Lo empujo queriendo irme antes de que algo que me obligue a quedarme pase. Pero antes de salir por la puerta él grita: —¡Emper me engaña, Siempre me ha engañado!—respiro hondo y me detengo. Volteo a mirarlo y sus ojos parecen cristalizados.
—No es mi asunto señor Thompson —digo y vuelvo a seguir mi camino. Llevo el equipaje que el chófer trajo ayer por mi.
—Si te vas ¿ Quien me ayudará a descifrar que sucedió con mi padre, Jessica?
—¿ Su padre?—Una vez más giro mi cuerpo para mirarlo.
—Si. Mi padre, Robert Thompson.
—Mire no entiendo porque saca a colación a su padre y el engaño de su esposa. Usted jugó con mi vida. Me puso en peligro. Por eso me largo. Además, no soy una maldita detective —digo y luego cubrí mi boca. Estoy muy enojada. Suelo soltar palabrotas si lo estoy.
—Espera, déjame por lo menos explicarte—pide.
—¿Explicar qué?¿ Que casi muero por su culpa ?
—Todo fue actuado Jessica. Tengo un equipo de hombres muy fieles, les pedí que hicieran todo para probar tu lealtad , sabía que no te pasaría absolutamente nada malo, tampoco soy un monstruo—abri mi boca muy consternada.
—Entonces es peor de lo que creí. Cuánto se estarían burlando de mí. Malditos idiotas. Eso no lo libra de culpa señor Thompson. Es usted un infeliz.
—¿ Que puedo hacer para que me perdones Jess? Creeme, era necesario. No sabes lo que vas a enfrentar si decides ayudarme. Yo…—Entonces hace un gesto confundido.
—¿ Hay alguien tras la puerta? Por favor asegúrate de que no me hayan escuchado—Su tez es pálida. Pareció preocuparse mucho. Entonces me dirijo a la puerta y miro a cada lado del pasillo. No hay nadie. Entonces un maullido me hace mirar al piso.
—Hola pequeño bebé —Lo tomo en brazos. Es el gato del señor Thompson. Sonrío acariciándolo.
—No era alguien espiando. Usted está paranoico. Era su mascota.
—Se que no era septiembre. Alguien nos oía —dice y se acerca para tomar a su gato.
—¿ Septiembre? ¿ Quien le pone septiembre a un gato?—pregunto divertida. Enseguida recuerdo que estoy molesta. Mucho.
—Mamá murió de un infarto un día de septiembre. Me sentía devastado. Entonces papá me lo regaló. Dijo que con él mis septiembres ya no serían tan tristes. Al principio lo vi como una tontería. No soy un niño que necesita un gato para no deprimirse. Pero gato se volvió en más que un compañero. Solo lo llamaba gato pero papá dijo que ese no era un nombre , así que él mismo le puso septiembre. Ya me acostumbré a eso—Lo miro con pena. Se lo que significa perder a una madre. Seguramente ella no lo dejaría solo en su condición.
—Lamento lo de su madre. La mía también murió. Estaba enferma.
—Lo siento Jessica. Dígame algo. ¿ Se quedará a trabajar conmigo entonces?
—Pero firmé un contrato con su esposa.
—Yo me encargo de eso. No será un problema.
—Con una condición señor Thompson.
—Dígame cuál. Lo que sea.
—Nunca más me hará salir de noche a una misión no importa que sea falsa y dígale a su esposa que me besó para provocarle celos y que yo no estuve de acuerdo. ¿ Lo hará?
—Lo de salir a una misión durante la noche , no lo sé Jess. Va a depender de muchas cosas. Y lo de explicarle a Emper que solo la besé para molestarla y provocar sus celos, créame, ella lo sabe. ¿Acaso usted creyó que la besé por otra cosa? Créame, mis únicas intenciones con usted son laborales. Nada más—dice y camina hasta la puerta. Aún con septiembre en sus brazos. Es tan insensible. Ni siquiera se emociona porque me quedo y de paso escupe en mi cara que no le atraigo nada. Y eso que no puede verme. Su esposa es hermosísima y yo una chica tan simple como una flor de cayena. Abre la puerta y luego se detiene.
—Tenga algo seguro señorita, jamás haría algo que la ponga en un verdadero peligro . Está segura trabajando para mí—sonrio apacible. Un poco más calmada. Por lo menos eso si fue amable. Él sale. Entonces corro hasta el umbral.
—¡ Oiga señor Thompson! No le dije que si.
—Tampoco dijo que no. Lo hubiera echo si eso hubiera decidido. Pero no lo hizo—sonrie. Es raro verlo sonreír. —La espero en mi despacho Jessica, por favor, no demore, la estaré esperando—dice.
—Lo haré… ah, ¡ Oiga señor Thompson! El perro. ¿ Está seguro de que no iba a morderme? Porque lucía peligroso.
—Creame. Pensé mucho en eso y confíe en que por su edad tenía capacidad para correr y saltar las vallas —suelta una carcajada y se termina de ir. Respiro hondo y hago una negación. Entro a la habitación de nuevo ¿ Será verdad lo que dijo? ¿Que solo eran actores de su teatro? ¿ Debo ayudarlo y trabajar con él? ¿ Y si es otro de sus teatros? Me pregunto. Enseguida salgo de la habitación con el propósito de decirle que lo he pensado bien. No trabajaré para él. Algo me dice que no debo hacerlo. Pero cuando abrí la puerta de la habitación sorprendo al ama de llaves mirando por la cerradura. Ella palidece y titubea llena de vergüenza. O tal vez de temor.
