Su sonrisa era la sonrisa más odiosa que había visto en su vida. Era su primer contacto con un hombre que no fuera su padre, sentía que la piel le cosquilleaba, su espalda corrió un escalofrío y su estómago tenía un revoltijo extraño. —Libérame ¿Quien te crees? ¡Como se te ocurre tocarme! — Ayhan se acerco y le alejo el cuchillo. Kivanç alzó las manos y la lejos libre. No sabía que decirle para defenderse, alzó el dedo índice y estuvo a punto de soltarle una serie de insultos Libero uno que otro sonidos que parecían quejidos, palabras que no podían liberarse, al sentirse tonta piso firme hacia adelante alejándose de él. La lengua se la había hecho muda —¡Le gusto!— comento Kivanç riéndose recargándose sobre el hombro de Ayhan. —Vamos a aclarar algo Kivanç, desde ahora las reglas

