Capítulo 5 "¿Otra vez vos?"

1434 Words
Amanda cumplía años ese día, estaba feliz pues ya entrando en los 8 meses de embarazo estaba de alta, lejos de la monotonía de su reposo y con un bebé saludable que conocería dentro de muy poquito. —¡Buenos días Amy!—dijo Emma—hoy voy a necesitar un favor tuyo. Amanda creyó que iba a bromear con su cumpleaños, pero no, no dijo nada sobre eso. —Necesito que me cubras una horitas en el bar, tengo que ir a estudiar con un grupo de compañeros, créeme que no te lo pediría si no fuese de vida o muerte. Amanda asintió y él se fue, sinceramente se sentía muy mal ¿Cómo no iba a saludarla por su cumpleaños? ¿Y cómo iba a pedirle que lo cubriera en el turno noche? Era demasiado, se sentía muy decepcionada. —¡Feliz cumple hermosa amiga!—llegó Maca muy efusiva. —¡Gracias amiga!—denotando cierto desgano —¿Ocurre algo? —¿Podes creer que Emma no me saludó por mi cumpleaños? —¿Es en serio? Lo siento mucho amiga, pero conociéndolo ya te va a mandar un mensaje super especial, disculpándose debe tener una buena excusa. —No lo sé ha estado medio extraño estos días. —Pensé que era por lo otro que estabas así—dijo esquiva Maca —¿Qué sería lo otro?—preguntó Amanda confundida —Ese sujeto que querías tanto, se está casando hoy. —¿El día de mi cumpleaños? ¡Genial! ¡Qué hermoso regalo! —¿Estás bien? —Quedate tranquila amiga ya no lloro ni sufro por él, y a decir verdad sólo espero que sea realmente feliz. —¡Qué se joda Amy! El que perdió es él. Voy a comprarte una cosa y vuelvo. —¿Una cosa chocolatoza? —Bueno está bien—dijo Maca saliendo Amanda buscó un cuaderno y escribió; “No me mires, no mires atrás, siempre te vi brillar de lejos muy lejos... No creas que duele, no creas que me mata, a este dolor ya lo conozco, no se puede matar lo que ya está muerto... No, no soy de piedra tal vez me permita llorar un momento o tal vez no, quizás te busque en el algún sueño, quizás en mi pensamiento te dé ese último beso, pero quien sabe, quizás, sólo quizás me quede inmóvil y deje el tiempo pasar para que duela menos... Quizás siga como si nada, me hice experta en transportar heridas, en fingir sonrisas.... Pues todo está bien si esto te hace feliz... Quizás te guarde en lo más profundo de este corazón, quizás te deje ir.Pero abrí tantas veces las puertas a este sentimiento y jamás quiso desprenderse, sólo se quedó ahí, para recordarme que hay personas que decidamos o no, se quedan con nosotros para siempre" Llega un mensaje de Emma. —Amanda por favor no olvides ir a reemplazarme en el bar. Ella lo lee, se decepciona nuevamente. Llega Maca y le pide que la acompañe al trabajo. Cuando llegan el bar se veía muy raro. —¿No se supone que debería haber más gente a esta hora?—preguntó Amanda. —Quizás están todos en el casamiento —¡Qué divina mi amiga!—con una revoleada de ojos. Entran al bar había una enorme pancarta, que decía "Feliz cumpleaños Señorita", había todo un decorado y de fondo venía Emma cantándole el feliz cumpleaños con una torta en sus manos. Amanda sintió que no podía amar más a ese hombre. —¡Feliz cumpleaños panzona de mi vida!—dijo Emma, pedí tres deseos que no involucren mi asesinato o muerte por favor—ríe divertido. —¡Estaba preparando el divorcio te juro! —Sí me lo imaginé, pero valió la pena, estabas muy triste allá encerrada, quería que tú cumpleaños sea verdaderamente diferente. Y verte feliz. —¡Gracias jefe! ¿No te dió un poco de miedo que con toda esta emoción, se me saliera la niña del vientre?—dijo intrigada —En realidad sí, pero había una obstetra invitada asique era lo de menos. —¡Te amo! —Yo también te amo. La fiesta terminó, Amanda decía que había sido una mezcla de festejo de cumpleaños con baby shower, pues varios de los regalos eran también para Ludmila. —¡Mejor entonces! Ya puede nacer nuestra hermosa princesa!