POV Alexander Al día siguiente llegue puntual a la cita en el club, necesitaba el dinero para ya. La madame me miraba como si ya me tuviera en la palma de la mano. —Hay una clienta interesada en ti —dijo, dejando caer cada palabra para que no pudiera dudar—. Se llama Isabela Cortés, sesenta años, viuda de un político muy influyente. Colecciona arte, y también hombres. Me tragué la incomodidad. —¿Qué quiere? —Un fin de semana completo. Evento de gala, dos noches en su casa de campo. El pago: cien mil dólares, cincuenta por adelantado. Me quedé helado. Cien mil. Con ese dinero podía cubrir la cirugía de Lucía y mucho más. Pero el precio no era el dinero, era yo. —¿Y qué espera de mí? —pregunté, aunque ya sabía la respuesta. La madame sonrió. —Lo que esperan todas, Alexander. Que sea

