Llegó el tan esperado día, todo estaba listo, Emma había hecho un hermoso trabajo organizando su boda. Él estaba en la finca , sería una boda al aire libre como Amanda siempre soñó. —Se me hace tarde para llegar a la iglesia, ¿podrían terminar ustedes de llevar estas cosas?—dijo a uno de los mozos. —No hay problema, vaya que se le hace tarde, sólo a la novia se le permite llegar tarde—respondió el joven. Emma sale, se arregla en 10 minutos, y se dirigía a la iglesia, por suerte Amanda todavía no llegaba. —¿Nervioso?—preguntó Maca. —No, este temblor es de frío nada más—dijo Emma riéndose. —Sí, claro... —Pero estoy seguro que cuando la vea entrar por esa puerta, y la mire a los ojos... Voy a saber que todo va a estar bien. Ella es todo lo que está bien en mi vida. —Cuidala E

