Capítulo Uno
Darius era m*****o de una de las más poderosas hermandades en el mundo: La Luna Negra. Eran muiy conocidos en todos lados y sus miembros eran respetados entre los otros clanes; temidos por seres tanto naturales como sobrenaturales. Su entrenamiento era tan extremadamente duro que solo durante el primer año la mitad de los aspirantas terminaba muerta. Al final de los diez años de entrenamiento solo cindo de ellos estarían vivos.
Hijos e hijas de prostitutas, huérfanos o rechazados por sus padres, todos ellos fueron abandonados a las puertas del Santuario. Pero Darius era una muy rara excepción: su padre era Erick, el líder de la Luna Negra; su madre era una de tantas mujeres que Erick sedujo a través de los años. Se decía que su padre la había asesinado la noche en que ella, con ocho meses de embarazo, fue a verlo para decirle que él era el padre. Así fue como Darius vino al mundo, en medio de la sangre y los sollozos de su madre. Lo único que tenía de ella era una marca de nacimeinto, una luna creciente en su hombro izquierdo.
Su padre lo dejó en el Santuario, en donde fue criado junto con los otros niños hasta que cumplió cinco años, la edad a la que comenzaba el entrenamiento para asesino.
A través de los años fue torturado, incluso más de lo usual a causa de su padre. Erick nunca lo trató como a un hijo, de hecho, su padre era quien más lo torturaba.
A pesar de las crueles torturas y el entrenamiento agotador, Darius logró alcanzar la prueba final a la edad de quince años. Incluso aunque fue mucho más difícil para él pasar todo el entrenamiento y las pruebas porque sus maestros odiaban a su padre, lo logró. Ahora tenía 30 años de edad.
--La chica rubia contra la pared en la habitación de Darius gemía, semi desnuda y sudorosa, mientras que él la penetraba por detrás le sujetaba los brazos con fuerza para que no pudiera moverse, hasta que obtuvo su liberación.
-Ahora vete -Dijo Darius mientras la empujaba hacia la puerta. La chica comenzó a vestirse antes de partir pero Darius simplemente la miró con rabia y gritó -AHORA! -Ella simplemente tomó sus ropas y corrió. Darius cerró la puerta y fue directamente a tomar una ducha, odiaba traer mujeres a su habitación y nunca les permitía entrar más que un par de pasos en su habitación pero algunas veces era necesario, especialmente antes de una misión y después de tantos meses sin tocar a una mujer. Había algunas mujeres en la Luna Negra, asesinas como él pero estaba prohibido; por otro lado, las mujeres en el Santuario estaban disponibles si ellos necesitaban sus servicios. Lo que más odiaba eran los gemidos falsos y la mirada en sus inexpresivas caras así que solo pedía una chica cuando realmente lo necesitaba. A ellas se les solicitaba específicamente nunca crear vínculos con ningún asesino, nunca mirar a sus ojos a menos que se les solicitara. Y los asesinos sabían que no podían lastimarlas de de ninguna forma por su propia mano o ellas no los servirían nunca más.