El viaje fue aburrido, todos estábamos incómodos con el compañero de al lado y, además, Scott tiene un mal gusto musical. Logan, al parecer, necesita espacio personal, más del que se le puede dar dentro de un auto, lo que me tenía pegado a la ventanilla y al menor intento de moverme, me mataba con la mirada. Gracias a lo divino, llegamos rápido a la casa de Cameron; él nos contó que sus padres no estaban, así que solo éramos nosotros cuatro.
En la casa de Cameron
Bajamos del auto y entramos a la casa, no era muy grande, ni lujosa, pero es muy linda y cálida. Ahora que noto el vecindario un poco mejor, es cercano al mío, tal vez tengamos parques que coincidan, puesto que Monumental Park es tan grande, que se divide por zonas, identificadas por el parque que se tenga cerca. Yo vivo en la zona Memorial, por el Memorial Park que se encuentra a tres casas de la mía.
—Entren, vayan a la sala mientras busco los materiales —dice Cameron mientras sube al segundo piso, posiblemente a buscar el libro y un portátil.
—De acuerdo, con permiso sigo —le respondí amablemente, él solo sonríe.
Scott, Logan y yo nos instalamos en la sala, cada uno en lo suyo, ya sea en el celular o pensando en quién sabe qué (siendo este mi caso). Aunque en un momento envíe un mensaje a Bratt para saber cómo seguía; la gripe se le está pasando, pero aún se siente enfermo.
Cameron bajó al momento y coloca su portátil en la mesa de centro, seguido del libro que nos toca leer para el proyecto. Tomo el libro y leo la portada.
—El Diario de Ana Frank —leo en la portada—. Hey, conozco este libro —digo emocionado que me tocó algo de lo que ya sabía.
—Igual, yo —exclama, igual de emocionado Cameron—. ¿Ustedes, chicos? —le pregunta a Scott y Logan.
—¿Me ves cara de leer libros? —pregunta irónico Logan, creo que lo mucho que lee son las revistas de moda.
—Yo solo leo revistas deportivas o de moda —dice Scott viendo su celular.
En serio este es nuestro grupo, creí que por lo menos leían libros de superación personal, pero ni eso; los típicos sin cerebro que solo piensan en su imagen. ¡Qué decepción! Creí que Scott podía ser diferente, ya veo que no. Creo que la cara de Cameron en ese momento describía lo que pensaba, si este era nuestro grupo, un largo camino se nos avecinaba.
—¡Oh, Dios! Tengo una idea —dice Logan parándose del sillón.
—¿En serio? —pregunto sarcástico—. ¿Qué cosa?
—Tú, cerebrito, junto al cuatro ojos harán el trabajo. —Señala a Cameron y a mí—. Nosotros dos. —Señala a Scott y a él—. Les daremos apoyo moral —dice con una sonrisa—. ¡Soy un genio! —Se alaba para luego chocar las cinco con Scott. «Populares» pensé con rabia.
—Es la idea más...estúpida que he oído —le digo viendo su cara de alegría transformarse en rabia—. A qué vas a una escuela si ni estudias —lo confronté.
—Cállate, cuatro ojos, yo sabré qué hago con mi vida —me amenaza.
—Si no ayudan en el trabajo, no pondremos sus nombres, así de simple. ¿Cierto, Cameron? —Lo miro en busca de apoyo.
—Eh, sí, sí; ayudan o quedan fuera —Toma valor Cameron. Sonrío victorioso.
—Ok, yo ayudaré en la parte de la redacción junto a Logan y ustedes dos sacarán lo importante del libro ese —dice Scott cansado de la "pelea" entre Logan y yo.
—Sería mejor que yo estuviera contigo en la redacción, sé del libro así que las ideas las puedo acomodar. Que Logan lea su primer libro. —Lo miro divertido.
—Cuidado, cuatro ojos, no te metas conmigo. —Me vuelve a amenazar Logan, mientras yo solo levanto las manos en son de paz.
—Me parece bien como dice... ¿Lucas? —pregunta mi nombre.
—¡Luke! —respondo ofendido. Okey, sí es Lucas, pero me gusta que me digan Luke.
—Como sea, me parece bien —dice Scott restándole importancia.
Y así pasaron las cosas, cada uno hizo su parte. Logan y Cameron se pusieron a leer partes del libro y las iban sacando en una libreta aparte (fue chistoso ver a Logan confundido por cada palabra nueva que leyera en el libro). Mientras que Scott y yo, redactábamos el proyecto organizando las ideas que nos daban los otros dos. Le agradezco a todo ser superior que no me desmayé estando cerca de Scott que, aunque sea un patán y sin cerebro, sigue siendo mi crush. Como compañero de redacción Scott es pésimo, tenía ideas que iban acorde a la inteligencia de un niño de 12-13 años, teniendo él 18.
