Estaba recostada sobre una de las poltronas para tomar el sol en la terraza de mi pequeño Bungalow, cuando una sombra me cubrió y al abrir los ojos allí estaba como salido de un cuento griego un adonis de pie hablándome en un idioma que no supe comprender y yo como una idiota solo lo observaba sin poder emitir palabra alguna.
Se trataba de un hombre espectacular de esos que ves solo en las películas, de alto como 1.80m, blanco con un tono dorado del sol, cabello castaño muy claro largo, ojos azules y un cuerpo aunque no musculoso muy bien definido. Yo no lo había oído llegar porque me encontraba con los audífonos escuchando mi música a todo volumen, él había llegado en una moto de agua y subió directamente por la escalerita de la terraza que cae al agua, no había tocado la campana de la entrada como hacían todos los empleados que me habían servido estos días.
Yo me levante entre nerviosa y asustada, aunque mi padre siempre me decía que era muy hermosa, toda mi vida he sido muy tímida y no es que me sienta avergonzada de mi físico porque gracias a la herencia genética de los antepasados de mi padre, soy una chica de 1.70m, cabello claro, mis ojos verdes que cambian de color según mi ánimo y sin duda mis senos son el mejor atributo que tengo, al igual que mi cuerpo que aunque no haga mucho ejercicio mi metabolismo me mantiene delgada y en forma, y gracias a estos días de sol mi blancura había tomado un dorado algo aceptable. Pero mi personalidad siempre ha sido muy tímida, me cuesta entablar conversaciones con desconocidos y bueno ante este adonis simplemente enmudecí.
De repente su rostro enmarco una sonrisa que me derritió y comenzó hablar en español:
- Discúlpeme de nuevo señorita Sasha, olvide que no habla inglés y también por asustarla no fue mi intención.
Y lo reconocí, por lo menos su voz, era el hombre que hablaba por alta voz en la recepción, que me pregunto porque venía sola.
- No se preocupe, pero si me asusto, estos días siempre que ha venido alguien del hotel toca la campana y bueno yo estaba escuchando música en alto volumen y no lo oí llegar.
- Si fue un descuido de mi parte, yo solo venía a traerle los víveres de este fin de semana, ya que la mayoría de los empleados están de permiso que hay una fiesta patria en la ciudad y es más rápido para mí tráelo en la moto de agua y no en el carrito de gol.
- Ok muchas gracias puede pasar a la cocina, lo puede dejar allí.
Mis manos sudaban, en el estómago sentía unas cosquillas que jamás había sentido antes. Él se despidió, se montó en su moto de agua y se fue rumbo a los demás Bungalows. Esa noche no pude dormir tranquila, daba vueltas y vueltas sin conciliar el sueño, no me podía quitar de la cabeza este hombre espectacular, no era que en mi vida no hubiese conocido hombres atractivos, era que jamás ninguno me había hecho sentir emociones que para mí eran nuevas y extrañas. Siempre había pensado que yo no tenía sangre en la venas, que ningún hombre me había hecho sentir pasión, hasta pensaba que era frígida como me dijeron alguno ex novios, pero esta noche era de lo más extraño, solo pensaba en él, cerraba los ojos y allí estaba frente a mí, como esa tarde con su cuerpo medio húmedo del mar y su sonrisa incandescente, sentía que tenía fuego en el cuerpo, ni el aire acondicionado de la habitación lograba refrescarme, así que decidí llenar el jacuzzi y darme un baño de media noche para calmar este fuego que para mí era inexplicable, por algo había llegado a mis 25 años virgen, nadie me había hecho sentir nunca nada parecido y eso que solo cruzamos pocas palabras de cortesía.
La mañana llego, después de una noche sin poder dormir estuve toda la mañana nerviosa, pensando que decirle cuando volviera a llevarme los víveres. No se me ocurría nada, parecía una niñita preparando conversaciones solas, luego me decía que él ni siquiera se habrá fijado en mí, que ni su nombre me había dado etc.
