Capítulo 8

1213 Words
—Ellis,por favor cúbreme,serán solo un par de horas,lo prometo. La rubia giró el rostro apenas unos segundos,se encontraba revisando los signos vitales de uno de sus pacientes,su turno de 36 horas estaba por terminar. —Temperatura normal,signos vitales en orden. Está usted más fuerte que un toro (guiña un ojo a su paciente anciano de 80) sólo está aquí para conquistarme,ya le dije que estoy casada con mi empleo. —No pierdo la esperanza Doctora. Él le devuelve el guiño. —Estás ignorándome. Melissa sacó un resoplido. Tenía una importante cita en menos de media hora,pero no podía ir porque su turno empezaba al mismo tiempo. —Claro que lo hago,es todo un arte que tengo dominado. La chica la siguió por todo el pasillo y la hizo detenerse una vez más. —Por favor Ellis,este podría ser el amor de mi vida,y tú podrías ayudarme (Ellis puso gesto de ironía,puesto que no era la primera vez que le decía lo mismo) una vez más,amiga. Finalizó al notar que no estaba siendo muy persuasiva —La espalda me está matando,los pies me están matando,vamos que hasta las pestañas me duelen y tú quieres que haga también tu turno,debes estar jugando. Melissa siguió corriendo tras ella... —¡No! Solo dame dos horas,por favor,en dos horas sabré si es el amor de mi vida o uno más del montón. Ellis se paró en seco haciendo que Melissa se golpee en su espalda. —¿Dos horas? Tiempo suficiente para dejar entrar a ese tipo en tus piernas y no para saber si tú ramo serán orquídeas o tulipanes. Melissa se cruzó de brazos,Ellis era la residente más hermosa de la clínica,pero la más mojigata,o eso era lo que ella aparentaba. —Una hora,con una hora bastará (Ellis le lanzó la mirada) Melissa la sostuvo. —Te creo,una hora y empieza a correr a partir de (mira su reloj de muñeca) Rayos,ya está corriendo tu tiempo. Melissa se despide con un beso efusivo y corre a terminar de cambiarse. Era tan fácil para Ellis recibir elogios o regalos de sus compañeros,eran ellos quien necesitaban su ayuda y no al revés. Ese fue el último paciente de su guardia,pero debía colocar una vía. Se dirigió al cuarto de insumos,pero al mismo tiempo un apagón la sorprendió,ya había abierto la puerta,estás se cerraban con un sistema electrónico,así que de soltarla no abriría hasta que la luz volviera y eso podía pasar de inmediato o como en otras ocasiones hasta otro día. Era algo que no quería arriesgar,así que con prisa se quitó el zapato y lo interpuso entre la puerta,esto haría que no se cerrará y con la lámpara de su teléfono se alumbraría. Le pareció escuchar ruido dentro de la habitación,se detuvo un momento,pero al no volver a escuchar nada siguió buscando la vía para su paciente,su mano tentaba todo,la luz del teléfono era escasa. —Le recomiendo no moverse,y no hacer ruido. Una voz masculina la advirtió mientras le apuntaba directamente. "Así que no se había equivocado al escuchar ruidos. De pronto la luz regresó,así que por instinto se giró para ver a su atacante. Él era muy alto,portaba un traje y camisa negra,pero sostenía un arma en una mano y con la otra se cubría una herida a la altura de la costilla. Se notaba bastante peligroso a pesar de su herida. ¡Busquen por todos los pasillos! Ella le volvió a lanzar una mirada con suficiencia. "¿Ahora quien tenía acorralado a quien? —Bien guapa,ayúdame y no te arrepentirás. Ellis sonrió con sarcasmo. —Ya me arrepiento. ¡Por algún lado tiene que estar,búsquenlo! —Te recompensaré bien,pero ayúdame. Se debatió sólo un instante,él estaba herido y su primer instinto era obviamente salvarlo. Caminó hacia la puerta,él le lanzó una mirada advertencia,ella tomó su zapato y se lo mostró mientras apagaba las luces. ¡No está por ningún lado! Los hombres estaban muy cerca y podían escucharlos. ¡Abre esta puerta! Los hombres intentaron abrir la puerta pero fue inútil,se abría solamente por código. "Maldita sea,se escapó sin que lo viéramos... Pudo respirar al notar que los hombres se alejaban,pero la que no dejaba de verlo era la Doctora que lo había ayudado. —Supongo que no tienes la culpa y esos sujetos te siguen por error. Ellis hizo un despliegue de su hermosa personalidad. Alessandro sonrió,eso era justo lo que pasaba,sin embargo ella no lo creería. —Son mis enemigos,he logrado esconderme con éxito. La Doctora lo empujó con temor. Tenía que hacer que ese hombre de fuera de inmediato. —Puedes irte ahora,pones en riesgo a toda la gente de este lugar,a los hombres cómo tú no les interesa nadie más que sus "negocios,puedes irte por donde llegaste,No necesitamos el riesgo. Para el magnate fue una bofetada a su orgullo "un hombre como él. ¿Qué diablos significaba eso?. La miró por primera vez tan fijamente que hizo que ella volteara el rostro,podía decir que asqueada. Y lo comprendió,un Mafioso como él. Alessandro Bianchi siempre tuvo todo. Lujos,autos,dinero y una larga dinastía en su familia,ahora a sus treinta años era el líder de la Mafia Italiana. Nunca nadie lo había visto de la forma en que esa mujer lo estaba mirando,ella lo estaba menospreciando. —Me iré (Le apuntó con el arma directamente al rostro) pero antes tienes que curar mi herida,si no, me cargaré a todo el que encuentre por este pasillo,incluidos tus amados pacientes. A Ellis no le asustaban ese tipo de hombres,pero sus pacientes si le preocupaban. —Curaré tus heridas y después te largarás por dónde viniste. No estaba dispuesta a tolerar que llegara y quisiera hacer un destrozo en su sitio de trabajo. ¿Pero acaso esa mujer no le temía a nada?. Alessandro estaba realmente sorprendido por la actitud de la doctora,sin embargo no dijo nada. Ella le lavó la herida,por suerte solo había pasado rozando y solo tendría que suturar. Lo hizo tan rápido que el Mafioso tuvo que irse,no sin antes grabarse el rostro de esa mujer que le había ayudado. —Quizá pronto nos volvamos a ver,Doctora. Mencionó Alessandro en forma de broma,pero para Ellis fue casi un insulto. —Ni se le ocurra volver por aquí,en este sitio hay demasiados inocentes. Preferiría que se olvidara de que hubo alguien aquí que le ayudó. Trató de marcar la última línea para que el mafioso captara la situación,pero no creyendo que su enorme egocentrismo pudiese lograrlo. —Lo capto,entonces debo descartar esa cena que tenía planeada en agradecimiento. Ellis se levantó y se quitó los guantes con los que lo había estado curando y le lanzó una mirada furiosa. No toleraba a los sujetos como él,tan llenos de sí mismos y creyéndose los dueños de la ciudad. —Me temo que debo declinar la invitación,soy una mujer casada. Así que si me permite,ya es hora de que siga con mis rondas. El hombre volvió a sonreír,pero de pronto el recuerdo de ser perseguido le volvió a la mente. Era verdad,ni siquiera tenía tiempo para salvarse,menos para tontear con esa doctora. —Entonces hasta nunca ¿Doctora?. Le extendió la mano para saber su nombre,pero ella lo dejó con la mano extendida. —Doctora Harris. Ella había mentido,total,nunca volvería a verlo
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD