Un día cuando volvió a casa Franco le esperaba, estaba rabioso por qué ella seducía delante de él a Alez. -¿Aún le amas? -Claro que no. Mi venganza será enamorarlo y abandonarlo. -Entonces casémonos mañana mismo- la apretó y restregó su dureza en las piernas de Sara. -Dijiste que sería una vez que todo acabe, cuando estemos y lejos con mucho dinero. -No aguanto más, quiero que seas mi esposa y tener hijos. -¡Olvídalo!- gruñó Sara mientras lo empujaba- No volveré a tener hijos jamás. Después del aborto mi útero quedó sin posibilidad alguna de volver a embarcarse. Franco se sintió molesto, Sara era la mujer que toda la vida había soñado para que le diera hijos, pero ella prefirió darle hijos a otros menos a él. -Si no me puedes dar hijos no me sirves. Una vez dicho eso salió, Sara s

