Perséfone estaba instalándose en el despacho de Hades, realmente no había dormido nada desde que llegó, había escrito cartas y acomodado las almas por crimen cometido, apenas había ido al despacho, era un caos horroroso y si había algo que había aprendido de Hades era que la organización era la parte más importante del trabajo. Había muchos papiros en la mesa también tinta. Tomo uno que era una carta a Artemisa, al parecer se enteró que ella no recibía cartas pues estaba prohibido hasta que completara su transición a la vida virginal. Artemisa: Se que debí escribirte esto antes pero no sabía cuán conflictuado estaba tu corazón hasta que Ares me dijo que habías terminado lo que sea que tuvieran. Te quiero aconsejar, aunque sea tardío que no le des nunca la espalda al amor de tu vida, meno

