Tarkan tenía ocho años, y todo su mundo cambio de golpe, se mantuvo firme durante el entierro de su padre con una cara de seriedad, solo pensaba que era él, ahora el era el jefe de la familia. Sabía que su misión era estudiar y mantener la fábrica de su padre, pero aún era muy pequeño para esa responsabilidad. Dilara le pido ayuda a su hermano Onnur para que se encargará de los asuntos de su esposo mientras Tarkan crecía. Este era avaricioso, y ligeramente tramposo. Vio esto como una oportunidad de poco a poco adueñarse de toda la riqueza de su cuñado, prometiendo a su hermana que jamás la dejaría desamparada
Cuando se leyó el testamento los planes del tío Onnur se vieron estropeados dentro de las última voluntades y decisiones de Bekir se estipulaba que Mesut sería el apoderado legal de todos sus negocios hasta que Tarkan cumpliera la mayoría de edad.
Eso complicaría todo pues Mesut no se prevalecía en Reiner, siempre viajando de un lugar al otro, ya que su hotel necesitaba siempre de alguien que supervisará la perfecta organización. Y la responsabilidad que sentía con Bekir lo atormentando, hablo con Dilara para disculparse por la falta de apoyo pero el no lograría hacerlo;
—Siento que estoy defraudando a mi amigo, pero entiéndeme Dilara, no puedo con ambos negocios si al menos el hotel estuviese aquí, pero mi padre era un loco visionario, soñando con salir de este pueblo algún día.
—Deja la empresa de mi esposo en manos de alguien que sea capaz de hacerlo por ti mientras estás fuera. —Mesut observo a la mujer, Bekir le dejo ese cargo a él pues era evidente que en nadie más confiaba.
—¿Quien?, Quien que sea de verdadera confianza y que jamás traicione la memoria de tu esposo.
—Mi Hermano, Onnur, el es comerciante- estaba convencida que era una buena opción y que era un hombre recto —Estoy segura que sabrá del negocio. Yo le había pedido que se encargará de la fábrica sin imagina que mi esposo confiaba tanto en ti.
—¿Tu confías en tu hermano? —pregunto, Mesut creí que no era correcto dejar la fábrica de su hermano en manos de cualquiera, eso sería como abandonarla. Pero Dilara estaba ciega.
—Plenamente
—Llámalo, dile que quiero hablar con él. — antes tenía que conocerlo, hablar y conocer que tan responsable podía ser ese hombre.
Esa misma tarde su encuentro se dio, era un hombre con túnicas finas. Hablaron por un tiempo considerable y si daba la confianza de un hombre honesto. Así que Mesut no lo pensó.
Dejo a Onnur a cargo de la fábrica de su amigo, pero siempre supervisaba todo y cada mes le exigía un reporte detallado. Todo parecía ir claro, el aseguraba que nunca jamás le robaría a su propia familia, el tiempo le dio tranquilidad.
Entre sus viajes su esposa le dio noticia de un tercer hijo. Fue cuando se dio cuenta de lo que estaba perdiendo, el convivir con sus hijas su esposa y perderse los mejores años de su vida. Gizem dio a luz a su tercera hija a quien llamaron Reyhan con unos ojos azules como el claro cielo y la tempestad del mar. Mesut le ordenó empacar sus cosas y viajar con él a España.
Dilara se sintió aún más abandona, Tarkan desde la muerte de su padre había cambiado demasiado, no era el amigo dulce y agradable con Hasret, era frío y distante ya no jugaba no reía, y rompía todo lo que tenía frente a él sin importarle hacer llorar a Hasret. Cuando sucedió la despedida de la señora Dilara y los Demicir Tarkan ni siquiera le dio un adiós a su amiga de nueve años.
Pero Esmerag siendo aún más pequeña se acerco a Tarkan y le deseo suerte le prometió que se volverían a ver. Le pidió que nunca se olvidara de ella y que jamás olvidara que lo estimaba mucho.
El tiempo pasaba y en vacaciones los Demicir viajaban a Reiner, pasaban uno o dos meses ahí, las cuatro mujeres, pero cada año que sucedía Hasret empezaba a detestar ese lugar, desde pequeña observo la limitantes que tenía en ese pueblo y las libertades que podría tener en España. La ropa de un lugar era aburrida y engorrosa mientras que en el otro lado del mundo era ligera y fresca. Así que pronto pediría a su padre le dejara quedarse en casa de alguna de sus amigas o se inscribía en cursos de verano, inglés, defensa personal, danza, lo que fuera para no tener que ir a ver al ogro de su prometido no aburrirse por no poder salir libremente a pasear, su cuerpo ya no era el de una niña y su belleza era la tentación de muchos hombres educados y otros que no lo eran.
