Capítulo 5

1773 Words
El peso de mi situación actual y de las decisiones que debo de tomar me están pasando la cuenta, si sigo así, terminaré yo también enferma. — No te estoy diciendo que no lo hagas, Kira…— dice Clau después de una pausa —...Pero tampoco quiero que te conviertas en su marioneta, ¿me entiendes? No quiero que pierdas tu dignidad por nada. Tienes que ser fuerte - Asentí con la cabeza, aunque ella no pudiera verme y limpie mis mejillas. — Lo sé, pero... hay algo en él, Clau. Algo que me hace dudar, no es solo el dinero, no es solo el contrato, hay algo en su actitud, en la forma en que me miró hoy que de solo pensarlo me produce escalofríos por todo el cuerpo. No sé si fue la forma en que dijo lo de mi hermana, o si fue simplemente su manera de hablar... pero siento que no puedo confiar en él, algo me hace dudar en él y dudo que eso vaya a cambiar en el futuro - suelto lanzándome a mi sillón cansada. — Eso suena como una mala señal, Kira…— dijo Clau, su tono ahora más firme —...Si no confías en él, entonces no te embarques en algo que podría traerte más problemas a futuro, suficiente con los que tienes. Hay otras maneras de conseguir lo que necesitas. ¿Sabes cuánto te quiero? Y no quiero que termines atrapada en algo que no podrás controlar - Su voz era cálida, y me sentí un poco más tranquila al momento de escucharla. Siempre puedo contar con ella. A pesar de todo, ella me entendía, siempre lo hacía y por eso éramos las mejores amigas. Sabía lo que estaba pasando por mi cabeza, aunque no podía entenderlo completamente y se que después de una noche de descanso, quizás mis pensamientos se calmaban. Pero aún así, mi hermana seguía en mi mente, su rostro, tan pálido, tan frágil, su presencia aunque parecía viva, no lo estaba, todo ella seguía en mi mente. — No sé qué hacer, Claudia... siento que estoy entre la espada y la pared. No quiero perderme a mí misma en el proceso, pero... mi hermana está ahí, luchando por su vida, y yo no tengo más opciones, he hecho de todo para seguir adelante y cada dia siento que puedo un poco menos - suelto nuevamente dejando que las lágrimas se deslicen por mi rostro ya cansado de tanto llorar. — Kira, no te pierdas. No te conviertas en alguien que no eres por desesperación, tú no eres así. Tienes tu valor. Tienes un camino, aunque ahora no lo veas tan claro, se que mas temprano que tarde llegará esa señal que tanto necesitas - suelta y puedo sentir como su voz se quiebra en algunas partes. Respiro profundamente, ya que quizás tenía razón. Quizás no todo lo que parecía fácil era realmente la respuesta. Me quedé callada por un momento, reflexionando sobre lo que Clau me había dicho. Ella siempre tenía una manera de hacer que todo pareciera más sencillo de lo que realmente era y eso es algo que realmente agradecida tenía y que amaba en ella. — Gracias, Claudia. Realmente agradezco tenerte en mi vida, no se que haría sin ti — murmuré finalmente. — Siempre estaré aquí para ti, preciosa…— respondió ella, con un tono de voz lleno de cariño. —...Pero no olvides quién eres, Kira y si alguna vez necesitas alguien que te apoye, sabes que puedes contar conmigo, siempre estaré para ti, para ustedes - suelta y luego de una rápida despedida, colgué el teléfono y me quedé mirando la pantalla por un momento. Mi corazón seguía pesado, lleno de incertidumbre, lleno de dudas y miedos. ¿Qué haría? ¿Debería aceptar la oferta de Enzo y poner en riesgo mi dignidad por el bienestar de mi hermana? ¿O debería encontrar otra manera, más arriesgada quizás, de conseguir lo que necesito sin perderme en el proceso? ¿Existía la forma de conseguir lo que quería sin perderme en el camino? Lo dudaba, cada día lo dudaba un poco más. La respuesta no estaba clara, pero una cosa era segura: no podía tomar una decisión apresurada. Necesitaba tiempo, necesitaba pensar detenidamente en mis opciones antes de dar un sí a la ligera, mi decisión no solo dependía de mí, también de mi hermana. Y con eso en mente, me senté de nuevo en el sofá, mirando el horizonte a través de la ventana, pensando que, a veces, lo único que realmente necesitaba era algo de paz para pensar claramente y tomar la mejor decisión que tuviera enfrente. — ¿Qué tipo de propuesta? — preguntó con voz tensa. Yo sabía que su mente ya estaba corriendo por mil caminos posibles, miles de escenarios ya se habían creado en su mente. — Me ofreció... casarme con él. Un contrato de matrimonio. A cambio de dinero, a cambio de que mi hermana reciba el tratamiento que necesita, por el que tanto tiempo llevo luchando - le digo haciendo que el silencio entre las dos se alargue por unos segundos antes de que escuchara su respiración profunda. — ¿Estás pensando en aceptarlo?...