Por fin me recosté en una de las poltronas a esperar que pasara el tiempo, no me di cuenta cuando, ni en qué momento me dormí, solo me despertó una mano suave que me toco el hombro y me sacudió un poco. Al abrir los ojos allí estaba mi adonis con su sonrisa luminosa despertándome diciendo:
- ¡Señorita Sasha despierte, puede insolarse al dormir así bajo el sol!
Mi cara ha de ver sido un poema o una caricatura cómica, me desperté con una sonrisa y volví a enmudecer, solo lo admiraba como una idiota.
- Señorita Sasha sé que nuestros encuentros no han sido muy de su agrado pero por favor no me deje hablando solo- y me dirigía otra de sus sonrisas y sus ojos azules brillaban.
Por fin reacciones y mis labios se despegaron:
- Oh no discúlpeme, es que estaba muy dormida y hasta ahorita es que caigo en cuenta que esto no es un sueño- ¡Que!-Pensaba- por que dije eso Dios, mas idiota voy a quedar!!
- JA JA ¿Por qué un sueño Señorita Bella?
- No, no, me expliqué mal, que acabo a penas de despertar de un sueño.
- Ah ok, Bueno le sugiero volvamos a empezar. Mi Nombre es John, y este fin de semana largo le traeré los víveres con la moto de agua.
- Mucho gusto John y por favor dime Bella cuando me dices señorita Bella me siento como una viejita solterona.
- Ja ja ok no era mi intención.
Entonces paso y dejo los víveres sobre la mesa, coloco los jugos en la nevera y reviso la despensa, imagino para saber si faltaba algo más. Yo mientras tanto no le podía quitar los ojos de encima, lo seguí con la mirada en todo su recorrido por la habitación y cuando el volteaba nuestras miradas se cruzaban y volvía a regalarme una de sus sonrisas y yo sentía que me derretía.
- ¿Señori.. Perdón Sasha, ya visito el spa del hotel? ¿No la he visto por allí, ha salido de la habitación?
- De Verdad, Si y No
- ¿Cómo es eso?
- Pues Salí un día no al spa, porque creo no soy de esas chicas que les gusta untarse todos esos productos. Salí a caminar por las playas, primero los empleados me insistían en que subiera a los carritos de gol para llevarme, tuve que hacer mil señas para que entendieran que quería caminar y bueno luego me sentí incomoda.
- ¿incomoda? ¿Por qué alguien se propaso o paso algo?
- No, no, nada malo, es que es como dijiste aquella vez por el altavoz, es un hotel para parejas y en cada rincón había alguna muy apasionada y sentí que incomodaba al pasar. Así que me he quedado en el Bungalow desde entonces.
- Ja ja, y ¿Cómo sabes que era yo en el altavoz?
- Te reconocí de inmediato el primer día que viniste, tu voz era la misma.
- Ok tienes muy buen oído, además no hay más nadie en el hotel que hable español.
- Si, ya me he dado cuenta por desgracia.
- ¿Y piensas quedarte acá encerrada el resto de días de tu estadía?
- Pues sí, creo que me equivoque de lugar, quería relajarme y aventura, conocer un lugar paradisiaco, pero…
- Pero… ¿Es que acaso no tienes novio para que te hubiese acompañado?
- Uhm… lo tenía pero rompí con él y decidí hacer este viaje, alejarme de toda mi vida monótona.
- Ha !!... ahora si entiendo. Ja ja- ¿Qué dirías si te invito hacer un tour por la isla en mi moto de agua mañana? A manera de guía turístico no te ofendas.
¡Dios mío! Pensaba, la cabeza me daba vueltas no podía responder ¿y si sonaba desesperada? y si?... Entonces mis labios tomaron voluntad propia:
- Si si, por favor… no sabes lo aburrida que estoy.