Nos tomó tres horas finalizar el trabajo, solo faltaba imprimirlo. Lo envié a los correos de todos para que estudiemos y podamos exponer el día de la entrega, es decir la otra semana.
—¡Terminamos! —exclama Cameron complacido—. ¿Quieren algo de comer? —nos pregunta con emoción.
—Yo paso, ya me tengo que ir. ¿Acerco a alguno a su casa? —ofrece Scott.
—A mí, también me tengo que ir —dice Logan levantándose con prisa.
—Ok y tú, ¿Luke? —me pregunta.
—No, yo me quedo un rato a revisar bien el trabajo; gracias, Scott —dije algo nervioso.
—De acuerdo, adiós, Cameron, Luke —se despide Scott.
—Adiós cerebrito, cuatro ojos —se despide Logan.
Yo solo me despido con la mano, mientras que Cameron los acompaña hasta la puerta.
—Adiós, chicos —dice Cameron cerrando la puerta—. ¿Tú quieres algo de comer, Luke? —me pregunta algo nervioso.
—Claro, ¿qué hay?
—Te parece si pedimos pizza, creo que no hay nada para comer rápido.
—Dale, por mí está bien —dije sonriendo.
—Vale, ya la pido —dice tomando su celular y llamando a la pizzería, no se demora ni cinco minutos cuando cuelga—. Listo, pedí de pepperoni, espero no te moleste; haré algo de tomar, ya vuelvo —anuncia yendo a la cocina.
—No, no hay problema y dale —le grito desde la sala, verifico algunas cosas del trabajo y lo guardo, apago el portátil y me quedo revisando mi celular.
Este momento es el perfecto para averiguar si en verdad Cameron siente algo por mí o es solo nerviosismo social, solo debo ser yo mismo. Sigo en lo mío, hasta que suena el timbre y Cameron sale a recibir la pizza.
—Justo a tiempo —dice Cameron dejando la caja en la mesa—. Ya traigo las bebidas —toma camino a la cocina.
En un abrir y cerrar de ojos llega con las bebidas en sus manos y las deja en la mesa de centro, abre la caja de la pizza y su olor me embriaga un poco, haciendo que mi estómago rugiera, causando una risa de Cameron.
—Listo a comer, primero el invitado. —Me entrega una rebanada de pizza.
—Gracias.
Cameron toma su rebanada después y se dispone a comer saboreando la pizza, pasando la lengua por sus finos labios de una manera bastante sensual a mi parecer, «ahora no... Esto me va a calentar» pensé. Miro para otro lado mientras sigo con mi rebanada, no creí que otro chico, aparte de Scott, me calentara como lo está haciendo este.
—Háblame de ti, Luke, jamás hemos hablado y quisiera saber de ti —menciona Cameron sacándome de mis pensamientos para nada sanos.
—Bueno, vivo con mis padres y hermana menor, bastante cerca de por acá, en realidad; tengo un solo amigo que es Bratt, soy adicto a la internet, me gusta el teatro y la literatura —le cuento—. Y ¿tú? —le pregunto.
—Vivo con mi madre, tengo padres separados; mi grupo de amigos lo conforman los "nerd" como los llaman ustedes, leo mucho y aparte muy rápido. Soy como un "devora- libros", me gusta mucho la ciencia —me cuenta—. Creo que eso es lo más relevante de mí —me sonríe nervioso.
—Siento lo de tus padres. —Le sonrío dándole ánimos—. Además, veo que tu grupo de amigos es más grande que el mío. —Me río.
—A veces quisiera más amigos, no odio a mi grupo, pero me marea tanto ajedrez, soy chico de ciencia, debería estar más tiempo detrás de un equipo de química, no de un tablero —dice con gracia.
—Vaya, primer nerd que le oigo quejarse del ajedrez, ustedes forman el único equipo de ajedrez de la escuela, ¿qué querías? —Le seguí la broma.
—Tonto —me dice con burla.
Nos reímos un rato más, tratando de conocernos un poco más, el tiempo se fue volando y ya era muy tarde como para devolverme a casa. Mi madre empezó a mandarme mensajes de dónde estaba, iba a contestarle cuando Cameron me habla.
—No crees que es mejor que te quedes, mi madre no llegará hasta dentro de tres días, cosas de trabajo, sabes, es la encargada de los asuntos internacionales de una empresa en la ciudad; así que no hay problema, además no me molesta un poco de compañía —dice Cameron apenado.
