La noche del banquete, Blanca salió de aquel lugar con el orgullo aplastado y el rabo entre las patas.
Se sintió tan humillada esa noche como nunca en toda su vida.
Por lo mismo, el fuego de ese sentimiento hizo decidir hacer lo más cruel esa noche, Blanca tejió su telaraña de hilos negros en contra de quien fuera su esposo hasta ese entonces.
Si tuviera una luz de cordura de parte de alguien cercano, seguramente sus atrocidades no hubieran escalado el tamaño que llegaron a tener.
Pero no había nadie para eso, su sobrina del alma, la hija de su fallecido hermano y a quien ella consideraba mas que una propia hija, llegó a meterle más ideas equivocadas.
La chica no intento llenar de más resentimiento a su tía, cuando deliberadamente fue a buscarla solo para echarle mas leña al fuego.
Esa noche, después de que prácticamente el abuelo de Kaila Sanders garantizara su bienestar y su futuro en manos de un conocido empresario, que también era su amigo, el se fue a descansar en paz.
El señor Sanders pasó a dejar a su nieta a su residencia, como si presintiera el mal a la vuelta de la esquina, Kaila pidió a su abuelo quedarse esa noche con ella, sin embargo el abuelo la tranquilizó y le dijo que tenía que arreglar sus asuntos con su todavía esposa y que debía volver a su casa.
Esta sería la última noche que lo viera con vida.
Cuando el Sr. Forbes Sanders iba manejando rumbo a su residencia, fue emboscado por media decena de hombres, quienes acribillaron a balazos a Forbes, fue una muerte insensible.
Cuando dejamos que en un corazón nazca la semilla del resentimiento y el odio y a su vez empezamos a abonarla con disgustos y querellas, pasa el tiempo y esta semilla germina y se hace un gigantesco mal que hasta da ceguera a quien lo tiene a cuestas.
La misma noche del macabro plan de Blanca y su sobrina, su intención también alcanzó a los Lenards, que también sufrieron un accidente automovilístico, el cuál agravó la salud tanto de la madre como del hijo, se vieron obligados a salir del país para ir al extranjero a tratar la gravedad de la situación provocada por el accidente. Así los Lenards, siendo los protectores de la joven huérfana la dejó atrás sola a su suerte.
Obviamente Blanca se proclamó heredera de todas las propiedades y negocios de La Familia Sanders. Lo que realmente le importó siempre, el dinero y el estatus al que pertenecía.
¿Se podía construir un imperio sobre los las desgracias de otros? El momento de pagar las deudas llega tarde o temprano.
Obviamente odiando como odiaba a la verdadera descendencia de los Sanders, la señora Blanca hizo lo posible por desterrar a la jovencita de la Ciudad del Norte, para ello buscó de todas las formas posibles hasta de arrebatarle la misma casa que el abuelo había comprado para la joven.
Más no logró por que hay veces que la justicia prevalece.
Pasó un año y luego dos, y tres, hasta que ya Kaila ahora de 17 años, se había vuelto extremadamente bella, ella era encantadora y sobre todo, una mujer convertida en una preciosa doncella, le adornaba una larga cabellera ondulada en color azabache, no había belleza sin igual en esta ciudad, lo más importante, la joven conservaba su mirada pura y su cálida manera de ser.
Era una buena combinación para resaltar la belleza de una mujer.
Kaila era camaleónica, siempre adoptaba al momento y la situación que le tocaba.
Tenia varios trabajos a su vez y gastaba un dinero que su abuelo le había asignado para gastos personales de forma cautelosa.
Además por ser muy aplicada tenía beca para sus estudios, todo lo anterior le sumó a su favor para prepararse y ser una chica profesional.
Después de más de tres años, los Lenards también volvieron a la gran ciudad.
Esto llenó de alegría y murmullos en todos los rincones de la ciudad y en especial para las damas jóvenes. En especial el corazón de Magda que ahora gracias a la posición de su tía viuda, ella también se consideraba rica, perteneciente a la alta sociedad.
Cuando volvieron los Lenards rápido tomaron control de sus negocios, en especial lo que habia acordado hacer a su amigo Sanders, en solo cuestión de días se dio cuenta como el destino había volteado para esta familia.
Le dolió el corazón por la jovencita, si mal no recordaba sólo tenía catorce años y a esa edad había llamado la atención de su único hijo.
Era una lástima que ellos también hayan sufrido aquel raro accidente y que se tuvieran que ir a causa de ello.
Ahora desde aquella vez su hijo Jorge había perdido parte de su memoria y no se había vuelto a interesar por ninguna otra mujer.
El padre de Jorge pensó que si su hijo llegaba a recordar a la joven Kaila Sanders, el le daría su aprobación, pues se sentía muy mal por no haber hecho algo por la chica en todo este tiempo.
Cuando se presentó a la empresa, a la mañana siguiente, Alberto Lenards pidió a su asistente que diera con el paradero de la joven, pues quería ayudar a cumplir los últimos términos del padre y abuelo de ella.
Mientras pensaba en la actitud tan preocupada que tuvo el Sr. Sanders la última noche de aquel banquete, pensó que el asesino podría no ser otra que la misma esposa de este infortunado hombre.
Bien dice el dicho que una buena mujer te lleva a la cima o te lleva a la ruina si es una mala mujer, de lo contrario, pensó.
Mientras ojeaba los documentos que le dejó el abuelo de la jovencita, sonrió con ironía.
Jaja! ¿Que dirá esta supuesta viuda negra, cuando sepa que todo está respaldado para la única descendiente de los Sanders? Pensó.
Ajeno a lo que ocurría, Kaila trabajaba ferozmente en un Spa. Kail iba trabajaba de día y estudiaba por la noche, hacia un año que estaba en la universidad y era una excelente alumna.
Siempre que supiera que Kaila estaba de turno en aquel SPÁ, Magda iría solo para armar problemas. ya todos sabían la procedencia de la joven Kaila, a nadie le agradaba Magda, quién disfrutaba y gastaba un dinero que no era ni suyo, si no de la misma Kaila.
Otro cliente del Spa se lo gritó a Magda, sabía que por política del negocio y siendo una trabajadora Kaila no podía decir nada a esta arrogante mujer.
El rostro de Magda había puesto pálida de vergüenza y luego se puso roja de rabia al oír que le dijeran sus verdades en su cara.
Espera y verás lo que haré, había amenazado esa vez a la mujer que se atrevió a ponerla en su lugar.
"¡Ojalá revientes y te envenenes sola con tu mismo veneno!" Le había arrojado sus palabras esa persona que ya no soportaba a Magda.
Magda se fue del lugar arrojando maldiciones a todo el mundo. Era claro que se puede disponer de dinero, pero no de una buena educación o buena voluntad.