—Jason — lo llamo pero solo sigue mirándome fijamente, es entonces que tomo fuerza y cacheteo su mejilla, una muy fuerte cachetada que retumba en toda la habitación y lo hace reaccionar, de una manera que no lo esperaba. —Daniela, niña, mi niña —. Dice mientras me toma por el rostro y se pega a mí. Termino recostada de la pared con Jason sobre mí apretándome a ella, sus manos comienza a tocar mi cuerpo mientras verifica que este bien, lo sé porque sus palabras rápidas y balbuceadas es lo que preguntan « ¿Estás bien? ¿Te lastime? ¿No estás herida?» «Soy un imbécil » —Para Jason — le digo mientras la inspección con sus heladas manos sigue— ¡Jason para! Estoy bien. Disparaste al techo — le digo mientras se detiene y me mira fijamente a los ojos. —Mierda, soy un imbécil, pen- pensé que

