Mis ojos se posan en el escritorio de madera oscura. Camino hacia allí, atraída por el cuaderno, queriendo espiar sus futuras creaciones. Pero en vez de eso, solo encuentro un cuaderno lleno de garabatos y algunas ideas vagas. Las páginas están repletas de trazos apresurados, con diseños que parecen inacabados y poco inspiradores. Veo algunas herramientas de fabricación y una lupa de joyero. En una vitrina hay algunas joyas bien guardadas bajo llave. Mi corazón se acelera cada vez más. No veo por ningún lado lo que estoy buscando. Mientras exploro la oficina de la señora Emperatriz, mis ojos se desvían hacia una puerta entreabierta en la esquina. La curiosidad me impulsa a acercarme. Al empujar la puerta, me encuentro con una oficina secreta, pequeña y desordenada. Mi corazón late con fuer

