—Cinco —dijo Silver para sí mismo y maldijo—. Yo y mi maldita suerte. —Mia alzó el papel rápidamente cuando levantó la mirada de nuevo. El azabache la seguía viendo; no comprendía cómo podía ser así, ni siquiera se preocupaba por disimular frente a Suni. Pero también ella no hacía nada para dejar de observarlo. Ambos se quedaron así por unos segundos y después hicieron como si nada, desviando la mirada. La profesora empezó a tomar lista de las parejas. Cuando Kai dijo el mismo número de Mia, una idea pasó por su cabeza y enseguida miró a su amigo. La clase terminó, todos empezaron a guardar sus cosas, pero el azabache abordó a Kai como un acechador. El castaño soltó un "no" apenas lo vio y se apresuró a caminar hacia la salida del salón. Oliver lo miró ofendido. ¿Cómo un "no"? Ni siquie

