Después de todo Perséfone le había contado a Adonis lo que ocurría el hecho de buscar a Hades no era por otro motivo que el poder irse ella, y Adonis había estado ayudando en la búsqueda. A él no le terminaba de agradar estar ahí, sabía que no pertenecía a ese lugar pero entre más pronto lo encontrara, más pronto podrían regresar a Eleusis. Cierto día ella estaba en el despacho revisando algunas cosas con Ares y a este le dio un dolor de cabeza horrible que lo hizo gritar de dolor. —¿Estas bien Ares?—preguntó Perséfone genuinamente preocupada por su hermano. —Si, es solo un dolor que me da cada cierto tiempo, creo que es un golpe en la cabeza que me di durante la guerra. Perséfone conocía esos síntomas no era un dolor por un golpe además los Dioses no tenían secuelas de golpes. —Ares,