Esmerag era más obediente y amante de las tradiciones, de sus raíces, deseaba siempre que pronto se llegará el tiempo de las vacaciones para volver y visitar a Dilara y por supuesto a Tarkan, hombre que con el paso de los años se volvió tan atractivo. Que de inmediato ella se enamoro de él, y al ver que su hermana la perfecta no mostraba ningún interés pensó que ella podría enamorarlo. Cada vacaciones que viajaban a Reiner Osiria ella buscaba pasar tanto tiempo le fuera posible con Tarkan. Para el era solo una amiga, que le parecía a veces divertida y otras de lo más aburrida o fastidiosa.
Erdongan Öskan conoció a Esmerag, joven de mediana posición, pero que la mujer le pareció un encantó y le comento a sus padres la adoración que sentía hacia ella. Así que sus padres pidieron la mano de Esmerag, la mismas vacaciones en qué la vio. La boda se celebraría en un año, unos dos meses después, de las mismas fechas que la boda que Hasret.
La segunda hija de los Decimir, no estaba feliz con su destino, y pidió a sus padres le dieran el lugar de Hasret, un acto imposible de cumplir, entre berrinches rompía su compromiso frente a sus padres en varias ocasiones. Pero Mesut habían dado su palabra, no había papeles de por medio solo la palabra empeñada y eso era tan poderoso como un contrato legal.
—Pero padre, mi hermana no desea este matrimonio, —hablaba con él en su milésima intención de convencerlo, tenía la cara roja y la respiración como la de un búfalo, sus exhalaciones casi llegaban a ser humo blanco saliendo por sus fosas —Yo si lo deseo. Lo que su amigo Bekir deseaba era que nuestra familias se unieran, ¿que importa si es Hasret o soy yo? —se hincó en el piso junto a su padre —¿es que acaso no soy hija suya?. No soy tan hermosa como ella, es por qué mis ojos no son los del mar es que la amas más a ella que a mí padre —Suplicaba, chantajeaba, se hacía una víctima, pero siempre recibía la misma negativa.
—Eres mi hija y te amo, como una hermosa muñequita tus ojos no son azules como el mar pero son feroces como los de un león, eres hermosa pero mi amor el matrimonio se pacto con tu hermana y tú estás prometida a Erdogan, no deseo decepcionar a Bekir.
—¡Él está muerto padre!— grito llena de frustración, y rodó los brazos sobre la mesa; tazas, platos y un enorme florero de cristal rodaron al piso creando un estruendoso estallido
De inmediato su padre se levantó estuvo a punto de darle una bofetada por su falta de respeto, pero apenas ella vio la cara de furia se inclino en el piso…
—Pero mi palabra está viva por qué yo lo estoy. Basta Esmerag deseas casarte te casaras, pero no con Tarkan. ¡Entiéndelo!
Fue tanta la insistencia que Mesut decido apresurar el compromiso de su hija con Erdongan Öskan y celebrar su boda lo antes posible, conocían los delirios de su hija y lo voluntariosa y testaruda que era, cometería un error tarde o temprano. La noche antes del matrimonio, Esmerag le hizo una invitación a Tarkan ella intuía que el sentía algo por ella su modo tan encantador y atento con el que la trataba indicaba más de lo que era permitido entre ellos.
Ella esperaba sentada junto a un antiguo pozo fuera de una pequeña casa que su padre había comprado para rentarla y por ahora estaba desocupada, Esmerag tenía la decisión de demostrarle también cuánto podía amarlo y lo que era capaz de hacer.
—¿De nuevo llorando Esmerag? ¿Tarkan llegó y dijo con un lastimera vocecita, al tiempo que le acariciaba la mejilla. Nadie era tan atento como lo era él.
—Mañana seré la mujer más infeliz de este mundo —odiaba que las mujeres se tirarán al drama.
—Para eso me hiciste venir para tomarme por tu paño de lágrimas, —sus momentos duraban una cuestión de nada —¿Crees que no tengo nada que hacer?, ya soy el responsable de los asuntos de mi padre mi tío me entrego una fábrica en ruinas qué no pude salvarla necesito la dirección del hotel para sacar a mi familia de la ruina.
Después de un par de años, Mesut confío tanto en Onnur que no vio necesito pedirle cuentas. Pensó que había cumplido con su amigo Bekir, pero él se quedó con todas las ganancias y compro materiales más económicos, y de mala calidad. Lo que Zergin había construido Onnur lo destrozó en silencio.
Dilara perdono a su hermano y no le exigió nada, solo le suplico le extendiera un poco de dinero mientras Tarkan crecía. El lo hizo con una sonrisa
—¿Creí que yo te importaba?, es por eso que te he pedido que vinieras, tu y yo nos amamos lo sé y también se que no te atreves a decírmelo por respeto y por el compromiso que te une a mi hermana
Tarkan no podía creer que un mujer tan hermosa pudiera ser tan boba pero era sumisa, ya estando ahí, tuvo deseos de tenerla. Y cuando se casará con Hasret la volvería a tener como su amante.
