Tras bastidores

1410 Words
Todos aplaudieron las palabras genuinas de la jovencita. Sólo alguien estaba llena de celos y sudando calentura ajena, esa era Magda, quien se decía así misma que su tia era víctima de esta niña. Magda se fue al baño para aclarar su mente y actuar, era una persona tan egoísta que siquiera pensó en acompañar a su tía. Una vez en el baño, entraron muchas mujeres y entre conversaciones salió a relucir que la nieta de los Sanders había acaparado la atención del joven prometedor de los Lenards. —"¿Lo notaste?¡es un príncipe encantador!" —dijo la primera en hablar. —Está en su tierna Juventud, un buen mozo de 21 años, colágeno perfecto para mí cuerpo —dijo una de 29 años, muy pícara. —Guapo y además rico, lo más importante —hizo énfasis a lo de rico la tercera mujer. —¡Que afortunada esa chiquilla joven, el es un ser frío y quisquilloso... pero millonario y heredero sobre todo, eso compensa. —No cualquiera entra en su radar —y esa mujer lo logró. —al fin se retocaron y salieron del baño dejando a Magda con las orejas paradas. Había escuchado toda la conversación, en seguida quiso buscar en su memoria, quien era el joven heredero, nadie lo conocía, pues él era muy cuidadoso de aparecer en titulares, siempre se mantenía de bajo perfil, sobre todo vivía fuera del país. Pero esta noche el joven Lenards entró en la mente de Magda y se volvió su obsesión y objetivo a lograr. Fuera sin percatarse que estaba siendo objetivo de una mente viciosa, el joven Lenards apuntaba su corazón hacia la joven Kaila. El Sr. Forbes Sanders se dio cuenta que hoy su pequeña nieta había cazado el corazón de un joven muy apuesto, decidió acercarse. Le recordaba su aventura a sus 17 años y quería ver en que podía el ayudar. Así que le habló a su nieta. —Princesa, ¿ves al joven vestido con traje de color blanco? Parece que has logrado su interés. —Kaila miró de reojo a Jorge y sus miradas chocaron en el acto. —Padre, ¿no se que sentimientos es el amor, no quisiera averiguarlo? al menos no todavía. —dijo la nieta de Forbes. —Calma mi princesa, solo puedes iniciar una amistad por ahora. Y en un futuro puedes ver quien toca tu corazón. —Kaila se tranquilizó. sintió que su padre le quitaba un peso de encima. Cuando vió de reojo al apuesto joven, Kaila saludó inclinándose hacia adelante con reverencia. Jorge se acercó junto a sus padres, estaba muy atraído por la mirada de la pequeña. El Señor. Forbes Sanders aprovechó de esta interacción y presentó a su nieta formalmente. —Señores Lenards, señorito Jorge, espero estén disfrutando de esta reunión. cuando el Señor. Forbes vió que Jorge no parpadeaba viendo a su pequeña nieta, sonrió y pensó que el amor había llegado demasiado pronto en la vida de su nieta —Ella es Kaila Sanders mi pequeña princesa —Jorge Lenards tomó la mano de la mujercita e hizo una reverencia dándole un beso en la mano a la chica. Todos los invitados estaban viendo el actuar de Jorge. Los murmullos no se hicieron esperar. —¿Ves lo que está ocurriendo? —dijo un destacado hombre de negocios, volvió a ver a su propia hija. —Esas dos familias se están afianzando mutuamente ... se quieren unir a través del matrimonio. Lo hacen por que quieren perpetuarse uniendo sus Empresas, quieren ser los más fuertes en tema de economía y capital fluido. La hija del intrépido empresario volvió a ver la escena y dijo: —El arrogante heredero de los Lenards, nisiquiera se ha dignado a visitar los lugares a los que solemos reunirnos. —¿Cómo podría coincidir con él? Además dicen que tiene un problema, no socializa con las mujeres de nuestra ciudad. —argumentó la hija del hombre de negocios. Ajeno a su entorno Jorge siguió de cerca a una joven Kaila tan nerviosa. Jorge invitó a bailar a Kaila, ella argumentó que no sabía bailar y así lo era. —Te enseñaré, es muy fácil —dijo Jorge. Los dos jóvenes se