Capítulo 2: ¿Qué haces idiota?

1218 Words
El: - Mi nombre es Ikal de Jesús Cordovés Pérez pero hace tiempo soy solo Ikal, el Esclavo.- Dice cambiando su rostro a uno severo. En eso se acerca un hombre en uniforme con insignia de sargento con mi compañero, el cuál está sentado en el asiento del pasajero en una patrullera. - Teniente Lozada, aquí la Unidad Gamma, tenemos a los Oscuranscentis. La Unidad Betta se encuentra neutralizando al resto en las praderas de las ruinas. Esperamos instrucciones.- Envió por radio. -La verdad estos hombres y mujeres estaban bien preparados, no nos conviene intentar escapar. - Miro a mi compañero Nahuel y le hago un gesto para que se tranquilice.- Presiento que de este lado nos irá mejor. - Digo en un suspiro a lo que el asiente no tan convencido. - Díaz, diríjase con su unidad hasta las ruinas. Hemos tomado posesión y todo está despejado. Hay una cantidad de enfermos en una especie de hospital y una población de indigentes. Lo que es raro por que por lo general no los dejan vivir. Necesitamos su unidad de apoyo para que tomen los controles sanitarios y hagan un censo de soldados, esclavos, niños, enfermos, mutantes y ancianos.- - ¿Qué harán con nosotros?- Espeta con su boca ensangrentada Nahuel. -Eso depende de ustedes caballeros. - El tal Díaz tomó la palabra. - Esclavos, somos esclavos.- dijo Nehuel. - Eso ya lo sabemos. - se burló la mujer de apellido Pérez. - Eso no garantiza que no estén enfermos o contaminados por radiación.- nos dice Molina mientras nos ofrece unas bolsas con agua. - O que sean infiltrados. - dijo la chica que me dió con su arma, Monsalve, ese es su apellido, llamando mi atención. No pude evitar observar a la soldado, era una mujer de contextura fuerte y delgada, buenos pechos y cuerpo bien trabajado. Sus cabellos amarrados en un moño alto se notaban lacios y brillaban como rayos de Sol. Su cara tiene pequeños tatuajes a un lado de diferentes formas y estrellas. Es realmente bella. Me pregunto que suerte tuvo esta joven durante la guerra que terminó aquí en lo más profundo de esta selva, siendo tan perfecta, como una diosa de nuestra cultura ancestral. - Disimula hermano, te estoy leyendo. Veo que ya escogiste, así que la morena de cabellos largos es mía. Le puedo ofrecer mis servicios de reproducción, jeje, tiene buenas caderas para engendrar.- Bromea en voz baja mi amigo y hermano Nehuel. - Pen***o, lo más seguro es lo menos que quieren, parecen amazonas, que tal si nos usan y nos matan , son intimidantes, ca**ón- la verdad lo dije en serio. - ¿Tienen algo que comunicarnos? - dice la mujer morena de apellido Montecristo con evidente antipatía y recelo. Se acerca junto a ella la Monsalve con una radio y varios documentos, al parecer es la segunda al mando. - ¿Que quieren de nosotros?- Decimos sin pensar al unisono. Acto que les provoca risa. - Información. Vamos a tomar las ruinas. Al momento ustedes conocen mejor que cualquiera la zona y el lugar. Conocen a la gente. Nos indican que los esclavos atrapados en las ruinas no quieren cooperar o están llenos de pánico. - dice la Monsalve. - Ustedes cooperan y nosotros negociamos su salida de ese infierno de la mejor manera y le daremos trato de aliado.- añade Montecristo antes de subir con nosotros a la parte lateral de la patrullera junto con la Pérez. Eran muchas y parió la abuela. Estas tres nos van a matar de seguro. - ¡Andando!- la patrullera, una Jeep Wrangler, vieja y sin puertas pero muy bien cuidada, empezó a correr mientras ellas continuaban su interrogatorio. Los dos "soplapotes" que guían la patrullera parecen no tener tantos coj***es como para enfrentarnos. - Podemos ayudarlos y también ayudarlas, mujercitas, para eso estamos los esclavos para satisfacerlas en sus necesidades.- el tono sarcástico de Neu le ganó un culetazo con el rifle de parte de la Montecristo, la morena. - ¿ Qué haces idiota?, que nos matan.- le grité, a lo que ellas rieron a carcajadas. - Eso que acabas de decir te quita privilegios amigo, aquí tu respetas y te trataremos con respeto, tus servicios sexuales no nos interesan, saco de papas sin cerebro - dijo con esos ojos verdes llenos de fuego la rubia Monsalve. -Aceptan la misión o los encerramos con los Oscuranscentis, amiguito.- Pérez, una castaña de pelo corto, le susurró en el oído erizando su piel, claro que yo lo escuche claramente y me quedé callado. Lo menos que quería era otro golpe de esas soldados. - Y bien gígolo de cuarta, ¿cuál es tu nombre? le pregunta Monsalve a Neu dispuesta a anotar. - Nehuel Silva Morales.- Mi hermano y yo venimos de la Villa Tambopata. Su familia y la mía eran comerciantes en la zona cuando comenzó la guerra. - Luego de los ataques radiactivos nuestras familias se escondieron en las cataratas Toroyacus pero allí fuimos atrapados por mercaderes que le vendieron nuestra posición a la secta y se adueñaron del lugar por mucho tiempo, hasta poder salir libremente y alojarse en las ruinas para luego reconstruir ese hospital. Muchos de nuestros familiares murieron, Mi hermana es una esclava como yo.- Nehuel soltó toda nuestra breve historia como si de ello dependiera su tranquilidad. La morena lo miró conmovida. - ¿ El nombre de tu hermana?- Pregunta Pérez - Flor, Flor María. Tiene 19 años. -Monsalve tomó la radio en sus manos en el momento en que las otras dos soldados la miraron fijamente a los ojos, al parecer se comunicaban con la mirada. - Aquí la Especialista Monsalve de la Unidad Gamma, llamando a la Unidad Betta. - - 22. Fuerte y claro, habla Pachuá.- le respondieron. - Verifique si entre los enfermos y heridos se encuentra una mujer joven de apellidos Silva Morales y sepárela del grupo. De ella depende que los hombres que tenemos prisioneros cooperen.- Eso parecía más un acto de buena fé que una estrategía. - Copiado- al cabo de unos minutos la radio vuelve a sonar. Mientras ellas seguían anotando datos, observando nos íntimamente y hablando entre ellas. - Monsalve, la joven en cuestión se llama Flor María Silva Morales, esclava, en buena salud, se encuentra en la enfermería siendo evaluada. Tiene 3 meses de embarazo.- - Malditos canallas- Perdió el control Neu. Eso no lo esperábamos, yo pude contener mi ira y apretar los puños, mientras trataban de contener a Neu entre las tres. - Cambio y fuera- Pronto llegaremos, tenemos a su hermano, separenla.- Ordenó Monsalve. - Hee tranquilo. ¿No lo sabías? ¿Es de tu amigo?- Obviamente no, ¿Por que la pregunta de la especialista Monsalve? - ¡No, la violaban como a todos los "sanos", maldita sea!- la cara de las guerreras se transformó en la de mujeres llenas de rabia y dolor ante la confesión de mi amigo. Mientras Montecristo se lleva las manos a la cabeza y muerde sus labios con rabia, Pérez habló - Lo sabemos, muchos hemos pasado por eso.- dijo Pérez con lágrimas en los ojos. - Debemos hacer algo.- Dijo por lo bajo pero con voz llena de rabia la Monsalve sin dejar de lanzar bolas de fuego por esos grandes ojos verdes.
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