Conocía al jefe y su manera de actuar, de manipular a la gente, sentía como si me clavaran puñales en mi corazón, una por cada imagen que mi mente recreaba con las palabras de Mary, mientras ella proseguía con su relato. “Carmela iba sucumbiendo poco a poco a los piropos, planteándose seriamente la posibilidad de aliviar su falta de sexo y momentáneamente hacerlo su amante hasta que tú padre se recuperara. Antes de entregarse a él habló conmigo, ella no sabía que yo era su amante, me dijo al acoso que la sometía y de como se tuvo que masturbar el último día nada más llegar a su casa, delante de tu padre le mostró lo caliente que la ponía el jefe, el era un maestro en la materia como tú sabes. Me preguntó qué podía hacer, le dije que yo era su amante hacía tiempo, que nadie me había follad

