—Esto que diré,no debe salir de esta oficina. ¿Correcto?.
Alessandro asintió no estando muy seguro de lo que Ian Spencer le diría.
Ian tomó una profunda respiración y luego se tocó el puente de la nariz con mal humor.
—La mujer con la que me casé no es Francesca.
—¿Qué?.
Alessandro alzó la voz al mismo tiempo que se levantaba de su lugar con sorpresa.
—¡Si,maldición! La suplanté,me casé con una sustituta.
El italiano se quedó callado por unos minutos tratando de analizar la situación tan descabellada que su “enemigo” le estaba confesando. No podía ser que ese imbecil estuviese tan loco como para hacer algo así.
—¿Por qué harías algo así?.
Ian se quedó callado un par de segundos y luego se giró para responderle a los ojos.
—Hombres como nosotros solo tenemos de valor nuestra reputación,¿Acaso crees que quiero que eso acabe?.
En eso tenía razón,no había forma de que él quisiera perder su reputación,así que comprendió de inmediato de lo que hablaba,pero llegar a ese extremo por una mujer como Francesca.
Si no hubiera sido Micah el que se largó con la modelo esa,de inmediato hubiese ayudado a Ian,porque ser la burla de los demás no estaba en sus planes.
—Te entiendo,pero qué pasará con esa mujer cuando Francesca vuelva,sabemos que ella lo hará.
Ambos se lanzaron una mirada de comprensión.
“Ella jamás dejaría una vida de lujos como la que Ian le ofrecía por una vida menos cómoda como la que Micah podía darle.
—Serán seis meses los que estará a mi lado,si en ese tiempo Francesca no vuelve,igual la dejaré ir. Espero que lo haga antes para no alargar esta tortura.
Cada persona se hace el daño que cree aguantar,eso fue lo que llegó a los pensamientos de Alessandro. En algún tiempo creyó que él mismo hubiese sido capaz de locuras de ese calibre por la mujer que amó,ahora ya no se sentía cómodo siendo la marioneta de nadie más.
—Entre más pronto se acabe este lío será mejor.
Veremos en cuánto tiempo se aburre tu mujercita. Y aunque a Ian no le gustó mucho el chistecito del Italinao lo dejó pasar,en esos momentos no se sentía con la libertad de defender a su mujer ante nadie. Solamente asintió sin ganas.
—No está de más recordarte que lo que acabo de confiarte no debe salir para nada de aquí.
Entonces el italiano extendió su mano hacia Ian,algo que no había hecho por mucho tiempo
—Tienes mi palabra de que esto no saldrá de aquí.
(…)
Unos golpes fuertes se escucharon en la puerta y Emma supo de inmediato que no era su aliada quién estaba ahí,ella jamás tocaría de esa forma,y para su sorpresa quien entró fue su supuesto suegro,quien la miraba intensamente,¿como era posible poder evidenciar burla en los ojos de alguien más?. Porque para Emma fue obvio que ese hombre fue ahí para humillarla.
—Me pregunto ¿Dónde quedó la altiva Francesa? La que podía manipular a mi hijo a su antojo,ahora veo que no queda nada aquí de la antigua tú,te han domado fiesecilla.
La chica supo que tenía otro enemigo enfrente,y aunque no eran en si sus enemigos,ahora los tomaba como suyos,así como había decidido tomar como suyo el papel de la señora. Algo en su interior le decía que si lograba interpretar correctamente su papel,más pronto podría de nuevo salir de su habitación.
—No te equivoques,Max. A mi nadie me ha dominado,es mi decisión estar aquí. Había querido evitar tu presencia,pero sobre todo,tus preguntas absurdas. Entonces alzó el mentón un poco con rebeldía,su mentora le había contado la forma tan desenfadada que tenía la modelo de tratar a su suegro. Ella jamás había aceptado las críticas o que alguien la cuestionara,ponía límites,pero siempre de forma irrespetuosa o altanera. Esa era la parte más difícil de ser Francesca,el ser odiosa.
—No te creo nada,mi hijo ha abierto los ojos y se dio cuenta la clase de mujerzuela trepadora que eres. Por eso no aceptaste mi dinero,porque sabías que al casarte con Ian tendrías más de lo que te ofrecí,pero que te quede bien clara una cosa…
“Pero ella lo interrumpió nuevamente…
—Que te quede más claro a ti que no quiero ver tu cara por esta habitación,que me importa muy poco lo que creas o dejes de creer acerca de mi matrimonio con tu hijo,es asunto solamente nuestro.
El rostro del anciano se volvió rígido,y de un color intenso. Jamás había podido soportar la altanería de esa mujer,pero él encontraría la forma de deshacerse de esa maldita mujer de una forma o de otra.
— Algún día,escúchame bien,algún día te veré salir por esa puerta,derrotada y sin nada. Y seré yo quien te saque de aquí,mala mujer.
Ella lo miró a los ojos,y por un momento quiso decir la verdad,porque lograba ver el efecto tan aterrador que había logrado en el anciano. Pero había practicado suficientes veces para saber cómo debía actuar cuando tuvieran su primer encuentro,y si en ese punto se retractaba,echaría todo a perder y entonces la que estaría en peligro sería ella.
—Haz lo que creas necesario Maximilan,esta es nuestra última discusión,creo que seré yo quien tenga el placer de verte a ti derrotado y saliendo,pero de nuestras vidas.
Ella iba a continuar hablando,pero de pronto el rostro del anciano le dijo que algo estaba mal. De pronto lo vio caer al suelo inconsciente.
Su primera reacción fue tratar de ayudarle,con cuidado desató el nudo de la corbata para que le llegara aire,pero debía pedir ayuda médica,solamente podría dar los primeros auxilios.
—¡Ayuda! Gritó lo más fuerte que pudo,la vida de su suegro estaba en peligro si no lograban atenderlo a tiempo.
Leonor fue la primera en llegar,en cuanto vio al señor tirado en el suelo pidió ayuda.
—Será mejor que lo dejes,la ayuda vendrá pronto,pero Francesa jamás le habría ayudado.
Leonor la iba hacer levantarse,cuando más personas de la servidumbre llegó para ver lo que pasaba,y ella un seguía tratando de ayudar al anciano. Echándose ella misma de cabeza.