Episodio 20

1341 Words
Rey se quedó en silencio por un momento, atrapado entre la expectativa en los ojos de Iris y la tensión que claramente emanaba de Leah. No era un hombre de muchas palabras cuando se trataba de sus emociones, y la situación en la que se encontraba ahora lo incomodaba profundamente. Sentía que algo estaba en juego, pero no estaba seguro de qué era. —Eh... —comenzó a decir Rey, buscando las palabras adecuadas—. No estoy seguro si voy a poder, Iris. Ha sido un día largo, y creo que necesito descansar. Iris lo miró con una mezcla de sorpresa y decepción, pero rápidamente recuperó su habitual sonrisa brillante. —Oh, claro, lo entiendo. Tal vez en otra ocasión —respondió, manteniendo su tono despreocupado aunque Leah notó el brillo de frustración en su mirada. —Claro, otro día —dijo Rey, haciendo un esfuerzo por sonar casual. Iris se despidió de ambos con un pequeño gesto, pero Leah pudo sentir la creciente tensión en la sala. Cuando la puerta se cerró detrás de ella, el aire entre Rey y Leah parecía cargado de cosas que ninguno de los dos se atrevía a decir en voz alta. Leah sabía que era el momento de aclarar las cosas. Ya no podía seguir pretendiendo que todo estaba bien, que no le importaba lo que Rey hiciera o con quién. Respiró hondo, tratando de organizar sus pensamientos antes de hablar. —Rey... —comenzó lentamente, sin mirarlo directamente—. Tenemos que hablar. Rey, quien había estado mirando su taza de café como si fuera lo más interesante del mundo, levantó la vista y la miró. Sabía que este momento llegaría eventualmente, pero no esperaba que fuera tan pronto. —Sí, creo que sí —respondió él, con una voz que denotaba resignación. Leah se tomó un momento para reunir coraje. Sabía que lo que estaba a punto de decir podía cambiarlo todo entre ellos, para bien o para mal. —Mira, no sé exactamente qué está pasando entre nosotros —dijo Leah, tratando de mantener su voz firme—, pero no puedo seguir ignorando lo que siento. No sé qué te pasa, Rey. Un día estamos bien, y al siguiente te alejas. Y luego aparece Iris aunque solo tenga dos días aqui... y yo... yo no sé qué pensar. Rey la miró en silencio, sus ojos oscuros llenos de emociones que luchaba por mantener bajo control. Finalmente, suspiró, dejando la taza a un lado. —Leah, no es fácil para mí... —comenzó, buscando las palabras adecuadas—. No es que no me importe lo que pasa entre nosotros. Lo hago, mucho más de lo que probablemente debería. Pero no soy bueno en esto. En las relaciones... en dejar que la gente entre. Leah lo escuchó atentamente, intentando no interrumpirlo. Sabía que lo que Rey estaba diciendo era importante, aunque no estuviera segura de si le gustaba lo que estaba escuchando. —Sé que he estado distante desde que volvimos de las vacaciones —continuó Rey—. Y lo siento. Es solo que... no quiero arruinar esto. No quiero arruinar lo que tenemos por mis propios problemas. Leah sintió un nudo formarse en su estómago. ¿Era eso lo que estaba pasando? ¿Rey tenía miedo de acercarse más por temor a que las cosas se estropearan? —Rey, todos tenemos problemas —dijo Leah suavemente—. Pero si no hablas conmigo, si no me dejas entrar, ¿cómo se supone que podemos superar eso juntos? Rey la miró, claramente luchando con sus propias emociones. Estaba acostumbrado a lidiar con situaciones críticas, a tomar decisiones bajo presión, pero cuando se trataba de sus sentimientos, no sabía cómo manejarlo. —Lo sé —murmuró, casi en un susurro—. Pero no quiero perderte, Leah. Y eso es lo que más me asusta. Las palabras de Rey la sorprendieron. Durante todo ese tiempo, Leah había pensado que Rey se alejaba porque no le importaba lo suficiente, pero ahora entendía que era todo lo contrario. Él se estaba alejando porque le importaba demasiado y no sabía cómo manejarlo. Leah respiró