sumaron a la pista de baile. Se debe reconocer que parecía la escena sacada de un libro de cuentos de hadas. Mientras bailaban bajo el ojo de lupa de muchas chicas solteras y hombres que veían la hermosa figura de la joven, Kaila de pronto sintió que no era tan abrumador bailar con este joven. Empezó a disfrutarlo. Jorge sintió lentamente como el cuerpo de la chica se iba relajando bajo su guía. Sintió el olor único de ella, le era totalmente agradable a su olfato, de pronto él le susurró al oído de Kaila. —Esperaba por ti —ella se sobresaltó y dijo: — ¡Qué! —Jorge le sonrió sutilmente. Kaila no quiso darle importancia a los juegos del hombre, pues no estaba despierta todavía al amor. Alejados de ellos, desde un rincón Magda Siles miraba a la pareja, sus ojos estaban enfrascados en la chica. Como si ésta le hubiese quitado algo de su posesión, hasta rechinaba los dientes como perro con rabia. Otro grupo de personas presentes allí, estaban también observando bailar a la pareja, estos eran los padres Lenards y el propio Sr. Forbes Sanders. —Entonces ¿ves lo que yo veo? Señores Lenards, su hijo parece haber quedado deslumbrado de mi pequeña esta noche. —Sí — respondió el señor Lenards. La madre de Jorge era una mujer muy dulce y virtuosa y veía esas virtudes cuando las había, estaba feliz de ver por primera vez que su apuesto hijo estaba interesando en una mujer, y esa chica era inocente y tenía una mirada inocente. —Yo quisiera reunirme con ustedes mañana —dijo el señor Sanders. —Como ustedes saben que hasta hoy yo era el único entre los Sanders, ahora está mi pequeña nieta Kaila, si ella me perdiera se quedaría sola en este mundo... —hizo silencio para luego continuar. —ella es tan joven con 14 años, estoy asustado que si me pasara algo, ella no lograría salir adelante. —Mientras hablaba el Señor Sanders que siempre mostró un carácter indomable, lloró pensando en que no podría proteger a su nieta de lo que le vendría, era como si previera su final tan pronto. —Tranquilízate! —dijo de repente la señora Lenards. Yo la acogería si algo pasara. El esposo de ésta vio la determinación en los ojos de su amada esposa y se sorprendió, pues la joven era desconocida para su familia, pero desde ya se veía que también había conquistado el corazón de tanto madre como hijo y sin ningún esfuerzo. Enseguida habló el Señor. Lenards. —Puedes venir mañana para que hablemos, supongo que querrás hablar también del compromiso de nuestros hijos. —dijo el padre de Jorge dejando sorprendido al propio Forbes. En un momento como éste se estaba escribiendo el futuro de dos jóvenes, así eran las sociedades influyentes. Magda que estaba muy cerca tratando de oír las conversaciones ajenas estaba más dolida que nunca, pensaba que el mundo le debía todo a ella y por ende todo lo bueno era para ella. No asimilaba la suerte de la chica. "Pronto tomaré todo para mi", se decía a sí misma. El Sr. Sanders, por alguna razón no se encontraba tranquilo. Le dijo al padre Lenards. —Por favor acompáñame —lo llevo a su estudio personal y le dijo: —No dormiré tranquilo si no resolvemos esta situación, siento temor de lo que ocurra más adelante, no tengo a alguien para confiar el destino de mi hija. —La he criado y la quiero como tal, una hija, aunque sea mi nieta. —Aún no me he divorciado... no sé que tanto puede hacer la que hasta ahora fue mi esposa. —Le entregó unos documentos —el Señor. Lenards estaba sorprendido de la confianza que le estaba depositando, pero lo entendía. También el Señor Forbes dijo: —Si tu hijo llega a darse cuenta que ama a mi pequeña, doy el visto bueno para cuando ella tenga dieciocho años y ámbos estén de acuerdo. El Sr. Lenards estaba mas que de acuerdo. Pero aún seguía sorprendido de porqué el Sr. Sanders actuaba como si no fuera a haber un mañana para él.
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