5. Adiós a mi libertad

2393 Words
[Regina] *Días antes, Las Vegas, Nevada* Por fin había terminado una larga noche en el casino, no había ganado suficiente dinero, estaba cansada, y aún tenía que visitar a Lorenzo en su despacho para despedirme de él antes de su viaje, dijo que me daría un bello regalo para que lo recordara el tiempo que estuviera fuera de la ciudad, se supone que somos pareja, que me presentará oficialmente cuando… se divorcie de su esposa, porque si, es casado —¿irás a ver a tu hombre? Sabes que nunca dejará a su esposa linda, debes de darte cuenta antes de que salgas más lastimada— me dice Gloria cuando termino de maquillarme y arreglarme el cabello, la miro por el espejo frente a nosotras, ella es bailarina al igual que yo, es un poco más vieja que yo, sabe moverse bien, tiene más tiempo trabajando aquí que yo, asi que gana mejor, pero lo que me da más dinero a mi son los bailes privados, además de que en algunas ocasiones también me dejan cantar en algún evento privado, asiento sin prestarle atención —él me lo prometió, la dejará, es solo cuestión de tiempo para que eso pase, no me va a lastimar, nos vemos— le digo tomando mi bolso y saliendo del camerino. Mi vida giraba en torno a Lorenzo Frizz, nos habíamos conocido hace un año en el Bellagio, le gustaron mis bailes y mi voz, así que decidió contratarme para un nuevo casino que él estaba construyendo aquí en las Vegas, empezamos una relación clandestina y bueno, somos amantes, Lorenzo dice que terminará con su esposa, que ya no la soporta y yo le creo, Lorenzo jamás miente y siempre cumple con su palabra, me consiguió ser la voz principal del espectáculo más importante del casino los fines de semana, para dejar de ser bailarina, además de que me cumplía todos mis antojos y caprichos, los días que venía a Vegas yo no sufría ninguna carencia, me compraba muchísima ropa, joyas y me daba una buena vida, no la miseria con la que estaba acostumbrada a vivir. Llego hasta su despacho después de recorrer un largo pasillo, como siempre debo tocar la puerta antes de entrar, al indicarme que entre, me recibe con una sonrisa de oreja a oreja, muerdo mi labio y llego hasta él sonriendo también, me toma de la cintura y me sube al escritorio, separando mis piernas, no deja de besarme, ni siquiera me ha dirigido su palabra, pero no me importa, paso mis manos por su fuerte pecho, sus manos suben por mis pantorrillas, levantando mi vestido y cuando llega al elástico de mi ropa interior lo retira con facilidad, Lorenzo era un hombre mayor, pero su experiencia era lo que me gustaba, sabía exactamente donde tocarme para encenderme —te extrañé todo el día— me dice con su voz ronca al oído, mientras acaricia mi entrada con sus dedos, lo que me hace apretar los labios, reprimiendo un gemido, su otra mano libre viaja a mi cuello, lo aprieta un poco, nuestros ojos se encuentran y lo veo sonreír de lado, me recuesta sobre el escritorio, el cual ya está vació, separa más mis piernas y vuelve a hundir su rostro en mi entrada, el sexo oral con él es muy bueno… —¿vas a dejar a tu esposa pronto verdad? — digo sin dejar de respirar agitadamente, asiente sin prestarme atención —sabes que es difícil, Amanda es una mujer complicada, pero para ti lo que quieras— dice apretando uno de mis pechos, suelto otro gemido, me siento feliz de que me diga eso, al fin me dará el lugar que merezco, a su lado… Tres golpes insistentes a la puerta nos interrumpen, Lorenzo se pone de pie rápidamente y me levanta del escritorio, me acomodo la ropa y el cabello y lo veo limpiarse la boca con un pañuelo, está molesto y no sé si conmigo o con quien sea que esté del otro lado de la puerta —pase— dice restándole importancia a mi presencia junto a él, paso saliva, si es su esposa estaré muerta más rápido de lo que espero —te lo recompensaré, lo juro princesa— me dice sonriendo de lado y totalmente calmado, asiento bajando la vista, de pronto entran a la oficina los hombres de confianza de Lorenzo, Rick y Duncan, llevan arrastrando a un hombre sumamente golpeado, abro los ojos como platos al verlo, es joven —sal, te veré afuera, ten— me dice sin quitarle la vista al hombre, entregándome una caja de terciopelo n***o, asiento, tomándola con mis manos temblorosas, totalmente nerviosa y asustada, tomo mi bolso y salgo corriendo de la oficina, al