hondo, tratando de procesar lo que acababa de escuchar. —No tienes que hacerlo solo —dijo ella finalmente, suavizando su tono—. Estoy aquí. Y si esto significa algo para ti, tanto como para mí, entonces podemos encontrar la manera de que funcione. Pero necesito que seas honesto conmigo, Rey. No puedo seguir en esta montaña rusa de emociones. Pero tampoco puedo obligarte a que te abras a mi Rey… Rey asintió lentamente, como si sus palabras estuvieran calando profundamente en él. Sabía que Leah tenía razón. No podía seguir escondiéndose detrás de sus miedos si quería que lo que tenía con Leah fuera real. —Tienes razón —dijo finalmente—. No quiero seguir lastimándote y evitando esto, pero si necesito un momento de espacio, quiero encontrar el valor por si solo... El silencio que siguió a sus palabras fue denso, incómodo. Fue un silencio lleno de comprensión pero también con un poco de decepción que venia del interior de Leah, de una conexión que ambos habían estado evitando reconocer por tanto tiempo, que parecía haber estado bien ahora parece desaparecer nuevamente. Leah sintió que algo dentro de ella comenzaba a romperse, después de todo ese tiempo. Antes de que pudieran seguir hablando, la puerta de la sala de descanso se abrió de golpe, interrumpiendo el momento entre ellos. Era Cam, con su habitual sonrisa despreocupada, pero al notar la atmósfera tensa en la habitación, su sonrisa se desvaneció ligeramente. —¿Interrumpo algo? —preguntó, su tono ligero pero con un toque de curiosidad. Leah y Rey intercambiaron una mirada rápida antes de que Leah respondiera. —No, solo estábamos terminando de hablar —dijo ella, tratando de sonar despreocupada, aunque el eco de la conversación aún vibraba en el aire. Cam, sin embargo, parecía captar que algo más había sucedido, pero optó por no presionar. —Bueno, entonces, Leah, cuando tengas un momento, necesitamos revisar los informes de los nuevos protocolos —dijo Cam, dirigiéndose a ella con una sonrisa amable. Leah asintió, sintiéndose ligeramente incómoda, especialmente después de la conversación que acababa de tener con Rey. —Claro, en un momento voy —respondió, haciendo un esfuerzo por parecer natural. Cam se despidió con un gesto y salió de la sala, dejándolos nuevamente solos. Rey miró a Leah por un instante antes de hablar. —Parece que a Cam le interesa mucho trabajar contigo —comentó Rey, su tono ligeramente más relajado pero con una pizca de celos que Leah no pudo ignorar. Leah soltó una pequeña risa, pero negó con la cabeza. —No es lo que piensas —dijo ella, mirándolo directamente a los ojos—. Cam es... agradable, pero no estoy interesada en él de esa manera. Rey pareció relajarse un poco ante su respuesta, pero no dijo nada más al respecto. Sabía que no tenía derecho a sentirse celoso, no después de cómo había estado actuando últimamente. Pero el simple hecho de que Leah no estuviera interesada en Cam le dio una pequeña sensación de alivio. —Bueno, entonces creo que ya hemos terminado la conversación—dijo Rey, levantándose de su asiento. Leah asintió, sabiendo que, aunque la conversación no había terminado, al menos habían dado un gran paso hacia la claridad, la respuesta era un tiempo indefinido… ¿Leah seguiría asi? —Lo sé —respondió ella triste, sonriendo suavemente para ocultar su emoción a flor de piel— Rey se acercó a ella y, por un breve momento, apoyó su mano en su hombro, un gesto simple pero lleno de significado. Luego, sin decir nada más, salió de la sala de descanso, dejándola sola con sus pensamientos. Leah se quedó ahí, procesando todo lo que había sucedido. Sentía una mezcla de emociones: tristeza, incertidumbre y, sobre todo, una sensación de decepción. Después de unos minutos, se levantó, lista para enfrentar el resto del día.
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