Erika subió hasta la habitación de Matías quién sostenía en su mano el retrato de su hermano fallecido. Al ver a su mamá lo dejó en su lugar. - Mati, ven, hay algo que tengo que decirte. Caminaron hasta la cama y se sentaron. Ella tomó la mano de su pequeño hijo y con una sonrisa de emoción explicó. - Santiago está vivo... - ¡¡Que!! ¿en serio? mamá no me estas mintiendo. - Como voy a jugar con algo así, y si, tú papá Santiago esta viví. Matías saltó de alegría, abrazó a su mamá y la besó. -llévame a Verlo ¡quiero ver a papá Santiago! - Lo verás cariño, pero creo que no será hoy. La carita de decepción de Matías no se hizo esperar. Erika sintió arrugado su corazón al ver su tristeza. En ese mismo instante el teléfono sonó, la empleada lo tomó y contestó. - Buenas tardes, esta llama

