Mientras estábamos los 4 fumando y esperábamos al repartidor del restaurante de comida japonesa en el que había encargado la cena, Alicia, le ordenó a Sara que también se quedara desnuda por completo, como esta Lucía, de modo que, así mismo, cuando llamara al timbre el repartidor, fueran las dos a atenderlo y a recibir los paquetes con la cena, y le ofrecieran hacerle una mamada. Sara no dudó ni un segundo, estaba ya medio desnuda cuando sonó el interfono de la calle, y ya desnuda del todo, salvo por el calzado, cuando sonó el timbre de la casa, ya con el repartidor de la comida, un chico muy joven, con apenas 18/19 años, que se quedó muy sorprendido al ver a las dos desnudas, y, más aún, cuando le ofrecieron una mamada gratis. El repartidor dijo que le encantaría, pero tenía que segui

