Esa mañana sentí que amaneció más tarde que nunca, esperaba en mi cama que amaneciera y sentí que tardó una eternidad salir el sol. Parecía una niña antes de navidad, daba vueltas por toda la habitación midiéndome los diferentes trajes de baño que traje, pareos y vestiditos de playa, ninguno me gustaba hasta que de repente sonó la campanita de la entrada.
- ¡Oh no! Pensé, regresaron los empleados no me va traer más los víveres John.
Abrí decepcionada la puerta principal del Bungalow y allí estaba con su sonrisa espectacular con una bandeja cubierta en las manos, sus ojos azules brillaban y por primera vez lo vi con camiseta.
- Buenos días Bella… esta vez lo hice bien, toque la campana para no volverte a asustar.
- Ja ja… ya me había acostumbrado a esperar el sonido de la moto de agua y verte subir sin avisar la escalerita de la terraza. – Si supiera, pensé-
Pasó directo a la cocina y sirvió la mesa con un desayuno que a simple vista se veía delicioso, eran huevos revueltos, tocineta, salchichas, jamón, queso, pan tostado, un plato de fruta y jugo de naranja. Yo me moría de hambre toda la noche estuve tan nerviosa que no había cenado ni probado bocado en toda la noche.
- Te traje un desayuno calórico porque vamos hacer un recorrido bastante largo y posiblemente caminaremos un rato, ¿espero no estés a dieta?
- ¿Yo?, ja ja casi nunca hago dieta mi metabolismo me mantiene delgada por más que coma – y le brinde una de mis mejores sonrisas.
Comimos y charlamos un rato, luego al salir no vi la moto de agua por ningún lado, se me hizo extraño que viniera en esos carritos de gol, si me había invitado era a pasear en su moto de agua y lo mire con curiosidad que él comprendió de inmediato.
- La moto la deje en el muelle del hotel para que le llenaran el tanque full, porque vamos hacer un recorrido largo.
- Ah… ok entiendo.
Y salimos rumbo al hotel, en el muelle estaba la moto rodeada de dos chicos, uno le revisaba el motor y el nivel de gasolina y otro esperaba con una pequeña cava y botellas de agua.
Al llegar los dos chicos nos sonrieron y él que revisaba el motor dijo:
- Buenos días Señor John, la moto esta lista, tiene el full de gasolina y la revise por completa para que no tuviera ningún problema. (Fue lo que medio entendí, por qué hablo en inglés y el mío es bastante mediocre)
Me sorprendí cuando lo trataron de señor, pero luego pensé debe ser su superior y debe ser por cortesía. Entonces el otro chico introdujo debajo del asiento de la moto en un pequeño maletero la cava y las botellas de agua.
Nos colocamos los chalecos salvavidas, las gafas de sol y arranco la moto al principio suave por la laguna. El paisaje era espectacular, en estas aguas cristalinas se podía ver casi todo debajo de nosotros, los peces, los corales, etc. Pero yo estaba dichosa por otra razón, solo sentirlo frente de mí, donde mis piernas rosaban las suyas, mis manos tocando su cintura, ¡Dios! No me podía controlar. Y cuando aumentaba la velocidad, con la excusa de agarrarme bien, prácticamente lo abrazaba y sentía como corría por todo mi cuerpo una electricidad tan divina que nunca había sentido.
- Sasha, Sasha.
- Ha ¿disculpa no te oía?
- ¿Sabes Nadar?
- Si, un poco
- Ok, vamos a ir mar abierto a una de las islas cercanas, ¿no te vayas a caer?
- No, que susto me sostengo mejor.
Por dentro estaba feliz, porque pude abrazarlo mucho más al punto que mi pecho estaba contra su espalda y mi mejilla igual. Recorrimos mar abierto como por 30 min aprox., pero la verdad no tengo ni idea que tiempo pasó, mi felicidad era tal que no quería que se detuviera. Llegamos a una isla mucho más grande donde solo vi el muelle donde llegamos y una vivienda grande de arquitectura moderna sobre uno de los acantilados que daban a la playa. En el medio de la isla había una montaña con vegetación alta tropical de la cual se veían salir aves muy hermosas.
- Vamos a caminar un poco dentro de los árboles, quiero mostrarte algo hermoso.
- No hay problema, ¿llevamos algo? ¿En esta isla hay más instalaciones del hotel?
- No, esta isla es privada, vez esa vivienda es de la directiva del hotel, acá no vienen los turistas.
- ¿Y no se molestaran si nos ven acá? ¿no peligras que te despidan?
- Ja, Ja, No en absoluto están al tanto de nuestro paseo.
