El castigo de Rosa había llegado a su fin, no solo para ella, a mi también me afectó estar un mes sin disfrutarla, viéndola a diario en el concesionario, sin poder darle un buen morreo. Viviendo con ellas momentos cargados de mucha tensión s****l. Uno de los últimos episodios me llevó a visitar a mi tía Mary que era la más parecida a ella en la manera de correrse. Ahora sí iba a disfrutar de la bella Rosa, con ella entregada a mí en cuerpo y alma, deseando volver a ser mía. Había hablado con Tomás y ese fin de semana estaría en Córdoba con Ana, con lo cual el apartamento que ellos alquilaban estaba disponible. Era el ideal para reconciliarme con Rosa y volver a poseerla. La recogí temprano para desayunar juntos, fuimos al pueblo donde estaba ubicado el apartamento, lejos de miradas conoci

