Conociendo un mundo lleno de esplendor

1576 Words
La noche del banquete Todo el recinto estaba deslumbrante, los invitados llegaban uno a uno muy vistosos y elegantes. El Sr. Forbes estaba dirigiendo esta gran reunión, tenía a su disposición un equipo arrollador de personas expertos en marketing, la sociedad de la gran ciudad del norte estaba deslumbrada con este banquete. No habia de qué preocuparse, a excepción de las intenciones de su esposa Blanca. Asintieron las familias más ricas e influyentes en este banquete, entre ellos se encontraba la familia Lenards. Los Lenards tenían un solo hijo por nombre Jorge Lenards a quien desde su adolescencia lo habían enviado a estudiar y prepararse fuera del país. Debía perpetuar el digno legado familiar, un digno heredero de los negocios multinacionales de su prominente familia. Esta noche Jorge Lenards estaba presente en dicho banquete, venia acompañando a sus padres a la prestigiosa reunión. En principio él no quería asistir, sin embargo su padre le dijo; hijo ya muy pronto dirigirás muestra enorme corporación multinacional, más vale que mires por tus propios ojos como funciona esto. Familiarizarse es un buen comienzo. El joven de 21 años estaba algo aburrido, no hallaba nada divertido a su alrededor, estaba por decirle a su padre que se iría por que se sentía muy estresado en este sitio. Solo veía a hombres de negocios mayores que él y a muchas mujeres vestidas de formas elegantes hasta el copete. Ningún rostro le pareció interesante, ya quería pedirle a su padre la retirada, pero en eso se abrieron las puertas de la entrada principal y en ella apareció una joven de rostro pálido, medio sonrojados, sus ojos eran de mirada vivaces y penetrantes, el color de sus ojos eran de color miel. Su vestido era color dorado que combinaba con el color de su mirada. De pronto todos volvieron a ver a la doncella que hiciera su entrada. Esta jovencita era Kaila Sanders. Entre los invitados se encontraba la esposa del Sr. Forbes Sanders, hoy en particular ella se encontraba acompañada de su sobrina Magda Siles. Magda tenia 19 años. Estaba en la universidad, pero en realidad no tenía demasiado talento para dar y solo estaba esta noche buscando tener la suerte de encontrar a un buen candidato para casarse, alguien adinerado, un esposo exitoso para no preocuparse de su futuro. Tan pronto como Magda viera a Kail hacer su entrada estaba triunfal, ella sintió una enorme envidia por su deslumbrante presencia. Además de que aquella desconocida chica tenía cautivado a todos los congregados, claro a excepción de alguna ( como la señora Sanders ) ésta última vió que sus planes deliberadamente se habían cambiado y se sintió usada. "me tomaron como a una tonta" pagarán por eso. —murmuró. Tenía los dientes apretados viendo efectuar el acontecimiento del año. De pronto alguien le tocó la espalda a Blanca y era su esposo el Sr. Sanders. —¡No estés tan rígida mujer! Todos se darán cuenta que no estas nada contenta con la llegada de mi nieta —susurró al oído para que solo ella escuchara. Magda vió la interacción y supo que había una guerra sin cuartel entre sus dos tíos a como los llamaba. Dicho eso el Sr. Sanders dió retirada para ir a buscar a Kail. Magda aprovechó el enojo de su tía para sacarle información, pues cuando alguien esta enojado es cuando saca los trapos sucios al sol, pensó la viciosa Magda. Por otro lado un joven Jorge estaba embelesado de la belleza de la joven Kaila. Sus ojos estaban fijos en ella, no apartaba la vista de la chiquilla. Su padre lo notó y le dijo: —Hijo, muestra tu cordura y tu auto control. No es bueno que la mires así, aunque te haya gustado mucho la joven, Contrólate un poco — Dicho esto lo tomó del hombro y lo apartó a otro rincón de la sala. El joven se recompuso, quería acercarse a Kail de nuevo, al menos para mirarla de lejos, y por primera vez pidió a su padre que investigara quién era esa joven. Su padre sabía que su hijo no era alguien que mostrara tantas emociones por alguien. Así que se dijo entre risitas, "esta fruta ya está madura" En ese momento el Sr. Forbes subió a un pequeño estrado y habló através del amplificador. —Les pido de su atención a todos los presentes, esta hermosa niña, es mi nieta —lo dijo con orgullo. —Su nombre es Kaila Sanders —al decir su nombre Kaila sonrió tímidamente, pues