Una vez que Santiago se desmayó, Margo abrió la puerta para dejar ingresar la doctora, la cual llevaría acabo el procesamiento. Una vez que lograron extraer el semen, lo pusieron en un recipiente y fue llevado para evaluarlo. Santiago durmió hasta el siguiente día y al levantarse, se sintió extraño, al mismo tiempo un dolor invadió su cabeza. Una vez duchado, el malestar desapareció y cuando estuvo listo se dispuso ir a buscar a Erika. - Señor, en la sala le espera una monja… - ¿Quién? – Urgió y continuó - si es ella, dile que tuve que salir de prisa… - Señor Rúales, podría dedicarme unos minutos - Piedad llego desde la sala, no dejaros que ese hombre se le escapara era el único que podía llevarla hasta Erika. - Usted… Se quedó pensante - Me parece haberle visto en algún lugar... - E

