Capitulo 5
Meses después....
Después del accidente Emmanuel y yo hemos estado en contacto por teléfono y por... Grace quien hace el trabajo de cartero.
Aunque no lo veo muy seguido se que esta al pendiente de mi y mi seguridad, nunca se despego de mi lado brindando esa cálida seguridad que necesitaba.
Hay muchos cambios en mi vida, como por ejemplo:
No duermo con la luz apagada por miedo.
Ya no voy a la misma preparatoria. Mis padres recordaron que tenían una hija y decidieron hacer el trabajo de padres cambiándome a un colegio para señoritas, y por último mi madre parece lapa pegada a mi todo el tiempo.
Ahora tengo que ir con el psicólogo a terapia según ellos todo esto pudo haber traído consecuencias en mi.
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-¡Madre por dios! No quiero ir.. -me cruzo de brazos molesta, ellos insisten en aparentarme con el hijo del jefe de mi padre.
-¡Ay Katrina Elizabeth! -me llama por mi nombre completo cuando esta enfadada conmigo.
-En la vida siempre habrá cosas que se tienen que hacer... Te gusten o no.
-tira de un mechón de cabello provocando me una mueca de dolor... Siempre hace eso cuando me peina, no lo entiendo.
Hoy habrá una cena de gala para celebrar el aniversario de la empresa donde trabaja mi padre, todos los socios y clientes del medio están invitados, y aquí esta mi madre jugando como una niña chiquita con una estúpida muñeca.
«La muñeca soy yo»
Me ha vestido peinado y ahora termina de maquillarme.
Miguel, él hijo del jefe de mi padre irá a esa estúpida y aburrida fiesta y para el colmo de mis males le ha preguntado por mi a mi padre, ya se imaginaran como están los dos.
Encantados con la idea de aparentar a su hija con un millonario.
-¡Mami! Estoy lista -la voz Chillánte de mi hermana se escucha detrás de mi, la veo acercarse por el espejo, se ve hermosa, su cabello dorado le cae como cascada por su espalda, el vestido rojo de corte de corazón en frente destaca sus voluptuosos senos, se ve sexy.. En cambio yo:
Tengo un vestido ajustado color perla con la espalda descubierta y una abertura que empieza por el tobillo y llega arriba de mi muslo... Mi madre me ha peinado con un moño alto supongo para que la parte de atrás del vestido luzca. No me gusta, me siento muy... Expuesta... No es mi estilo.
-Madre yo creó que este vestido le quedaría mejor a Ángela...-tomo la tela del vestido -Ella tiene mejor cuerpo - hago un ademán con mi mano recorriendo su cuerpo, mi hermana asiente con su cabeza levantando las cejas en una mueca arrogante.
-¡Aaah! -mi madre suspira, ve a mi hermana y después a mi
-Katrina ¿crees que no lo sé? -pone sus ojos en blanco como se hubiese dicho lo más obvio del mundo. -Pero es la única forma de ayudarte -se detiene en medio de la habitación y gira de nuevo con el semblante frío.
-Una chica como tú... -mira al techo buscando las palabras que necesita
-Tiene que esforzarse más, solo mírate eres tan ... sosa, además -gira hacia Ángela que está buscando algo en mi joyero.
-Miguel no preguntó por Ángela.. Aunque hubiera sido más fácil para todos y menos trabajo, pero no te preocupes yo te ayudaré ... Buscaré tus mejores atributos y los resaltare. - toma de la mano a mi hermana y salen de la habitación, cuando llegan al pasillo mi madre grita:
-Te esperamos abajo, no hagas que venga por ti. -Sabía bien a qué se refería con esas palabras, era una mujer que destacaba con la puntualidad y si tenía que traerte de las greñas lo haría.
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Después de una hora de camino escuchando el cómo debo comportarme por parte de mis padres, llegamos, nunca me había hecho tan feliz la idea de llegar a una fiesta, pero es eso o escuchar sermones de ellos.
Entramos al estacionamiento del lugar mi padre extiende la invitación al hombre que custodia la entrada. Revisa el boleto y hace una señal con la mano indicando el lugar donde mi padre deberá estacionarse.
Inmediatamente llegan unos jóvenes con uniformes con colores del salón y un ridículo sombrero rojo, me recuerdan a los simios bailadores de la plaza,beste hecho hace que dibuje una sonrisa de burla a lo que mi madre me felicita y recuerda que es la actitud que debo tener en todo el evento.
Al salir del automóvil mi madre se cuelga del brazo de mi padre y esboza una gran y falsa sonrisa al entrar al lugar, donde una chica con un vestido sencillo color n***o nos recibe y cordialmente nos acompaña a nuestra mesa.
Mi hermana entra detrás de mí con aires de grandeza meneando sus caderas descaradamente, robando la atención de jóvenes y viejos que la desvisten con la mirada, pero a ella no le importa al final de cuentas es atención para bien o para mal.