—¿Que te ha hecho descubrir eso? – le pregunto sin dejarla de mirar, estaba creyendo que ella se le entregaría ahí. La observo no estaba de mal ver y para lo que estaba hecha serviría por ahora.
—Tus ojos, veo como me miras, se que me deseas, habla con mi padre pide mi mano
Esmerag lo abrazo por arriba de los hombros, y acerco su labios. Si el terminaba la distancia entonces siempre había tenido razón.
—No voy a negar que eres un mujer hermosa, pero no tienes la belleza que tiene tu hermana, esto es un contrato mujer, ustedes solo sirven para atendernos y satisfacernos. Es mejor que aceptes tu destino y a mi me dejes no deseo líos. — sintió un enorme coraje cuando la comparo, todos colocaban a su hermana mayor como la mejor la inteligente la hermosa, la que sabe como resolver todo valiente independiente. Hasret tuvo la mejor ropa y sus padres le consintieron el cambio de habito. La dejaron estudiar cuando ella debía aprender a cocinar, y aún así le aplaudieron todo.
“Cuando Tarkan se de cuenta de eso será tan infeliz, no podrá jamás dominarla.” Pensó a final, con un mirada burlista sobre él.
—Hasret tendrá la belleza que aseguras, pero tú jamás podrá controlarla, mi padre no puede hacerla venir aquí hace cuántos años no la vez – le lanzó la advertencia
—El tío Mesut es un blando, le tiene compasión por ser su hija pero a mí me va respetar – respondió. Tenía años que no la veía, y cuando fue a España a verla, Hasret le hizo el desplante de jamás acudir a su presencia. Solo esperaba que llegara el día del matrimonio, ella dejaría de reírse de él de esconderse y comenzara a honrarlo como su esposo.
—Me voy a reír de ti, cada vez que ella te haga un desplante, y cada vez que ella te desobedezca, cada vez que tire por los suelos tus mandatos la conozco, para ella nuestra cultura es una basura, la cree obsoleta, se que es capaz de demandarte, que no será la esposa fiel que tú esperas tener. Ella ha tenido tantos amigos que dudo que aún sea pura, como yo aún lo soy y estoy esperando por aquel que sepa como tratarme en la intimidad de nuestra habitación, y dispuesta estaré cada vez que a él le apetezca satisfacerse en mi.
Tarkan acaricio su brazo, así le gustaban las mujeres, dispuestas a servir hasta la agonía, su apetito por recibir placer despertó, se chupo los labios y descubrió la piel de su hombro con el dedo índice, acaricio la piel, quería ver qué había debajo… más abajo.
—No a nacido mujer que me desobedezca
Tomo la tela y la jalo rasgándola por todo el brazo, la túnica se abrió y dejaba ver la piel clara de su cuello, su pecho y el inicio protuberante de sus seno, con la punta del dedo hizo círculos sobre la piel, Esmerag estaba volviéndose loca…
—Si ha nacido, pero cásate conmigo y tú vida y tu honra estarán a salvo, dime qué me fugue contigo y lo haré dime qué me deseas y me entregaré dime que me amas y te amare
—Esta dispuesta a entregarte a mi ahora – estás controlando sus ímpetus, pero no por mucho estaba hambriento como león que no ha comido en semanas.
La ropa de Esmerag cayó al piso, Tarkan resoplo, sus ojos turbios se extasiaron ante aquella expuesta mujer. Ella tomo su mano y la colocó sobre su seno..
—Haz conmigo lo que quieras, hazme tu mujer …
Tarkan no quitó su vista de los enormes ojos dilatados. Y cubrió con el cuerpo desnudo y cálido su desnudes, se llenó de sus labios y recorrió su piel, la llevo adentro cargada la recostó entre los cojines de la cama y consumo el acto, la noche fue testigo de un desafortunado acto de deshonra. La felicidad de una mujer y la pasión desmedida de un hombre que no tenía límites. Él la tomo una y otra vez, ella creyó que había ganado y que sus deseos se habían cumplido se hizo mujer en los brazos del amor de su vida pero no de su prometido ni de su futuro esposo.
Cuando amaneció Tarkan había desaparecido. Ella se vistió llena de incertidumbre espero un tiempo pero su amado no volvió eso solo quería decir una cosa el se había burlado de ella. Cuando volvió a casa su madre estaba preocupada. Su padre no estaba había salido a buscarla y preguntar por ella.