Y así empezamos a adentrarnos es esta pequeña selva tropical, yo cargaba mi pequeño bolso de playa con una de las botellas de agua y él la cava, un bolso y las dos botellas restantes. Caminamos poco tiempo cuando empecé a escuchar agua caer y de pronto la vi una cascada espectacular, cayendo sobre un pequeño pozo cristalino en medio de toda esa vegetación tropical que le proporcionaba el marco perfecto. Allí se abría el cielo solo donde se encontraba el pozo y daba la sensación de estar en un lugar cerrado privado solo para nosotros. En una pequeña playa de arena antes del pozo se detuvo coloco la cava y del bolso saco una toalla o manta cuadrada donde podíamos sentarnos ambos. El calor era asfixiante, la caminata aunque corta me había cansado al punto de que me deje caer sobre la toalla exhausta. Él me sonreía saco un refresco de la cava y me lo ofreció.
- ¿Cómo que no haces mucho ejercicio?
- La verdad, No, pero también a este calor no estoy acostumbrada.
- Entonces ven ¿qué esperas?
Se levantó corriendo se quitó la camiseta y se lanzó al agua del pozo, en segundos lo atravesó y se sentó debajo de la cascada con el agua cayéndole sobre el rostro. Yo lo miraba como la baba casi chorreando, era un espectáculo, era como esos modelos que uno ve en las revistas posando para vender ropa de hombre o algún perfume. Yo no me lo podía creer y allí estaba llamándome con la mano debajo de la cascada, sacudiendo la cabeza y gritando que estaba divina.
Por fin mis piernas reaccionaron me levante, deje caer el vestidito de playa en la manta y entre lentamente al pozo. Primero no sabía cuan fría estaba y otra era que no podía quitarle los ojos de encima viendo como el agua bajaba por su pecho desnudo. Nade hasta donde él se encontraba, me dio la mano para ayudarme a subir y fue cuando sentí cuan fría estaba el agua, parecía de nevera y como mi cuerpo estaba caliente de la caminata sentí el choque de cambio de temperatura de repente y me puse a temblar.
- Sasha, no esta tan fría para que tiembles.
- Como que no, esto está de nevera.
- Ja, ja, ven yo te doy calor.
¡Dios! De un solo movimiento me alzó y me abrazo, su pecho contra el mío, su rostro a centímetros del mío, el efecto fue al contrario, me puse a temblar el doble y esta vez no era de frio. Entonces con una sonrisa espectacular, mirándome a los ojos, sintiendo su aliento cálido tan cerca me dijo:
- Está bien, salgamos ciento que tienes de verdad mucho frio, aunque tus labios están morados pero tus mejillas coloradas.
- Es, Es, - tartamudeaba como idiota- ¡que me sorprendiste!
- Ja, Ja yo solo quería darte calor.
Y nadamos hasta la orilla del pozo directo a la manta, saque una pequeña toalla que había puesto en mi bolso y empecé a secarme el cabello. Mientras él me observaba y sacaba unas pequeñas viandas de plástico de la cava, refrescos y frutas. En cada envase de plástico había un tipo de comida fría, en una había sushi, en otra ensalada de papa, pasta fría, carnes frías, quesos, etc. Todo un banquete en medio de la nada.
Mi adonis se recostó sobre un codo, observándome como terminaba de recoger mi cabello largo en una cola o moño – Yo pensaba, como quisiera un espejo en este momento debo estar hecha un desastre en cambio él- Él con su cabello largo húmedo, su pecho desnudo cubierto de gotas de agua, no se había ni molestado en secarse solo se recostó allí a esperar.
Empezamos a comer sus ojos azules brillaban, comíamos y conversábamos de cosas sin importancia, de cómo era el clima en la isla, las temporadas de lluvias, las temporadas de pocos turistas etc. Me pregunto sobre mi familia, le conté que era hija única, recién graduada de abogada, siempre a la sombra de mi padre, su cara cambio y me pregunto:
- Y a tu ex novio ¿lo amabas?
No sabía cómo responder, su cara era una incógnita para mí, sus ojos cambiaron su expresión y me miraba tan fijo que volvía a temblar sin razón. Y conteste:
- De verdad al principio pensaba que sí, pero luego me di cuenta que no era amor, tal vez amistad ¿qué se yo?
- Pero para estar con él tuviste que sentir algo.
- Pues no sé cómo responderte ninguno de mis ex novios me inspiro alguna pasión.
- Ha… ya te entiendo.
Y de repente sus labios sonrieron un poco, sus ojos volvieron a brillar y se limitó a observarme de una forma que me derretía. Entonces pensé, es mi turno de preguntar:
- Y tu novia ¿no se molesta que hagas estos tour? ¿o tú esposa?
- Ja, Ja, no tengo novia, ni esposa, ni mujer que me aguante, mi trabajo acá consume mucho mi tiempo y ninguna chica de las que he conocido le gusta quedarse todo el año en la isla.
- Pero ¿pasas todo el año acá?
- Si, la mayor cantidad de meses, sobre todo los de temporada alta de turistas y en los días de lluvia viajo poco.
Se acercó a mí un poco más, mis manos temblaban, porque su mirada me derretía y sentirlo que se acercaba cada vez más, mi cuerpo se paralizaba de tal modo que sentía que era una pequeña ave asechada por una fiera. Pero me encantaba esta sensación de peligro y misterio a la vez.
