Un corazón sin engaños

1362 Words
Una semana después de que el padre de Jorge Lenards visitara a la joven Kaila, esta fue a la mansión de los Lenards a quedarse a vivir. Cuando por la noche se reunieron para cenar, Jorge se sorprendió de ver a la joven hermosa, él estaba desconcertado con sus padres quienes estaban muy felices de tener a la invitada en su mesa. Para él era raro, verla ahí delante de él, pues se sentía como si quería darle taquicardia, se sentía como si su corazón la conociera de tiempo atrás. De tanto en tanto llevando la comida a la boca y la volvía a ver, sus padres notaron que aunque no le había hablado mucho tampoco se quejaba por su presencia, además de minuto a minuto sondeaba a la chica. Esto era muy bueno para ellos, Jorge siempre le rehuía a las mujeres, sobre todo a las que más querían acercarse a él. Cuando terminó la cena, Kaila ayudó inmediatamente a recoger los cubiertos y platos sucios, a lo que el Sr. Lenards le dijo a Kaila. —No debes hacer ese trabajo, eres mi invitada especial, deja que la servidumbre haga ese trabajo. Kaila se sonrojó, pues se sentía muy extraña, todavía no asimilaba la nueva situación en la que se encontraba. Jorge quien escuchó a su padre volvió para ver a su padre y dijo con algo de sarcasmo. —¿Entonces adoptante a una hija, tengo una hermana? —No Jorge, Kaila está aquí para ser tu esposa! —su Padre no le hizo ni el sondeo, soloe cayó como pólvora. Jorge se sorprendió de gran manera, volvió a ver a su padre, ahora con escrutinio. Kaila agachó la mirada, mientras Jorge la visualizaba. Sentía como sus ojos la penetraban. —¡Entonces padre, madre! ¿tu también estas en esto? —cuestionó Jorge. —Hace tres años atrás, cuando la conociste en el banquete en la que la presentaron con solo catorce años, tu te pegaste a ella, me rogaste que hablara con su familia para prometértela en matrimonio. —miró de frente a su hijo, y siguió explicando para aclarar. —Esa noche en la que su abuelo murió y nosotros tuvimos un accidente automovilístico fatal. —Nos tuvimos que ir del país por necesidad, pero horas antes de que muriera su abuelo, ya habíamos hablado del compromiso entre ustedes. —dijo el Sr. Lenards viendo a su hijo fijamente. —Pero padre, yo ni me acuerdo de ese acuerdo... —dijo Jorge mirando a Kaila. Jorge sabía que se sentía atraído a la chica, sin embargo se sentía molesto porque creyó que su padre estaba tomando decisiones por el sin tomarlo en cuenta. A todo esto, Kaila Sanders se sintió muy mal, y levantó la mano para hablar, ella dijo sorpresivamente. —Sr. Lenards yo acepté este matrimonio, solo si su hijo estaba de acuerdo, no tengo problemas en romper el acuerdo que se haya hablado en aquella ocasión. —Todos volvieron a ver a la joven. —Estaré por cumplir 18 años en cuatro meses, puedo esperar casarme con quien yo elija y me elija, no tiene que discutir con su hijo por este tema. —dijo volviendo a sentarse. Jorge que la tenía a un metro de ella, no supo por qué su corazón se sintió amargado cuando ella renunció al compromiso sin ningún apego. Kaila levantó la mirada momentáneamente hacia Jorge y este la miró sigilosamente, tenía una mirada dura, su amabilidad se había ido. —¿Qué, acaso tienes mejores opciones que casarte conmigo? —a los padres de Jorge les causó gracia ver a su hijo actuar con intransigencia, casi juraría que estaba celoso. Pues él siempre fue cabal y respetuoso con todos. Nunca actuaba sin razonamiento. Kaila volvió su mirada a otra parte evitando mirarlo directamente como si tuviera miedo de Jorge y tartamudeó para hablar. —No, no es así, estas quejándote para no casarte conmigo, no te obligo tampoco —dijo la chica sin mirarlo. Lo que causó gracia en Jorge el rostro tierno de esta mujer, algo indescriptible. No entendía los sentimientos que le estaban naciendo en su corazón. De pronto sintió que ella ya estaba en su corazón y de alguna manera se sentía molesto por encontrar esa verdad. —Ya que ya aceptaste, aceptaré también. —dijo Jorge, levantándose de la mesa para irse al despacho, pero la voz de Kaila lo hizo detener. —No joven, no quiero casarme, para mí el matrimonio es más que aceptar por que la otra persona aceptó. —Jorge la fulminó con sus ojos y se acercó a ella. —¿Debo decir que te amo para poder casarme contigo? —inquirió enojado. —Ahora ya estamos comprometidos —refunfuñó el hombre manteniéndose de frente a ella muy cerquita, como sintiera su corazón estallar salió y se fue al despacho, la señora Lenards miró a su marido y le susurró al oído. —Jorge está aceptando a esta chica y no la recuerda siquiera. —la señora Lenards abrazó a Kaila y le dijo: —Hija, ve a tu habitación y no te preocupes por nada. Kaila asintió, antes de irse para su habitación, volteó a ver hacia el segundo piso directo al estudio donde Jorge había entrado. Jorge estaba viendo hacia abajo entonces vió la acción de la joven, de repente estaba sonriendo ahí sólo. Se dio cuenta de su actitud y dijo : "qué locura, me estoy volviendo como un puberto de trece años" Rápidamente se recompuso. Se quedó en el estudio hasta tarde, revisaba los contratos y titulares de la empresa, al fin sintió cansancio, pero de repente recordó de nuevo a la jovencita que descansaba bajo el mismo techo que él. Iba a ser su esposa y ese sentimiento le era muy complaciente. A la mañana siguiente en el comedor todos estaban deslumbrantes, en especial Jorge, quien no había dormido nada y sin embargo ya estaba muy temprano, listo bien guapo como un príncipe entallado. La única que faltaba en la mesa era Kaila, quien le daba vergüenza por la forma en que reaccionó el joven de la casa la noche anterior. La madre de Jorge, mandó a él mismo a llamar a Kail. —Ve y busca a tu prometida. No había terminado de decir la frase completa cuando Jorge ya estaba de pie y en camino. Los padres del joven volvieron a verse entre sí y sonrieron. En la habitación Kaila estaba de pie junto a la ventana, estaba observando hacia afuera y miraba la acción que se llevaba afuera entre el jardinero y su perro. Ella sonreía mientras veía disfrutar al jardinero de su trabajo. Pensó es tan feliz con lo que hace y lo que tiene, no espera tener más para encontrar la felicidad. Jorge Lenards la observó sin sacarla de sus pensamientos, recorrió su cuerpo de pies a cabeza, consideró que era hermosa y atractiva como nadie. Sus ojos echaban chispas, se dio cuenta que su cuerpo reaccionaba mucho cuando veía a esta niña. De pronto Kaila volteó hacia él y halló a Jorge mirándola, lo cual la puso nerviosa hasta los huesos. —Todos están esperando en la mesa — dijo Jorge. —Vamos —volvió a decir Jorge, Kaila asintió y trató de seguirlo, pero Jorge la dirigió con su brazo rodeada a su cintura, esta acción puso muy nerviosa a Kaila sin embargo, Jorge estaba muy placentero, sentía la fragancia leve de la mujer y la hallaba mas deseable todavía. Al ver llegar a la pareja tan íntimamente, hasta los empleados estaban confundidos, pues siempre creyeron que el joven heredero era alguien distante y solitario. Los padres de Jorge no hicieron ningún comentario, pero terminado el desayuno y todos se fueron a sus respectivos trabajo, la madre de Jorge le dijo a su esposo. —Agiliza el matrimonio de esos dos, no vaya a ser que... —¿Quieres que se casen de inmediato? —O ellos comerán la merienda antes del recreo. —profirió la mamá de Jorge. Albert Lenards sonrió satisfecho al oír semejante opinión de parte de su esposa, ella era muy observadora.
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