Capítulo 4 "Tú vida ya no será igual"

922 Words
Amanda no sabía que hacer, no imaginaba que sería mamá tan pronto... Su relación con Emma era reciente, ¿cómo serían papás? Los dos eran estudiantes con empleos de medio tiempo, ¿cómo podrían mantener un bebé? Ella estaba tan preocupada pensando todo el tiempo en cosas como esta. —Te tengo una sorpresa—dijo Emma con su mejor sonrisa. —Mmm ¿de qué se trata?—preguntó intrigada Amanda. —Ten—le entrega un regalo. Amanda lo abre, es un hermoso conjunto de plush rosa. —¿Rosa? Aún no sabemos el sexo del bebé y no hay nada mas arriesgado que comprar ropa rosa. —¿Apostamos?—desafiante —¿Qué estaría en juego? —Si yo tengo razón, y es una nena, la llamaremos Ludmila. Si es varón usted señorita podrá elegir el nombre y yo lo aceptaré sin refunfuñar. —Acepto-dijo sonriendo y agregó—pero si llegas a tener razón me la vas a cocinar, nace en verano amorcito mío-dijo señalando la ropita que era más apropiada para invierno. —Bueno disculpe soy nuevo en esto, en realidad debo confesar que es del primero que me hago cargo—ríe divertido. Amanda le amaga golpearlo con el delantal. ¿Cómo se mantiene tan calmo, tan seguro? Su vida está por cambiar para siempre y él simplemente lo acepta.¿Quién pudiera tener esa habilidad? Pensaba Amanda, mientras agradecía la paz que este hombre le transmitía. Esa misma tarde saliendo del trabajo sintió una molestia, lo llamó a Emma, fueron al médico de inmediato. Allí descubren que ha tenido una pérdida, le hacen una ecografía de urgencia. —Amy el bebé está bien, pero se encuentra en peligro por este gran hematoma, no te asustes que es algo normal. Pero tenés que hacer reposo absoluto hasta que desaparezca—dijo el doctor. —¿No puedo entonces seguir trabajando?—preguntó Amanda —Si te cuidas no hay riesgo, pero si por el contrario sigues tu vida normalmente el bebé corre un riesgo muy grande. Salieron de la consulta y Amy se sentía tan mal, ahora a todos los nuevos gastos se le sumaba que ella ya no podía trabajar. Emma llevaba mucho tiempo en silencio. —¿Hay algo que quieras decir?—quiso saber Amanda —Deberías mudarte conmigo —¿Estás loco? —¿Porqué loco? Estamos esperando un bebé y estamos juntos en esto, es algo que irremediablemente va a suceder, ¿o no? —Si es cierto, pero no quiero invadirte —Cariño mío, llevas a mi hijo en tu vientre ¿quien invadió a quién?—dijo bromeando —De verdad no puedo creer que yo te haya conocido así y que de todas maneras me haya enamorado de vos —Es que mi humor es irresistible. Emma organizó toda la mudanza de Amanda, en menos de un abrir y cerrar de ojos ya tenía todas sus cosas allí. —Reposo absoluto dijo el médico,así que no quiero verte esforzándote en nada. Descansa y cuida a nuestra porotita—dijo Emma antes de retirarse. Ahora trabaja sus turnos y los de Amanda, pues necesitaban el dinero, a ella le preocupaba que se atrasara con su carrera. Sería una pena pues no le quedaba mucho tiempo para recibirse. A pesar del tiempo que llevaban juntos, ella no conocía muy bien el depto, había ido sólo un par de veces. Se sentía raro estar todo el tiempo sola, aunque le gustaba disfrutar las pataditas de su bebé, era como un secreto entre ambos. Algo que sólo era de ella. Llegó el momento de conocer el sexo del bebé, los dos estaban muy emocionados, y ansiosos. Se movía sin parar, no le daba tiempo al doctor de ver bien. —Travieso como la mamá—decía Emma. —Traviesa—interrumpe el doctor—es una niña muy saludable. ¡Felicidades papis! Amanda vió a Emma, pensaba bromear con él por la ropita de invierno que quería ponerle en pleno verano. Pero cuando lo vió, una lágrima caía por su mejilla, estaba verdaderamente emocionado. —Ahora tengo a mi amor y a mi luz–dijo secándose las lágrimas. Amanda no podía creer que ese hombre existiera, ¿era una alucinación? O ¿ella había tenido un accidente y estaba en coma y todo esto era producto de su imaginación? Sólo sabía que amaba a ese hombre, y sentía una gran admiración por él. Le confiaría su vida por completo. Todavía podía confiar en él, pero pronto descubriría tantas cosas. —Bueno señorita todo muy lindo, soy el gran ganador de esta apuesta. Pero usted tiene que seguir con su reposo, el doctor dijo que todavía el hematoma representa un riesgo para nuestra Ludmila. —Odio estar tanto tiempo en cama—refunfuñó —Bueno podes caminar hasta el comedor, o hasta el baño. Ahí ya se nos termina la casa—ríe—son sólo 3 meses más y ella va a estar con nosotros. —Voy a descontar los días como los presos. —¡Bien así me gusta con nuevos proyectos! Me tengo que ir a trabajar. —¿Hoy no es tu día libre? —No—titubea levemente—tomé un turno extra esta semana. Amanda lo ve retirarse, es una lástima, no han compartido mucho tiempo desde hacía semanas. Se empezaba a sentir un poco sola. Se abrazó a su panza, la bebé pateó, ella deja caer una lágrima y murmura mi Ludmila, mi luz.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD