Me remuevo incómodo en la cama y un gemido involuntario sale de mi garganta, intento abrir los ojos, pero estos me pesan debido al cansancio, sin embargo, comienzo a sentir una excitación terrible y cuando al fin mis ojos se abren, los hermosos ojos de Brigitte me observan con una mezcla de lujuria y picardía. —¡Por Dios, Brigitte! —Ahogo un gemido, cuando introduce mi m*****o en su boca y comienza a dar pequeñas succiones, su cabeza sube y baja sin apartar su mirada de la mía, al mismo tiempo que su pequeña mano acaricia sus senos dándose placer a sí misma, regalándome la imagen más sexi que he visto en mi vida. —¿Lo estás disfrutando Caleb? —inquiere con un pequeño murmullo, para después recorrer con sus manos desde mis muslos hasta llegar a mis testículos y acariciarlos como toda una