-decía Emma emocionado. Ese día no se verían sino hasta la noche, Emma trabajaba y luego tenía que ir a la facultad, rendía un par de finales, quería recibir su título urgente, había conocido a un hombre en el bar que le había prometido emplearlo apenas tuviera su diploma. La mañana transcurrió normalmente, a la tarde Amanda tenía turno con el doctor. Fue al consultorio, pero al ingresar se encontró con quien menos quería y menos pensaba. Sí, era él, con su reciente esposa. Estaban esperando a la otra obstetra. Ella no quería que la vieran y se disponía a salir pero sin querer volteó un florero con su panza, por ende todo el mundo se volteó a verla. Entre ellos él. —¡Mierda!—maldecia Amanda mientras intentaba agacharse a recoger los pedazos. —¿Te ayudo panzona?—dijo Facundo mientras empezaba a juntar los pedazos. —Gracias... Llega la chica de limpieza, y termina de juntar los pedazos, Amanda se disculpa, ella le sonríe. —¡Estás por explotar! —dice él sorprendido, observando su vientre. —Sí me queda muy poquito por suerte. ¿Ustedes, digo tú mujer de cuánto está? —Apenas ayer se hizo la prueba de embarazo. —¿En tú casamiento?—preguntó Amanda. —Sí, la idea era sorprenderme—dijo él. —Ah, que bien. —No me mires así —¿Así cómo? —Cómo si te pareciera cursi o estúpido lo que te cuento. —¡Nada que ver! No me parece... ¿Cursi? —Te conozco sé lo que te parecen este tipo de cosas. —No creo me conozcas tanto como para saber si me gusta lo cursi o no—con un tono firme. Amanda se sentía atacada, es decir, porque le decía todas esas cosas, ella le había escrito tanto a él. Y sabía que aunque no le hubiera mencionado nada él se había llevado su cajita, en la que ella le escribió tanto a ese amor equivocado. —¿Sabes qué? Mejor no hablemos más andá allá con tu mujer, y deja de...—se detuvo, sintió una contracción tan fuerte, que no se parecía a las que había sentido antes. Se agarró fuerte la panza. —¿Estás bien?—preguntó preocupado —Fue una contracción, y estoy sintiendo otra—pensaba que su hija estaba eligiendo el peor momento para llegar a este mundo, Emma no iba a atender el celular, estaba rindiendo en la facultad. Facundo fue a llamar a la recepcionista, pues el doctor de Amanda debía estar en su consultorio y esta era una urgencia. —¡Amy! El doctor no puede venir hoy, tiene una cesárea de urgencia en la clínica—dijo la secretaria desesperada. —¿Sos joda?—dijo Amanda nerviosa. ¿Me podes llamar a una ambulancia? —Ya la llamé, pero... —nerviosa —Pero tiene una urgencia ¿vas a decir también?—dijo Facundo fastidiado. La secretaria asintió con la cabeza —Es todo—dijo él. Tomó a Amanda en sus brazos y se dispuso él mismo llevarla a la clínica. Ella no quería caer en lo que estaba pasando, quería creer que se trataba de un mal sueño. —¿En serio esto está pasando?—dijo ella. —Si quieres te pellizco para que te des cuenta de que es verdad. —¡Ay cosita! ¿De verdad crees que con todos los dolores que estoy sintiendo podría sentir un pellizco tuyo? —No me hables como si fuera un meme. —Perdón, es que como según vos lo cursi no es lo mío, quizás un meme me vaya mejor—dolida. —Está bien lo siento me equivoqué, sé que no sos así. Hay una cajita que lo demuestra. —¡Sabía que tenías mi cajita! –¿Tú cajita? ¿Acaso es tú nombre el que lleva en la tapa? Si lo pensás es mas mía que tuya. Tenía razón, después de todo, lo que decía allí era suyo, sus poemas, sus cartas, el amor con que cada cosa fue escrita, y hasta el corazón que latía en cada verso.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD