Capítulo 1

701 Words
—¡Era mi padre! —reclamé con los ojos llenos de lágrimas. Aunque al parecer a mi tío, no le interesaba mis sentimientos. —¿Y eso tiene algo que ver conmigo? —dijo burlón, mientras encendía otro cigarrillos. Miré hacia abajo con enojo, sabía que no era la hija biológica. Mi madre ya estaba embarazada de mi, cuando conoció a mi padre. Y el desgraciado de mi tío, había buscado pruebas de ADN. Entonces el único heredero era el. —Esto... me corresponde —murmure. Se puso de pie, arrojó el cigarro y me prestó atención. Acercó sus pasos hasta mi altura, yo trague saliva sintiéndome en ese momento: invisible. Tan insignificante. "Una hormiga sería más significativa que yo..." —Tienes razón —dijo y yo le preste atención. —¿De... verdad? —pregunté sin poder creer sus palabras. —Si, eres la mejor en la administración de esta empresa. Serás la CEO, presidente no te preocupes. Asentí, con alivio; en el fondo sentía desconfianza ante sus palabras. —Pero... Él me miró divertido. —¿Pero..? —quiso saber. Levanté la barbilla, con toda la poca valentía que tenía. Sus ojos negros, oscuros me observaron. Siempre me había dado miedo, este hombre. —Siempre hay un pero... —dije. —Tienes razón, necesito que te cases con Sebastian. Abro la boca a más no poder. "¡Controlate Jolanda!" —¡Él es mi primo! Y lo peor es que básicamente, era casi un hermano para mí. Cómo este hombre, casi no estaba; mi papá nos había criado juntos. —Lo se, pero no de sangre. Sino querés pues... te quedas en la calle. ... Dos horas después, me encontraba e la oficina. Incluso ya tenía un enorme anillo en el dedo, trago saliva sintiéndome tan miserable en ese momento. No podía creer lo que me había tocado. Era peor que una triste, pesadilla. —Iré a buscar algo para comer —dije con dolor, y enojo. Caminaba con desinterés, por los pasillos de la empresa. Podía escuchar como la gente me saludaba, y yo respondía con amabilidad. —¡Señorita! ¿Cómo se encuentra? —preguntó Emma. Emma era la recepcionista del lugar. Sonreí acercándome a su lado. —Bien señorita ¿Has conquistado a señor Juan? —pregunté divertida, el semblante de ella decayó. Ella había estado enamorada, por tanto tiempo del guardaespalda de mi papá. Ahora era el del presidente de la compañía, mi tío. —Tu... sabes que soy invisible para el. Puse los ojos en blanco, y unos pasos nos hicieron girarnos hacia atrás. Estábamos ambas apoyadas en la inmaculada mesada blanca, de la recepción. —¡Es él! —murmuró, yo me reí divertida. —Hola —dijo con amabilidad. Aunque pude ver que sus ojos verdes, se desviaron más de la cuenta en mi amiga un segundo. —¡Te miró! —grité y ella me tapó la boca. —Jolanda, casi te escucha —protestó. Finalmente me encontraba caminando, el aire se encontraba bastante caluroso. "¡Me tuve que quedar con el aire acondicionado!" Estaba atravesando una plaza, era una conección entre el centro y la ciudad. De pronto, algo en mis pies me detuvo. Algo que no me hizo caminar más. Al bajar la vista, puedo ver un hombre. —¡Ten cuidado! —le reproché, con desden. —¡Niña malcriada! ¿no vez acaso que soy una persona en situación de calle? —contesta él, en un perfecto tono. Con una voz tan sensual, me paraliza. Entre la suciedad de su piel, puedo ver unos perfectos ojos azules contemplando. Nunca había tenido la dicha de ver a alguien con unos orbes tan precioso. —¿Yo malcriada? Tú eres un vago que está ahí, porque no quiere trabajar —le reproché. Me ignoró. Miraba hacia el frente como si yo fuera invisible. Abro la boca para decir algo más, me quedé en silencio. Mis pasos fueron rápidos, para alejarme de ese sujeto desagradable. —¡Niña malcriada! —gritó el hombre. Me giré desconfiada y él añadió:— te olvidas está cartera rosa. Confundida me acerqué, él estaba estirando la mano y tomé mi cartera.
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