era la primera ves que asistía a un gran banquete de alta envergadura. En ese momento la esposa del Señor Forbes no soportó más la forma tácita en que se llevaban abuelo y nieta. Así que tomó una copa tras otra y ya fuera de sí por su mismo odio e intolerancia, se abalanzó sobre la jovencita para atacarla. Jorge que se había acercado bastante, vió venir esto y se interpuso recibiendo todos los ataques. Pero nadie pudo cerrar la boca de la mujer, ella gritó a todo pulmón. —¡Es una maldita huérfana! —es una desgraciada sin donde caerse muerta! Al Sr. Forbes Sanders se le nubló la mente, gritó a la que hasta ese momento era su esposa. —¡No tienes derecho Blanca, no tienes derecho de juzgar así a una jovencita como mi nieta! —Ella es de mi sangre. Y creo que hasta hoy te he soportado, malvada mujer. —Hasta hoy fuiste mi esposa. Tú no eres nadie! —agudizó su voz el hombre. Su mirada era una mirada de decepción. —Eres un ser humano carente de todo respeto y amabilidad. —Forbes había tocado fondo con Blanca. La mujer quedó con la boca abierta muy perpleja. Luego con vos ronca dijo: —Soy... soy tu esposa, no puedes dejarme nunca, mejor que la muerte te lleve si intentas dejarme. —sentenció. —Una esposa, que teje trampas a su esposo, una esposa que no tolera mi sangre. Una esposa que solo está reluciente como el oro dorado, impregnada de diamantes, pero ni una matiz de calor familiar dá. Sólo resuenas como un metal mientras hablas, te crees superior por lo que tienes y ni siquiera te lo has ganado. ¿ porqué crees que eres mejor que los demás? —¿Quieres que cuente a todos tu pasado? ¿quieres que hable de Lara? —el rostro de la mujer palideció. Creía que sus secretos no las veía el Sol, por lo tanto ella podía señalar y juzgar, pero que había de los propios pecados de ella? Allí estaba Blanca Siles, humillada con la vista al suelo. Hasta hoy ella era la Sra. Sanders. Pronto sacaron de la fiesta a la mujer, en este momento todos estaban perplejos, así como se dice por allí. Hasta en las mejores familias pasan vainas. La joven Kaila salió de su asombro y en esos momentos se dio cuenta que un apuesto joven la tenía abrazado a él. —Perdón —dijo Jorge. —Sólo quise protegerte de los ataques de esa persona, ¿estás bien? —consultó con amabilidad. Kaila levantó la vista con sus ojazos bien abiertos mirando de forma inocente a Jorge, el olor que emanaba del cuerpo de Jorge le era muy agradable, ella quedó hipnotizada de la mirada del hombre, no lo olvidaría. Asintió y dió las gracias. Luego volvió a ver a su padre, le hizo un gesto y le pidió el micrófono. Kail se dirigió a los presentes y habló sin pena alguna. —En primer lugar pido una gran disculpa, directa o indirectamente he tenido que ver con lo que acaba de pasar. —A todos los presentes quisiera dirigirme, si así me lo permiten, mi nombre es Kaila Sanders. —tocó el hombro del Sr. Forbes Sanders y dijo: — Este señor aquí presente es mi abuelo biológico, por situaciones del destino no accedió al hijo que la vida le dió, él no supo de su existencia si no hasta tiempo después, por la actitud apática y sádica de mis abuelos maternos, terminé en un orfanato, apenas llegué al mundo. —Kail apretaba el micrófono en la mano. —Fuí huérfana, no niego eso, no escribí el guión de mi destino. Al nacer y empezar a usar mi raciocinio me dí cuenta que él mundo era cruel, pero también valía la llena vivir por personas como mi abuelo a quien amo mucho. —sus ojos se llenaron de lágrimas. —Por la gran voluntad de Dios, reencontré a mi abuelo paterno, quien sin saber nuestra relación sanguínea, me amó primero y luego me adoptó. —ella sollozó y Jorge quería borrar esas vivencias de su memoria, pero no podía. —Quiero hacer una pregunta a todos si así me lo permiten, ¿es delito, es pecado de un niño llegar a tener la condición de ser un huérfano? —Kail limpió las lágrimas de su rostro impecable. —O las familias que añoran ser padres y adoptan ¿no tiene la legitimidad de ser considerados padres e hijos? —Hoy solo les pido con enorme gratitud que no hagan a un lado a mi padre, quien a la vez, también es mi abuelo, por los acontecimientos ocurridos hoy. —Por favor confíen en él, en su capacidad. Hagan caso omiso a la parte personal de su vida, muchas gracias! —dijo Kail antes de bajar del podio.
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