—Dios, me ha vuelto el alma al cuerpo, creí que te habías fugado, que dejarías a tu padre en vergüenza dónde has estado— Gizem literalmente respiro y mando a avisara a su marido.
—Salí necesitaba un poco de aire – contesto con la cabeza agachada tenía los ojos completamente rojos. Pero no le contaría a nadie lo que había sucedido. El problema ese día sería cumplir con su esposo y el no se diera cuenta que ya no era pura.
A toda prisa le ayudaron a vestirse y arreglarse el cabello.
Cómo era el matrimonio de su hermana Hasret acudió a la Reiner, Llegó a casa y se cambió de inmediato con la ropa que su madre le dejo sobre su antigua cama, sería una de las damas de honor en la boda de su hermana.
El momento de la ceremonia llegó, Hasret entro en el último momento para evitar lo más posible encontrase con su prometido, algo que de cualquier modo sería imposible.
Esmerag miraba a Tarkan esperando que el interrumpiera esa farsa que peleará por ella. Pero el estaba indiferente ante la situación la novia debajo del velo ocultaba sus lágrimas.
En cuanto Tarkan observo entrar a Hasret al recinto dónde se celebraría el rito del matrimonio el no le quitó la vista de encima, sus ojos turquesa vibraban libres de cualquier seda que pudiera cubrirlos.
Cuando todo termino se dio paso a un baile, En la suela del zapato de Esmerag colocaron los nombre de varias jóvenes casaderas, entre ellos colocaron el nombre de Hasret.
Tarkan se acerco a su prometida y la invitó a danzar.
Obligada por sus padres acepto, se sintió incómoda con un desconocido, Veía todo a su alrededor mientras giraban en un círculo imaginario sin tocarse, Había tenido la fortuna de conocer otro mundo y le gustaba respirar su libertad, su independencia, la mirada de Tarkan era como la de un hombre posesivo y ella su posesión.
La música era de mucha alegría y el baile no era cuerpo a cuerpo era más como un ritual en el que alzaban las manos y movían los pies dando ligeros saltos. A pesar de todo Hasret se sabía esos bailes para no quedar en ridículo. Y ridícula se sentía de todas maneras
—Me alegra verte.
Era verdad, aunque se mostraba déspota, contra Hasret sus aspiraciones de dominarla a veces se detenían por un sentimiento que tenía por ella que no sentía por nadie más, solo con verla el corazón se le inflaba dentro de su pecho y dejaba de sentirse el hombre opresor que debía ser. Pero se mantenía firme para no quedar como un idiota ante el pueblo de Reiner.
—Desearía decir lo mismo, pero no sé me da la falsedad —respondió sin mirarlo.
Esmerag los observaba con rencor, no serían felices en ese lugar no delante de su infelicidad.
—Debes de comenzar a ser más dulce con tu esposo. — le sugirió con una amabilidad forzada el mismo
Hasret rio había muchos mirándolos, sabía contenerse.
—Nada está escrito, sus leyes no son las mías —Tenía deseos de comenzar a enseñarle con unos buenos fuetazos que tenía la última palabra. Pero algo que tenía era que sabía controlar su carácter delante de la gente.
—No sabes cuánto voy a disfrutar domarte como un yegua bruta
Aquella fue un insulto, ni era una yegua que pudiera montar ni era un bruta. Ahí comenzó un lucha de poder. Antes de que la danza terminará ella se detuvo y se alejo del centro.
Esmerag sonrió, tan pronto le enseñó su pocos modales su hermana mayor.
Tarkan fue tras de ella caminando lentamente hasta alcanzarla y tomarla del brazo
—Vuelve a danzar conmigo ahora mismo. —ella le tenía estima pero a aquel que era su amigo de la infancia, sabía que al crecer cambio. Su vida no sería tan desgraciada si su futuro esposo fuera dulce y tierno como cuando era un niño.
—¡No se por que cambiaste! cuando eras un niño eras más agradable —aquel reclamo le conmovió por un momento, deseaba ser como ella quisiera que fuera pero el carácter le ganaba —Pero ahora este hombre que veo frente a mi, es un monstruo., No deseo ser tu esposa y no lo seré
Pero su poca paciencia se terminaba u su enojo se encendía con cualquier chispa
—Lo serás no tengas dudas. La próxima vez que nos veamos tú estarás ahí y yo junto a ti. Serás mía y tendrás que obedecerme por qué soy tu dueño.
Ante aquella amenaza Hasret no dijo palabra alguna, sabía que tenía razón y que quisiera o no, se convertiría en la esposa de Tarkan. Y que a partir de ahí su vida ya no sería suya. Por mas que intento escapar todos esos años viviendo en una sociedad tercermundista su destino era volver a sus raíces. Volverse una esposa sumisa y esclava y para eso solo faltaban un par de semanas