-¡Déjenla malditos!- Vociferaba Osvaldo. Los polis se quedaron admirados al ver dos hombres idénticos. -¿Quién es Alez? -Yo, por algo estoy amaneado ¿no creen? -¡Miente! soy yo -gruñó Osvaldo y Sara lo apoyó. -El que está amaneado es Osvaldo, por eso le llamamos. -No llamaron señora. Sara se quedó fría ante la respuesta del policía, al final decidieron llevárselos a los tres. Alez no temía de nada, una vez que tomaran las huellas Sabrían que no era él. Cuando los llevaron al retén policial, Alez llamó a su familia, una vez en el reclusorio los pocos se quedaron mirando a los dos hombre con el mismo rostro, más fácil fue creer que eran gemelos. -¿Alez? -preguntó Mariana nerviosa, los dos se acercaron, Osvaldo pensaba engañar a Mariana. -Largó -gruñó Alez al verlo acercarse para
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