—Pensándolo bien, voy a llamar a mis padres a avisarles. Es mejor que me quede. —Tomo la palabra.
Llamo a mi mamá y le cuento la situación, ella accede, un poco desconfiada por no conocer a Cameron, y me dice que tenga cuidado y que no haga que me regañen, cosas de madres.
—Listo, me puedo quedar —menciono—. Dónde queda la habitación de invitados —pregunto.
—Respecto a eso, solo hay dos cuartos, el mío y el de mi mamá. Así que tú duermes en el mío y yo puedo dormir en el de mi mamá, o podemos hacer una pijamada, tengo un colchón extra para que yo duerma ahí y tú en la cama —me propone emocionado.
—Mejor tú duerme en tu cama y yo en el colchón, soy el extra aquí; además, la pijamada me suena interesante. —Le acepto la propuesta. «Las cosas se están dando solas para saber si le gusto a él» pienso con gracia.
—Bueno, bueno, ya veremos cómo nos organizamos, te buscaré ropa, aunque no creo tener de tu talla —me mira con pena; y es verdad, somos diferentes en altura.
—Lo más cómico es que guardé ropa porque algo me decía que no llegaría a casa, así que no hace falta buscar —le dije subiendo las escaleras detrás de él, así pude mirar fácilmente su trasero. Vaya, este chico me está volviendo un pervertido con él.
Llegamos a su habitación, es algo pequeña a comparación de la mía y está llena de libros por todos lados, un escritorio y un mini laboratorio de química, aunque era más un pequeño escritorio extra con botellas, tubos y demás utensilios. Es todo un amante a las ciencias. Le ayudo a sacar el colchón extra, lo dejamos listo y nos cambiamos para dormir, yo me cambio en el baño y él en la habitación.
Me alisto rápido, mi pijama no es muy compleja, solo pantaloneta corta y una camisa básica, no ocupa mucho espacio en mi maleta. Salgo del baño después de lavarme los dientes y me percato que Cameron apenas se estaba subiendo su pantalón de pijama dejando su trasero tapado por el bóxer frente de mí. Lo detallo un poco y veo que es redondo y firme, «lo que me recetó el doctor» pienso pervertidamente. Sonrío con morbo, pero de inmediato sacudo mi cabeza, no puedo tener estos pensamientos en este momento.
—¿Sucede algo? —me pregunta Cameron ya vestido, percatándose de mi presencia y de que me quedé mirando a un punto muerto por un rato.
—Eh, no, nada, todo bien —digo rápido, mirándolo con inocencia—. Creo que ya tengo sueño —bostezo.
—Vale, me cepillo y ya apago las luces —dice dirigiéndose al baño.
Me acuesto en el colchón tratando de calmar mis pensamientos pervertidos, le escribo a Bratt su buenas noches y me dispongo a dormir, dejando mis gafas en la mesa de noche.
Luego de un rato siento las pisadas de Cameron y abro los ojos, él me sonríe y se dirige a su cama, apaga la luz y se acuesta, no sin antes desearme que descansara bien. Intento dormir, pero hay algo que no me deja, de pronto el que sea la primera vez que duermo en otra casa que no sea la de Bratt o que tengo a un posible chico que gusta de mí a mi lado.
—Luke, estás despierto —susurra Cameron.
—Sí, ¿pasa algo? —le pregunto en voz baja, levantándome un poco y tomando mis lentes.
—Es que quería hablar contigo —susurra nervioso—. ¿Alguien te gusta de la escuela?
Vaya, esto me tomó por sorpresa— Sí, no sé si se notó hoy, pero Scott es mi crush —confieso avergonzado.
—Oh, entiendo; y aparte de Scott, ¿nadie más? —cuestiona esperanzado.
—No conozco mucha gente, pero no estaría mal que me gustara otra persona, alguien inteligente, tierno, que tengamos cositas en común —comento sin estar consciente de que lo estaba describiendo—. Y a ¿ti? —le pregunté.
—Bueno, en mi grupo ninguno. Antes me gustaba Justin Clark, pero es súper imposible para mí, entonces lo dejé. Ahora me gusta alguien más, pero no sé si sienta lo mismo por mí —confiesa algo triste.
—¿Puedo saber quién es? Descuida, quedará entre nosotros —digo simulando que cierro mi boca con una llave.
—Es que...bueno...de pronto te puedes enojar —murmura nervioso.
—¿Quién es? ¿Scott, Bratt? —pregunto extrañado.
—Tú —dice rápido, mientras se tapa la cara con sus manos, posiblemente sonrojado.
—Oh, no me voy a enojar por eso, solo soy yo, no te preocupes, no hará... ¿Espera qué? ¿yo? —pregunto sorprendido.