Robinson no tenía mucho interés en seguir escuchando su culpabilidad por acciones de otras personas. Rápidamente se había adaptado al lugar y estaba ideando un método para salir de ahí.
-¡Entonces te declaro culpable! -Gritaba dando un fuerte golpe con su mano en el trono de piedra. Mientras Robinson hacía unos movimientos de calentamiento con sus manos para entrar en acción -¡En este momento solo existe una sentencia para tus crimenes! -Puso su mirada fija y se dispuso a salir de ahí -¡El perdón te será otorgado al recuperar el amuleto y nos lo entregues de vuelta aquí! -Interrumpió a Robinson y sus intenciones al decir eso.
-¿Cómo dices? -Respondía desconcertado -Me otorgarán el perdón si les devuelvo esa piedra?
-Con el poder que ahora posee no podemos ir y plantarle una guerra directa. Infiltrarnos en alguna de sus fortalezas en la superficie tampoco es buena opción. Nos conoce y tal vez nos tomará años idear un plan para encontrarlo -Puso un tono de voz interesante -Pero tu tienes su confianza, entrar no será problema para ti. Además conocemos perfectamente tus habilidades y podrías ser capaz de robarla sin que se de cuenta. No tengas temor, cuando lo hagas nosotros te protegeremos.