—¿Ya te vas? —Ian dijo con nostalgia al escuchar la conversación de la rubia. —Basta, solo se va de vacaciones, nos volveremos a reunir para el último año de universidad —Jenna trató de tranquilizar a su amigo. —No se preocupen. —Yo estoy bien —Jenna se defendió—. No me preocupo, a menos que Oliver te deje en silla de ruedas con todo el sexo que te da, y ahora que estarán solos por casi tres semanas en el mar, bueno... solo me queda rezar por ti y recomendarte una pomada que es buenísima para las rozaduras. —Es mejor que vea si Oliver ya ha llegado —Mia rió, avergonzada, maldiciendo el día en que les contó lo maravillosa que era su vida s****l. Ian corrió hacia ella y la abrazó. El castaño fulminó a Jenna con la mirada para que ella hiciera lo mismo, y a regañadientes, lo hizo. Ella e
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