—¿Sin importancia? — preguntó agobiada. Quería tener bien claro lo que estaba a punto de pasar entre ellos. No sería fácil, y más porque se trataba de Oliver. —Claro — respondió con simpleza. El azabache se veía confiado, como si lo que estaba a punto de hacer lo hiciera todo el tiempo. Y lo hacía, pero esta vez sería diferente. Lo sentía así, ya que deseaba besar a Mia como jamás creyó que desearía algo. —¿Cómo empezamos? —Aceptó al fin. Ya no podía darle más vueltas al asunto; quería saber besar, y Oliver la ayudaría. No podía despreciarlo así como así. Ya no había vuelta atrás, aunque al final se arrepintiera. ¿No era mejor eso que quedarse con las ganas de aprender? Eso era lo que ella creía. Frotó sus manos sobre sus muslos de forma nerviosa y se acomodó mejor, inclinándose en e

