Alberto Lenards, desde que llegó a la gran ciudad y enterarse de la situación de los Sanders, no pudo ya con la culpa en su corazón, recordó cada palabra dicha por él y el Sr. Forbes Sanders aquella noche hace tres años atrás.
Así que siendo él un hombre responsable y honesto, habló con su esposa acerca de la joven nieta del Sr. Sanders y quien hasta este momento había sido arrebatada toda su fortuna y suerte.
Su amable esposa estaba igual de acuerdo con él de forma tácita respecto a qué debía hacer y proceder en este caso.
Ella recordaba vívidamente a la jovencita y le había gustado tomarla como familia.
Ya habiendo puesto de acuerdo con su esposa el Sr. Lenards fue en busca de la joven Kaila, ella se encontraba en el Spa trabajando.
El Sr. Albert llegó justo cuando una Magda repugnante estaba desquitándose de una trabajadora humilde, esta era Kaila.
El gerente del Spa llegó acompañando al Sr. Lenards hasta donde se hallaba Kaila, quien al ver llegar al gerente pensó que por los problemas que la mujer llamada Magda estaba causando en compañía de otras dos señoritas de la alta sociedad, le llamarían la atención a ella.
Como solia pasar en estos casos, que la cuerda siempre se reventaba por la parte más delgada.
sin embargo no fue así; el Sr. Albert Lenards miró con suficiente temperamento a Magda y le dijo:
—Hay personas que no se conforman con quitarle a otra persona todo lo que le pertenece, incluso vive para quitarle hasta la tranquilidad.
Señorita Siles, deberia hacer de su vida algo más productivo que ser un simple parásito.
Kaila quedó estupefacta al escuchar como alguien más ponía en su lugar a la intransigente mujer y su pandilla.
Por su lado Magda que se sintió humillada siendo ella una mujer de dinero del círculo de la alta sociedad y que por culpa de una mujer sin clase, la regañaran así, gritó con exasperación:
—¡Sabes tú viejo descarado quien soy! —los ojos de Magda se le salía.
—¿¡Lo sabes?! —siguió amenazando con altanería, y siguió con sus amenazas.
—Mañana podrías amanecer pobre y no podrás tener amantes como esta pobre mujer. —la mujer hablaba hasta con el peso de la lengua.
Volvió sus ojos hacia Kaila Sanders como para dar a entender que el Sr. Lenards estaba defendiendo a la joven por ser su amante.
Inmediatamente el gerente del Spa ordenó que sacaran a Magda y compañía del Spa, también ordenó de inmediato que no la volvieran a dejar entrar a todos los que la acompañaban por igual.
El gerente en sí estaba asustado ya de como Magda usó palabras tan ofensivas hacia el presidente de los corporativos Lenards. Por su parte el Sr. Lenards le sonrió a Kaila y le dijo:
—¿Te acuerdas de mí? Hace tres años en el banquete... ? —Kaila terminó la oración.
—¡Si me acuerdo de ti! —respondió la Chica.
—Eres el padre del joven que bailó conmigo esa noche.
El gerente los dirigió hasta una sala privada, allí se sentaron y Kaila rompió el silencio al tocarle el tema.
—Mi padre me dijo que tu me asegurarías un futuro, que él te estaría confiando a ti.
—No sabía a qué hacia referencia aquella vez, pero... tiempo después lo entendí. —dijo Kaila.
—Has vuelto después de tantos años. Bueno en realidad son unos años que a mi me parecen tantos.
—Esa noche tu padre quién también es tu abuelo, hablamos acerca de tu futuro, también hablamos de tu matrimonio.
—¿Mi matrimonio? —Kaila agudizó su oración con sorpresa.
—"¡Sí!" —dijo el Sr. Albert Lenards. Continuó con la conversación y dijo:
—¡Es el matrimonio entre tú y mi hijo Jorge Lenards! —Kaila lo miró con asombro. Luego de un rato dijo:
—¿Querría su hijo estar de acuerdo?
—¡Hace tres años le gustaste a primera vista! —dijo el Sr. Lenards.
—Ahora el tiene un pequeño problema, perdió parte de su memoria, podría recordarte más adelante.
—Si estas de acuerdo con lo que tu abuelo y yo hablamos esa noche, te llevaré conmigo!
—Te cansarás con mi hijo, te ayudaré a recuperar tus bienes y propiedades, a como lo quiso tu padre.
—Y si no estas de acuerdo, te ayudaré a recuperar lo que te dejó tu abuelo, pero no te obligaré a casarte con mi hijo, así lo dijo tu abuelo, que siempre que tu estuvieras de acuerdo.
Kaila mantenía la mirada al suelo mientras escuchaba lo que decía el Señor Lenards, sollozó cuando escuchó decir que su abuelo siempre pensó en ella, en su futuro y en su propia opinión.
El Sr. Lenards la miró, le dijo:
—Puedes tomarte unos días para responderme.
—¡No! —dijo Kaila.
—¡No hay nada mas que pensar! —el Sr. Albert se sorprendió.
¿Estaba esta jovencita rechazando a su único hijo? —pensó.
—Sr. Albert Lenards, si su hijo no tiene inconveniente, acepto casarme con él.—
El señor Lenards sonrió satisfactoriamente.
Afuera la secretaria tenía pegada la oreja a la puerta y escuchó la conversación de los dos, corrió rápidamente hacia el gerente, su jefe y le contó lo que había oído, no se sorprendió tanto, hace tres años atrás él había presenciado en aquel banquete la identidad de la joven y lo que había ocurrido en esa fiesta.
Por eso siempre la trató con respeto a pesar de que ella se presentara a trabajar para su negocio, tenía muy buen concepto de la joven.
Entonces termina hoy con este trabajo y las demás que tienes, luego me llamas, mandaré a alguien a recogerte, dijo un Sr. Dominante.
Kaila asintió con la cabeza, mientras el Sr. Lenards salió de la sala, pasó por la gerencia y le dijo a éste:
—¡Cuida bien de mí nuera!
—¡No quiero a nadie intimidando a la futura madre de mis nietos! —todos quedaron boquiabiertos.
Ya afuera en su auto, el Sr. Albert Lenards suspiró viendo hacia el cielo, 'vea amigo, dijo sonriendo; una deuda es una deuda, y debe ser cancelada.
La cuidaremos bien." dijo de último.
El conductor que lo esperaba, estaba sorprendido de ver a su jefe hablar para si mismo.
En otra parte, una Magda muy resentida fue directo donde su tía a quejarse.
Le contó de cómo el gerente del Spa la había sacado a empujones de su negocio, le pidió que tomara represalias en contra del dueño de negocios.
La tía de Magda estaba muy curiosa acerca de qué hombre de mediana edad había defendido a Kaila Sanders, supo que era alguien muy influyente de como el gerente del Spa había actuado a favor del personaje misterioso.
Últimamente, los negocios no estaban marchando bien, iban cabizbajo. Estaba preocupada de que si siguiera así, pronto no quedaría nada.
Por eso cuando Magda se interesó por el joven heredero de los Lenards, ella vió esta unión tan necesaria.
Ahora, no confiaba mucho en la inteligencia de su sobrina, pues tenía malicia, pero no tenía la astucia de lograr bien sus objetivos, solo sabía armar pleitos y quedar mal ante todos.
Pensó de inmediato que debía hacer algo para reunirse con los Lenards, lo que ella ni se imaginaba es que los Lenards eran la nueva familia de Kaila y que también eran los protectores de la jovencita.