Leonardo Lombardi Me senté en la cama sintiendo mi corazón latir. Tomé mi teléfono y le marqué a ignacio. — ¿Señor? — Manda un taxi a mi apartamento para que lleve a Alaia asegúrate que llegue a salvo a su casa— Dicho eso colgué. No podía creer que le había besado de esa manera y que pude tenerla pero había sido un maldito cobarde y había huido de ella. ¿por qué? ¿por qué hui? No sé cuánto tiempo pasé en la habitación escondiéndome de Alaia, porque esa era la realidad me estaba escondiendo de ella, no podía verla después de lo sucedido. Cuando escuché las puertas del ascensor abrirse y cerrarse supe que ya no estaba en el apartamento. Podía salir de la habitación. Sé que había ahora las cosas con ella serían más difíciles, lo había arruinado mucho, salí de mi habitación tomé l