— me preguntó finalmente, y la preocupación en su voz era palpable. —...Kira, sabes que eso suena... no sé, suena tan... fuera de lugar. Él no es alguien de fiar. - me dice reflejando el mismo pensamiento que yo tengo. — Lo sé…— respondí en un susurro, frotándome la frente con desesperación —...No quiero aceptar, Clau. Pero ¿Qué más puedo hacer? No puedo dejar que mi hermana siga en esta situación, necesito el maldito dinero, necesito ayudarla, necesito que vuelva a estar conmigo y si él tiene la respuesta, aunque suene ridículo... yo no… no… no sé qué más hacer - suelto dejando que las lágrimas se deslicen por mi rostro sin cesar. El peso de mi situación actual y de las decisiones que debo de tomar me están pasando la cuenta, si sigo así, terminaré yo también enferma. — No te estoy diciendo que no lo hagas, Kira…— dice Clau después de una pausa —...Pero tampoco quiero que te conviertas en su marioneta, ¿me entiendes? No quiero que pierdas tu dignidad por nada. Tienes que ser fuerte - Asentí con la cabeza, aunque ella no pudiera verme y limpie mis mejillas. — Lo sé, pero... hay algo en él, Clau. Algo que me hace dudar, no es solo el dinero, no es solo el contrato, hay algo en su actitud, en la forma en que me miró hoy que de solo pensarlo me produce escalofríos por todo el cuerpo. No sé si fue la forma en que dijo lo de mi hermana, o si fue simplemente su manera de hablar... pero siento que no puedo confiar en él, algo me hace dudar en él y dudo que eso vaya a cambiar en el futuro - suelto lanzándome a mi sillón cansada. — Eso suena como una mala señal, Kira…— dijo Clau, su tono ahora más firme —...Si no confías en él, entonces no te embarques en algo que podría traerte más problemas a futuro, suficiente con los que tienes. Hay otras maneras de conseguir lo que necesitas. ¿Sabes cuánto te quiero? Y no quiero que termines atrapada en algo que no podrás controlar - Su voz era cálida, y me sentí un poco más tranquila al momento de escucharla. Siempre puedo contar con ella. A pesar de todo, ella me entendía, siempre lo hacía y por eso éramos las mejores amigas. Sabía lo que estaba pasando por mi cabeza, aunque no podía entenderlo completamente y se que después de una noche de descanso, quizás mis pensamientos se calmaban. Pero aún así, mi hermana seguía en mi mente, su rostro, tan pálido, tan frágil, su presencia aunque parecía viva, no lo estaba, todo ella seguía en mi mente. — No sé qué hacer, Claudia... siento que estoy entre la espada y la pared. No quiero perderme a mí misma en el proceso, pero... mi hermana está ahí, luchando por su vida, y yo no tengo más opciones, he hecho de todo para seguir adelante y cada dia siento que puedo un poco menos - suelto nuevamente dejando que las lágrimas se deslicen por mi rostro ya cansado de tanto llorar. — Kira, no te pierdas. No te conviertas en alguien que no eres por desesperación, tú no eres así. Tienes tu valor. Tienes un camino, aunque ahora no lo veas tan claro, se que mas temprano que tarde llegará esa señal que tanto necesitas - suelta y puedo sentir como su voz se quiebra en algunas partes. Respiro profundamente, ya que quizás tenía razón. Quizás no todo lo que parecía fácil era realmente la respuesta. Me quedé callada por un momento, reflexionando sobre lo que Clau me había dicho. Ella siempre tenía una manera de hacer que todo pareciera más sencillo de lo que realmente era y eso es algo que realmente agradecida tenía y que amaba en ella. — Gracias, Claudia. Realmente agradezco tenerte en mi vida, no se que haría sin ti — murmuré finalmente. — Siempre estaré aquí para ti, preciosa…— respondió ella, con un tono de voz lleno de cariño. —...Pero no olvides quién eres, Kira y si alguna vez necesitas alguien que te apoye, sabes que puedes contar conmigo, siempre estaré para ti, para ustedes - suelta y luego de una rápida despedida, colgué el teléfono y me quedé mirando la pantalla por un momento. Mi corazón seguía pesado, lleno de incertidumbre, lleno de dudas y miedos. ¿Qué haría? ¿Debería aceptar la oferta de Enzo y poner en riesgo mi dignidad por el bienestar de mi hermana? ¿O debería encontrar otra manera, más arriesgada quizás, de conseguir lo que necesito sin perderme en el proceso? ¿Existía la forma de conseguir lo que quería sin perderme en el camino? Lo dudaba, cada día lo dudaba un poco más. La respuesta no estaba clara, pero una cosa era segura: no podía tomar una decisión apresurada. Necesitaba tiempo, necesitaba pensar detenidamente en mis opciones antes de dar un sí a la ligera, mi decisión no solo dependía de mí, también de mi hermana. Y con eso en mente, me senté de nuevo en el sofá, mirando el horizonte a través de la ventana, pensando que, a veces, lo único que realmente necesitaba era algo de paz para pensar claramente y tomar la mejor decisión que tuviera enfrente.
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