Se hacía tarde no tenía idea que hora era pero se veía el sol bajando hacia el mar, la brisa ya con unos grado menos, entonces sin permiso y sin avisar se acercó y me besó. Un beso que para mí fueron minutos pero en realidad fueron segundo, sentí que todo mi cuerpo se derretía, sus labios cálidos fundiéndose con los míos, como no sentí antes nada igual, los besos de mis anteriores novios solo me hacían sentir repulsión, pero por el contrarios los de mi adonis eran fuego puro.
- Disculpa, disculpa Sasha, fue un impulso, verte allí peinándote, no pensé, de verdad discúlpame.
- No, No- balbuceaba yo como una tonta- no te disculpes fue hermoso.
Y de nuevo sus ojos azules brillaban como el mar, tomo mi mano y caminamos de vuelta al muelle para montarnos en la moto de agua. Nos fuimos de esa isla mágica, mucho más mágica por que fue donde de verdad sentí mi primer beso real y tomamos rumbo mar abierto hacia el hotel. Cuando llegábamos a los Bungalow, más preciso al mío, yo estaba toda asustada, -que pasaría, ¿se quedaría a charlar?, ¿me volvería a besar?- pensaba una y otra vez abrazada a su espalda esperando llegar y ver que decidía él. Si él, porque yo ya me había dejado caer en sus manos con ese primer beso, no por ser fácil, sino que fue como una explosión de emociones y deseos que reventaron en mi interior.
Llegamos, mi Adonis me ayudo a bajar subimos la cava con lo que quedo de comida, los refrescos, yo me senté en una de las poltronas de la terraza esperando que él terminara de arreglar y a la expectativa para ver si se quedaba o se marchaba. Por fin se sentó en la poltrona de al lado y me observaba con una media sonrisa pero muy callado, hasta que por fin dijo:
- Sasha, tengo que volver al hotel, no quisiera, pero tengo que resolver unas cosas de trabajo que me esperan, pero antes ¿me regalarías tú un beso que no sea robado de mi parte?
Sin responder me levante me senté a su lado y me acerqué a su rostro tanto casi rosándolo, hasta que mis labios tocaron los suyos, él mantenía sus ojos azules muy fijos en los míos pero al sentir el rose de mi cuerpo me abrazo y con la otra mano me tomo de la parte de atrás de mi cuello y nos fundimos en un beso que yo empecé muy delicado y suave y él tomó las riendas hacia un beso tan apasionado que solo sentía sus húmedos labios y su lengua tomando todo mi deseo reprimido o escondido todos estos años, mi cuerpo temblaba de deseo entre sus brazos, mi cabeza daba vueltas, me sentía sin peso, como si él me alzara en el aire hacia su boca. Cuando termino de besarme se me salió un gemido pequeño de pasión, que me avergoncé e imagino me ruborice, y mi Adonis John me miraba con una sonrisa casi burlona.
- Buenas Noches mi dulce Sasha, ¿nos vemos mañana?
- ¡¡Claro!!- casi que grite- si tú quieres- baje la voz con pena
- Por supuesto que quiero, acá estaré mañana con el desayuno listo.
Bajo de un salto la terraza se montó en su moto y navego rumbo al hotel, yo me quede ardiendo por dentro, nunca en mis 25 años había sentido nada igual, sus besos eran fuego puro, me hacían sentir una pasión tan grande, que si no fuera civilizada me lanzaría sobre él como animal salvaje en celo, ¡Dios! Qué pena, jamás me había comportado así.
Otra noche sin dormir, esta vez muchísimo más inquieta, soñaba con la idea que John se apareciera por la terraza a mitad de la noche y me hiciera suya, sin preguntar, sin pedir permiso y me quitara esta virginidad que me estaba matando. Pero no ocurría nada pasaban las horas y ni me dormía, ni mi adonis aparecía, volvía a sentir que me estaba quemando por dentro, revivía ese beso una y otra vez sentía sus labios, su lengua y todo mi cuerpo volvía a temblar. Y fue cuando lo decidí, en todos estos años lo había escuchado pero nunca me atreví hacerlo, así que baje mi mano derecha, la introduje dentro de mi traje de baño y muy suave empecé a tocarme, al principio el clítoris luego bajaba suave, muy suave, cerré los ojos y pensé en él, en sus labios en su lengua, imagine que mi dedo era su lengua, empecé a temblar, mis piernas se tensaron, sentí la necesidad de ponerme boca abajo y con ritmo introduje mi dedo medio en esa hendidura suave que ahora está humedad, tan humedad como nunca la había sentido, introduje una y otra vez mi dedo a ritmo boca abajo hasta que aplicando más fuerza pensado en su lengua sentí una pequeña explosión dentro de mí que me hizo gemir de placer, ¡Dios mío! Mi primer orgasmo en 25 años y fue masturbándome, de lo que me había perdido.
Después allí boca abajo y con mi mano todavía dentro de mí caí dormida profundamente soñando con mi Adonis en la playa…