A la mañana siguiente Margo caminaba junto a sus amigas de la alta sociedad en uno de los mejores centros comerciales de la ciudad. Al encontrarse con Lorena sintió la sangre hervir, tenía ganas de arrastrarla ahí mismo, pero su educación la hizo aplacar el desprecio que sentía por esa mujer. En cuanto a Lorena sonrió y continuó su camino, pensando en que tenía que cobrarse la ofensa que esa mujer le había hecho en el pasado. Ingreso a una de las tiendas y empezó a malgastar el dinero que Pedro le daba. Margo por su parte ignoró a la mujer y horas más tarde llego a la hacienda de su hijo, este último le esperaba con el rostro encolerizado. Al abrirse la puerta del despacho, Santiago se sirvió una copa de vino tinto y la absorbió de un sorbo, Margo posó su cartera sobre la silla mientras

