JULIA Vete a casa, tal y como te ha pedido tu marido. Las palabras de papá se repetían en mi mente una y otra vez mientras estaba sentada en el asiento trasero de ese Range Rover n***o. ¿Mi casa? ¿Mi marido? Eso era nuevo para mí. ¿Qué casa? ¿Qué marido? Ayer mismo mi casa era la de mi padre y yo estaba soltera. Ahora tengo un marido y una casa con él. Miré por la ventana cuando nos detuvimos junto a una garita de seguridad. Salió un hombre armado y Ramón me hizo un gesto con la cabeza. El hombre asomó la cabeza por la ventana y me miró. Temblé en mi asiento. Sacó la cabeza y asintió a Ramón antes de que nos marcháramos. Miré hacia atrás mientras nos adentrábamos en la propiedad. ¿Había una garita de seguridad a la entrada de su casa? ¿Quién se cree que es este hombre? ¿El pr