—Greice…
—Señorita Jess. Yo solo. Yo venía a …
—¿ Acaso estabas espiando hace rato cuando el señor Thompson y yo hablábamos? Eras tú. ¿ Por qué Greice?
—Enseguida su semblante cambia.
—Vayase señorita. No le conviene trabajar para el señor. Hágame caso.
—¿ Por qué? No la entiendo Greice.
—Si lo hace tendrá muchos problemas. No le conviene estar en contra de mi ama—susurra y después de dedicarme una mirada amenazante se aleja. Respiro agitada. Mi corazón parece acelerarse más de lo normal. El señor Thompson tenía razón. ¿ pero por qué haría Greice algo así? Camino hasta mi cama y me siento. Decido recostarme y pensar que haré antes de presentarme con el señor Thompson. Greice podría tener razón y tal vez no sea bueno contradecir a la señora. Cierro mis ojos pero aún trasnochada vuelvo a quedarme dormida. Abro los ojos de golpe y al mirar mi celular son las dos de la tarde. «El señor Thompson »pienso de pronto. No me aseguré de que tomara sus medicamentos y no fui a su despacho. Pero no puedo presentarme a verlo así. Estoy despeinada y con cara de muerta. Así que me doy un baño para despertar bien y me coloco el uniforme que me fue asignado. Enseguida voy a su despacho. Pero ya no está. ¿ Estará en su recamara? ¿ Debo ir y disculparme? Sin pensarlo de nuevo decido ir. Le diré que él tiene razón y que Greice nos espiaba. Entonces toco a su puerta. Varias veces pero no contesta. Entro igualmente y su habitación está vacía. Salgo de nuevo y bajo para preguntar por él.
—El señor salió al establo. Parece que hoy quiere montar a Griselda—Me dice una mucama. Salgo enseguida para ver si consigo el establo y logro toparme con él. De pronto los veo venir. Él sobre una yegua. Pero ¿ Cómo hace? No puede conducir un caballo sin saber por dónde va. A su lado en otro caballo está otro jinete. Se detienen a mi lado. El otro jinete me sonríe. Le asiento cortés.
—¿ Que haces aquí Jessica? —pregunta el señor Thompson.
—Quería hablar con usted señor Thompson. Quería disculparme porque… —durante un momento me distrae su rostro tan atractivo. Su espalda es ancha y posee brazos fuertes. Me pongo nerviosa. —Yo solo quería disculparme por haberme quedado dormida y…
—¿ Acaso es mi maldito problema que te duermas en horario laboral? Es tu asunto. Mi esposa tendrá que decidir si una inepta como usted le conviene.
—Pero…
—No me quite más tiempo. Los problemas de la servidumbre no son mis problemas. Ya váyase y no estorbe señorita —abro mi boca muy consternada. El otro caballero me mira con pena y respirando hondo. Avergonzada y desmoralizada corro al interior de la mansión. ¿ Que se ha creido este cascarrabias?¿ Qué puede tratarme como quiera porque soy una empleada? Entro a la cocina y me sirvo un poco de agua. Me siento rabiosa a tomar mi agua en la soledad de la misma. Entonces me levanto. Voy por mi maleta. Acaso debo aguantar tal trato tan humillante. « lo odio señor Thompsom , es usted un loco amargado y falta de respeto» llego a la habitación y mi celular suena. Tomo la llamada.
« Es su culpa por quedarse dormida maldición» es el señor Thompson. Parece susurrar al teléfono.
« ¿ Mi culpa dice? Es usted un…»
« ¿ Cómo debí hablarle delante de mi cuñado? Es el hermano de Emperatriz, nuestro asunto es secreto entienda. Si hubiera llegado a mi despacho esta mañana sabría quien era el hombre que vendría y porque él , menos que nadie debe enterarse que usted trabaja para mí , maldición Jessica»
« Estoy avergonzada señor Richard, además olvidé asegurarme de que tomara sus medicamentos, soy un desastre »
«No hace falta que te disculpes por eso, esa es mi responsabilidad, no la tuya, si quieres disculparte por algo, hazlo por haberme hecho esperar en el despacho»
« En verdad lo siento, no volverá a ocurrir »digo preocupada por mi ineficiencia.
« Está bien Jess, solo asegúrate de no volver a cometer el mismo error, sería muy contraproducente, ahora , si me disculpas, debo volver a mi paseo»dice y cuelga. Me dejo caer en la cama confundida y llega un mensaje. « Desde ahora usted es mi problema y hoy pienso llevarla a cenar para discúlpame con usted Jessica, no soy tan malvado como debe estar creyendo»dice haciendo que mi corazón se acelere. Ahora que he hablado con él tengo una mejor idea de lo que espera de mi. Aunque lo de Greice me sigue inquietando debo proponerme ser una buena empleada para mí nuevo jefe. No lo niego pensar en salir con él me pone nerviosa. Pero me repito, eres su empleada Jess. Será solo trabajo. Además, ha dejado claro que no significó nada, soy una simple flor silvestre al lado de su bella esposa. Me digo pensando que he de ponerme y a dónde me llevará.