-Katrina deberías de dar una vuelta antes de que sirvan la cena. -mi madre me dice en un hilo de voz tan bajo que solo ella y yo lo podemos escuchar, la veo con el ceño fruncido sin entender el porqué de su comentario y ante esto mi madre suelta un bufido de exasperación y me aclara:
-Ve a buscar a Miguel ¡Estúpida! Pero...-agrega:
-No seas tan obvia que piense que es casualidad que se encontraron -acomoda un mechón de cabello que se escapó del moño, dibuja una sonrisa tan tierna que casi le creo, si no fuera porque detrás de mí se encuentra uno de los compañeros de mi padre, tenía que demostrar que era la esposa y madre "perfecta"
-¡VE! -me empuja por mi hombro tan fuerte que casi trastabilló.
Con rabia y dolor camino hasta lo mas obscuro y solitario del lugar. Seco rápidamente una de mis lágrimas rebeldes no quiero estropear el maquillaje y enfrentarme a la furia de mi madre.
En la parte de atrás del salón hay un amplio y hermoso jardín, en medio de este hay una fuente y detrás de ella un pequeño arco simula la entrada a la parte más íntima del lugar, imagino que los jóvenes enamorados vienen aquí en busca de un momento de intimidad.
Busco con mi mirada a mi alrededor, cuidando que mis padres y hermana no me vean. Tengo la idea clara de quedarme aquí el resto de la noche, sin importante lo que mi madre tenga por decir.
Cruzo el lugar con cuidado los tacones de aguja se clavan en el césped haciendo casi imposible mi paso, decido quitarmelos, estos son los favoritos de Ángela seguro que las zapatillas valen mas que yo así que...
Me inclino apoyándome en la fuente y me saco uno, el ruido como de una rama seca al romperse llama mi atención giro buscando, pero no encuentro ninguna señal que lo ocasione, vuelvo mi atención al otro pie desabrochó la correa de la zapatilla y deslizó mi pie de la máquina de tortura, ya lista con zapatillas en mano me adentro al lugar.
Es un lugar lindo hay un columpio y dos troncos partidos a la mitad formados como bancas.
-¡Lindo! -comento inspeccionando el columpio sencillo pero tierno. Otro crujido se escucha detrás de mi, pero no doy importancia, será el viento.
-No, linda tú...-una voz ronca y familiar suena atrás, no me giro, mis pies se clavan en el piso haciendo imposible moverme
-Eres un sueño a la luz de la luna -susurra en mi oído, es tan ágil que no escuche cuando se aproximo a mí, pasa un dedo acariciando mi hombro, despacio recorre mi columna desnuda, mi respiración se agita y tengo miedo que mi corazón salga en cualquier momento de mi pecho, late tan fuerte que estoy segura que es capaz de escucharlo, unas cosquillas recorren el camino que dejó su dedo su dedo.
-¿Eres real? ¿Por qué no dices ninguna palabra? ¿Acaso te he incomodado? Sí es así, disculpa mi atrevimiento es solo que tenía tantas ganas de verte... en cuanto te vi entrar por esa puerta no lo soporte más. -me pego a su pecho, pude notar como subía y bajaba aceleradamente, su mano toca mi cuello y yo tan descarada incliné mi rostro para darle mejor acceso a sus ardientes caricias, siento su respiración en mi oído sus manos bajan por mis brazos hasta llegar a mi cadera que toma con firmeza y acerca más a él.
No puedo hablar mi mente esta en las nubes, mi visión es borrosa, sólo quiero sentir sus caricias por todo mi cuerpo.
En un movimiento rápido me gira quedando frente a él, se ve hermoso. Su barba de días lo hace ver enigmático y resalta su labio inferior que muero por saborear.
Mis manos toman vida propia y cuando menos lo espero las veo recorrer lentamente su rostro, él sonríe de medio lado, sus ojos bajan a mis labios y vuelven a mi
«Se lo que quiere y yo quiero que lo haga»
En respuesta me pego más a él, mis manos van a parar a su cuello, me paro sobre las puntas de mis dedos de mis pies desnudos acortando la distancia que hay entre sus labios y los mios.
Lo beso tímidamente, es la primera vez que lo hago y la seguridad que sentía se desvanece por completo, ruborizada vuelvo a mi posición inicial, pero él como buen observador me tomó por la nuca provocando que abra mi boca con sorpresa y me besa en un beso tierno reconociendo todo en mi interior.
Su lengua acaricia mis labios antes de succionar, mis rodillas fallan subo mis manos aferrándome de su cuello para no caer y el beso se vuelve pausado, delicioso excitante.
Soy yo la que rompe el beso, necesito aire y aclarar todo este torbellino de emociones que recorren mi cuerpo y esa sensación de más...
Deseo más de él, qué me muestre la luna y las estrellas entre besos y caricias, que me muestre eso que mi cuerpo me exige.