que mueve su cabeza de un lado a otro buscando algo o alguien
Si ma—sé que quiere ir a seguir jugando
Ve con Dayana a seguir jugando—me mira y sale corriendo
La familia de Carlos trata bien a mi hijo, su tía lo quiere mucho no le grita y mucho menos lo golpea, cosa que agradezco cuando hace algo mal es obvio que hay un llamado de atención por parte del adulto que este cerca cuando llegamos nos dicen que sucedió para que nos encarguemos de ver qué medidas de disciplina aplicamos, estas serían un castigo sin sus juegos en la computadora, ni en la Tablet, no me quejo nos ha funcionado muy bien.
Hola amor—le doy un beso casto en los labios a Carlos
Hola preciosa—sonrió—te ves fatal, me imagino que te toco limpiar hasta el techo—suelto una carcajada
Casi—el alza una ceja—limpie por donde pasa la reina—había mucha gente
¿Y eso? —me enojo de hombros
El par de hermanos fantásticos están con el asunto de la herencia—resoplo—hasta mi mamá opino y no me gusto lo que dijo, ella cree que el mundo gira a su alrededor, espero que no hagan una locura
Ojalá—esta con los brazos cruzados en el pecho
Los dos sabemos que mi madre apoya muchas cosas a mis hermanos algunos poco buenas aun así no le digo nada para evitar problemas.
Adivina quién me escribió—le digo a Carlos en tono jocoso
Ni idea—se queda pensativo—nada, dime
Cesar Augusto—pronuncio el nombre en medio de risas
Mi ciela—no para de reír
Oye no seas cruel—él se encoge de hombros con una sonrisa dibujada en su rostro
Se la aguanta—niego—cuéntame que te dijo
Quiere verme—abre lo boca y la vuelve acerrar
Está bien, solo te quiere ver a ti—hace una mueca—se olvidó de los amigos
¿Celoso?—sigue riendo
Nunca ese corazoncito es solo mío—pongo mi mejor cara se sorpresa
Mira que lo tenían bien escondido—suelta una carcajada—me voy a poner celosa, el colmo mi mejor amigo me quita a mi marido—niego
Sabes que su corazón es muy grande—continua con su tono burlista
Cesar es mi mejor amigo y Carlos le cae de maravillas sin contar que son amigos, donde están los dos juntos es igual a no parar de reír, mi amigo es homosexual y le dice a mi marido “mi ciela” delante del que este, han hecho apuestas un tanto locas pero divertidas, mi hijo lo adora.
Quería preguntarte si lo puedo invitar el otro fin de semana para la casa, ya sabes para hacer un día de hamburguesas—Carlos me mira y sonríe
Por mí no hay problemas—suspiro un fin de semana lleno de buena vibra
No tardo en escribirle diciéndole de los planes para el otro fin de semana, está claro que no iré a la casa de mi madre a limpiar la casa un día que no vaya no creo que se caiga la casa. Llega el tan anhelado fin de semana, nos organizamos para comprar las cosas necesarias para hacer las hamburguesas, una de las cosas que le gusta a Carlos de mi amigo es que no es de tomar bebidas alcohólicas es más de comer y ayudar a cocinar, no lo puedo negar cocina muy bien podría decir hasta mejor que yo, escucho mi celular repicar y cuando reviso es mi amigo contesto.
Abre la puerta cariño—sonrió es más meloso
Voy corazón—salgo corriendo abrir el portón para que guarde su auto
Mi amor—me abraza—te extrañe
Yo también—hago un puchero—tengo que contarte tantas cosas
¿Por qué no me las contaste por mensaje?—niego
Son muy fuertes y es mejor en persona—hace una mueca
¿Dónde está mi ciela?—río al escuchar cómo le dice a Carlos
Viendo tele—le hago señas—en el cuarto
¿Sigue acostado?—niego
Se dañó la televisión de la sala y pues sirve el del cuarto y allá está viendo su dichoso partido de futbol—hace una cara de sorpresa
¿Qué partido?—me enojo de hombros
Ni idea, sabes que no se de deporte—comenzamos a sacar las cosas de carro—el deporte que conozco es limpiar la casa y mira que ya estoy considerándolo como deporte extremo, porque cada vez que subo a una silla a limpiar las telas de araña debo tener cuidado de no caerme—lo escucho reír
Mija pareces una mujer que tiene mil años—con él no se puede
Dejamos todo en la cocina y cuando me doy cuenta ya va camino a mi habitación a molestar a Carlos, unos segundos después lo escucho gritar a los dos y la risa de mi hijo, cuando llego el panorama no es muy alentador para mí, están los tres inspirados viendo el partido de no sé qué cosa, esto significa una cosa que no voy a tener ayudantes de cocina.