JULIA Respiré todo el aire que pude cuando finalmente me soltó para golpear a Thomas. Thomas se apartó de él y lo sujetó. —Damien, tienes que calmarte. ¿Por qué no vas a arreglar el viejo motor que hay fuera? Damien seguía enfadado. —No, prefiero matarla. Se volvió hacia mí antes de empezar a caminar en mi dirección. Thomas lo agarró de nuevo. —Encontré el papel en su coche y voy a deshacerme de él, pero solo de él. No deberías tener dos c*******s en tu oficina. Ve a arreglar el motor. Poco a poco, soltó a Damien, que salió furioso. —¿Estás bien?—, me preguntó, y yo no pude abrir la boca para decir nada. Quería irme a casa. Quería volver a la mansión de papá y llorar en sus brazos. —No iba a matarte. Solo quería saber hasta dónde me dejaría llegar. Me quedé en mi sitio, temblan