pasar por el lado de Rick me guiña un ojo, hago una mueca y termino de salir de ahí… Sé que Lorenzo es un hombre demasiado importante y poderoso, tiene demasiados negocios y dinero, nunca eh querido indagar más, pero muchas veces eh llegado a escuchar sus conversaciones con esos hombres que siempre están con él, conozco sus nombres, pero realmente no me interesa su vida, me siento en la pequeña salita de espera afuera de su oficina, sonrío al ver de nuevo la cajita de terciopelo de color n***o, decido abrirla y mis ojos se abren como platos al ver la hermosa pulsera de oro con pequeños diamantes color esmeralda, intento colocármelo yo sola, pero al tratar de hacerlo se me cae al piso, al levantarlo, veo que en la parte trasera de la pulsera viene algo escrito “para el amor de mi vida, siempre juntos, A+L.” Siento una opresión en el pecho ¡es de ella! ¡De su maldita esposa!, esta pulsera es de Amanda, la ira sube por mi cuerpo, lo odio, odio a Lorenzo Frizz, todo era mentira, no la dejará, nunca va a divorciarse de ella, soy una estúpida, me pongo de pie totalmente furiosa, me largo, es la última que le soporto, abro la puerta de la oficina de golpe con la pulsera en la mano y lo que veo me deja helada…. —esto no será igual que con James, yo mismo me encargaré de ti— dice apuntándole directamente a la cabeza… Lorenzo le ha disparado al chico sin piedad, mi cuerpo tiembla una vez más, pero ahora de miedo, lo eh visto, eh visto a Lorenzo matar a alguien —princesa, descuida, esto… ¿te gustó tu collar? — me dice sonriendo, asiento y lo interrumpo, no siquiera sabe que es una estúpida pulsera… —sí, venía a… agradecerte, pero ya vi que… estás ocupado, es mejor que… venga otro día— le digo sonriendo forzado y saliendo tan rápido como pude de la oficina, tenía que irme, denunciarlo, huir para que no me encontrara… Ya había salido del edificio donde se encontraba su oficina, ahora tenía que salir del maldito casino, pero al girar mi vista pude verlos, sus hombres iban detrás de mí, tuve que correr, pero ellos eran más rápidos, me quité los zapatos altos y seguir corriendo, me escabullí entre la gente del casino, por suerte lo conozco bien y sé sobre las salidas secretas, muchas veces Lorenzo y yo teníamos que salir por aquí para que su esposa no nos descubriera juntos, al voltear una última vez me di cuenta de que los había perdido de vista, por suerte ya solo me faltaba una última puerta para poder salir del casino y llegar a la calle principal. Me aseguré de que nadie me seguía, tomé un taxi y le pedí que me llevara a la estación de policía más cercana, tenía que denunciar a ese estúpido, no solo por lo que me hizo, si no por lo que le hizo a ese pobre chico, trate de arreglar mi ropa un poco más y me volví a colocar los zapatos, si, tal vez parecía una mujer de la vida galante, pero eso no me importaba en este momento —quiero denunciar a Lorenzo Frizz por asesinato— digo con la voz temblorosa, el policía a cargo solo suelta una risa y sigue viendo a su computadora, ¿le causo tanta gracia que ni siquiera quiere tomar mi declaración? —¿no me escuchó? Vengo a denunciar a…— me interrumpe poniéndose de pie, sonríe mientras me mira de arriba abajo —¿si sabe de quien está hablando? Lorenzo Frizz es un hombre importante seño…rita, además no tiene pruebas— dice con media sonrisa de lado, y mirándome de arriba para abajo, ruedo los ojos —yo lo vi, fue hace unos minutos, creí que… haría lo mismo conmigo, yo…— vuelve a interrumpirme —escucha, es mejor que vayas a tu… hogar, es peligroso que andes así, por las calles a esta hora— vuelve a mirarme de una manera no tan linda, frunzo el ceño, ruedo los ojos, es mejor que me vaya y salga de la ciudad, ellos no me ayudarán, seguramente Lorenzo tiene comprada a la policía… Salgo totalmente furiosa, odiando a todo el mundo, ¿cómo es posible que no crean lo que estoy diciendo? Ahora tendré que volver a mi hogar, totalmente asustada, esperando que esos hombres no lleguen y me hagan algo igual o peor, antes de poder llegar a la calle, escucho la voz de un hombre, al girar la vista lo veo acercarse, es guapo, fornido, tiene cabello castaño oscuro, corto, lleva una camisa blanca que se le pega al cuerpo y unos simples jeans —yo tomaré tu declaración, acompáñame— me dice con una sonrisa y extendiendo su brazo, asiento y camino junto