Pov, s Darían.-
-Ahh -un grito se escuchó en la habitación
Abrí los ojos de golpe con el corazón latiendo fuertemente.
-¿Que les pasa? -pregunté tallándome los ojos
Cuando mi vista se aclaró, miré a mi alrededor, estaba en mi cuarto, Zoey estaba recién levantada con una expresión de asustada, mientras que Alessia se mordía el labio emocionada saltando por toda la habitación.
-¿Que les pasa? -bostecé- no griten, ¿recuerdan la resaca?
-Lo siento -dijo Alessia- pero me di cuenta de algo, ¡no traes bragas!
-¿¡Que!? -gritó Zo- pero..., ¿¡qué!?
-¡Que no griten, perras! -me quejé- el chico con el que me acosté se las quedó
Me levanté de la cama y entré al baño, me miré al espejo, ¡mierda!, me veía horrible, labial corrido, rímel debajo de mis ojos, mi cabello hecho un nudo rubio, agarré una toallita para desmaquillar y removí cualquier rastro de maquillaje de mi cara, después me puse una crema hidratante y salí del baño.
-¿Desayunamos? -pregunté
-Si, solo préstamos ropa -dijo Zo
Me adentré a mi armario, me puse unas bragas, unos shorts de piyama y una blusa de tirantes morada y recogí mi cabello en una cebolla revuelta, tomé ropa para mis amigas y se las di, ya más cómodas bajamos al comedor.
-Hola, Romina -saludé cuando me senté en el sillón
-Buenos días, señorita Darían, señorita Lancaster, señorita Parker -contestó Romina terminando de trapear
-Ya te hemos dicho que nos llames por nuestros nombres -replicó Ale sentándose a mi lado
-Lo siento, señoritas -se disculpó Romina- ¿quieren desayunar?
-Si, por favor -pedí- ¿y mi mamá y Diana?
-La señora Courrier salió a su despacho, avisó que vendría más tarde, y la señorita Diana salió con sus amigas de compras -
respondió- y dijo su madre que le recordara que a la 9:30 a.m. tiene una junta en la empresa -continuó
-¡Mierda! -me quejé- las prácticas
-¿Qué hora es? -preguntó Zo
-Las 8:35 a.m. -respondió Alessia revisando su teléfono
-Romina, desayuno exprés, por favor -dije sentándome en la mesa
Desayunamos las tres y media hora después Zo y Ale se fueron a sus casas y yo me metí a bañar, me vestí y subí a mi Lamborghini naranja, manejé y diez minutos después me estacioné afuera de la empresa, bajé y la señorita de recepción me saludó, continúe mi camino hacia la sala de juntas. Llegué al piso y caminé hacia el fondo, me asomé por la ventana y papá dirigió la mirada hacia mí, me dedico una sonrisa discreta y me dio señales de que pasará.
Toqué la puerta, después la abrí y vi que en la habitación había 15 personas, no me fijé en sus rostros, pero todos centraron su mirada en mí. Papá levantó de su silla y caminó hacia mí.
-Hola, papi -saludé con un beso en su mejilla
-Hola, princesa -sonrió
-¿Y bien?, ¿cuál será mi tarea el día de hoy? -pregunté
-Hoy te quedarás conmigo en la junta -respondió papá
-¿Espera que!? -dije con un pequeño grito
-Pero antes te presentaré -dijo y caminamos hasta el frente de la mesa- socios de la empresa y exsocios, es un honor para mí presentar a mi hija mayor, Darían Courrier, la próxima presidenta de la empresas Courrier
Todos los presentes aplaudieron, pero una voz interrumpió, era un señor se la edad de papá, cabello castaño oscuro, ojos miel, con barba, lo había visto antes, pero nunca había hablado con él, lo único que sabía era que tenían una enemistad entre ambos, no sé soportaban.
-Señor Courrier, ¿no cree que sea mucho peso para una niña?, y más siendo una mujer -dijo el señor
-¿Lo que escucho es machismo? -preguntó papá con un tono enojado- porque le informo que mi hija es capaz de eso y mucho más, incluso de hacer más que todos los de esta mesa
-No, solo decía que es un papel demasiado importante para una mujer, sabiendo que estás empresas siempre han sido dirigidas por hombres -respondió el señor- y posiblemente a eso se deba su éxito, a qué no hay mujeres
Papá gruñó, y yo hice mala cara, di un paso adelante- buenos días, ¿señor...?
-Camilo Gerrer -respondió
-Señor Gerrer -continúe - le informo que no soy una niña, tengo 22 años y estoy a punto de acabar la universidad, no tiene nada de malo que sea mujer, eso no me hace menos y por último le informo que estoy capacitada para llevar a cabo este puesto, cualquier duda que tenga se la puedo responder -finalicé
-Todo aclarado, señorita Courrier -me dio una sonrisa de lo más falsa
Papá me dio una sonrisa sincera y orgullosa, mientras la puerta se abría, pero no le puse atención.
-Bueno aprovechando esta especial interrupción, quiero presentar a el próximo presidente de las empresas Gerrer en mi próximo retiro, mi primogénito, Enaij Gerrer -anunció el señor
Giré a ver al chico, ¡Mierda no!!
Enaij Gerrer era el mismo chico con el que tuve sexo ayer, él sonrió, esa maldita sonrisa encantadora. El sintió mi mirada, nuestros ojos se conectaron, su boca se abrió y pareció que todo a nuestro alrededor se desvaneció, solo fuimos él y yo.
-¿Darían? -una voz habló
La ignoré.
-¿Enaij? -habló otra voz más fuerte, sacándonos del trance
-Ahh, ¿si?, papá -preguntó Enaij con su voz ronca
-Saluda, hijo -ordenó el señor Camilo
Él se acercó a mí, éramos el centro de todos en ese lugar, extendió su mano.
-Señorita Courrier -sonrío nervioso, tomó mi mano- mucho gusto, soy Enaij Gerrer
-El gusto es mío, Darían Courrier -respondí soltando su mano, di un paso atrás
La junta continuó, todos prestaban atención a la pantalla a excepción de Enaij y yo, él estaba enfrente de mí, viéndome directamente al igual que yo a él, podría decir que sentía la tensión s****l en el aire. Terminó la junta y todos empezaron a levantarse y a salir a excepción de él y yo.
-Darían, vámonos, tenemos que hablar -dijo papá
-Eh si... -respondí incómoda
-Adiós, Ernesto, señorita Courrier, fue un placer conocerla -se despidió el papá de Enaij
-Adiós, Camilo, Enaij, fue un gusto verte después de tantos años -respondió papá
-El gusto es mío -respondió Enaij, se giró había mi- hasta pronto, señorita Darían -sonrío
¡Ay por dios!, el calor en mi era muy evidente, su presencia me ponía caliente.
-Darían, ¿tienes calor!? -preguntó papá
-¿Eh? -regresé en si
-Estás roja -dijo papa.
-Mierda -susurré- estoy bien, ¿nos vamos? -insistí
-Si -contesto papá y salimos de la sala- en un momento te busco, ve a tu oficina -se alejo
Caminé hacia mi oficina, y saqué mi teléfono para hablar con mis amigas cuando la puerta se abrió, levanté la vista y Enaij entró.
-Hola de nuevo, Darían -sonrío- tenemos que hablar