a él, de nuevo al interior del edificio de la policía Llegamos a una pequeña oficina, me pidió que me sentara y que le dijera lo que había pasado, le conté todo, lo de nuestra relación, lo del collar, lo de ese hombre y cómo huí, mis manos dejaron de temblar cuando por fin pude terminar de narrarle la situación, el solo asintió —bien, Regina, es importante que sepas que hemos estado buscando a Lorenzo Frizz por un tiempo, sabemos que sus negocios en los casinos solo es una cubierta para sus negocios reales, esto que me acabas de contar te expone y tu vida corre peligro— me dice viéndome fijamente, paso saliva al escucharlo y asiento —necesito que me ayuden, necesito hacer algo para proteger mi vida, por favor, ayúdenme— le digo casi implorando, asiente —te ayudaré, te mantendré como testigo protegido, hablaré con un amigo cercano y… te mudarás, tranquila, te ayudaré Regina— mi nombre saliendo de sus labios sonaba bien, le creía, él me ayudaría a desaparecer de la vida de Lorenzo… Estuve toda la noche en la comisaría, el policía, que ahora sabía que era agente, se llama Demian Davis, me acompañó, me ofreció de cenar y a la mañana siguiente se ofreció a acompañarme a ir a mi casa por un cambio de ropa para mí, por suerte no vimos a ninguno de los hombres de Lorenzo, seguramente ya me ha de estar buscando, no eh encendido mi teléfono para que no logre rastrearme, al bajar de nuevo al auto, creí que iríamos a esconderme a algún hotel mientras él hablaba con su amigo, pero no, dijo que teníamos que era mejor ir a visitar a su amigo y hablar con él conmigo presente —¿a dónde iremos Demian? — le pregunto un poco nerviosa cuando veo que salimos de Nevada —A San Francisco, entre más lejos estés de Lorenzo es mejor, pero por ahora es lo único que tengo en mente, volverás cuando hayamos logrado atraparlo— me dice sin verme, con la mirada fija en la carretera, ¿San Francisco? De nuevo a ese lugar, del que tanto me había costado salir… Demian estacionó el auto afuera de una pequeña parroquia, frunzo el ceño —ven conmigo, hablaremos con Robert aquí— me dice bajando del auto, lo veo atravesarlo y abrir mi puerta, sonrío ante su caballerosidad y bajo del auto, paso saliva cuando entramos por una pequeña puerta metálica y recorremos un largo pasillo —espera aquí, entraré a hablar con él, es una buena persona, estoy seguro de que aceptará recibirte aquí en el convento— dice sonriendo, tomando mis hombros, lo veo desaparecer por una puerta, me quedo muda ante sus palabras, ¿un convento? Debe estar loco… Demian ya ha tardado un poco, eh repasado todas mis posibilidades sobre escapar, pero ninguna incluye estar atrapada en un convento, no es que no crea en Dios, no estoy segura de mi religión, estoy segura de que no pertenezco aquí, soy una bailarina y cantante en las vegas, amo el sexo, eh consumido varias drogas, incluso tengo tatuajes en varias partes de mi cuerpo, mi vida no es particularmente buena para este lugar, mi cabeza duele después de haber dado vueltas como una loca por todo el pasillo, de pronto escucho una puerta abrirse, justo al final del pasillo, veo que Demian sale y sonríe, mierda, ha conseguido que me quede, tal vez sería buena opción, tal vez Lorenzo no me encuentre aquí… tal vez… —Robert quiere hablar contigo, quiero decir, El padre Hal quiere hablar contigo, te quedarás aquí Regina, solo es por un tiempo, mientras encuentro otro lugar adecuado, mientras encerramos a Frizz y puedas ser libre— sus ojos me encantan, Demian habla con tanta dulzura, con tanta seguridad que me siento bien al estar cerca de él, asiento. Caminamos por el largo pasillo hasta una puerta de madera, el nombre Robert Hal se encuentra pegado a ella, seguramente debe ser un anciano anticuado, que me pondrá sus estúpidas reglas, paso saliva una ultima vez, dejo escapar un último suspiro, adiós a mi libertad, esta será mi condena por haber sido tan mala… —padre Robert, le presento a Regina Palmer, Regina, él es la persona de la que te hablé…— dice dejándome entrar, mantengo la mirada en el suelo, es una persona de respeto así que seguramente debo entrar así —buenas tardes señorita Palmer— su voz… suena joven, frunzo el ceño y decido mejor elevar la vista y cuando lo hago, mi boca cae al piso ante el hombre que tengo frente a mi…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD