Capítulo 7: Deseo

1625 Words
El: Estoy en el patio trasero remendando un mecedor oxidado que encontré, quiero darle la sorpresa a mi princesa amazona. Así le digo a la señorita Luna en mis sueños y en mi interior. Es fuerte y brava. Me encanta su personalidad arrolladora y esos ojos tan grandes y verdes como la misma selva. Me encanta trabajar con ella, aunque no lo demuestro, pues temo cruzar la línea. Me parece muy valiosa para pretenderla. Le demuestro indiferencia por que me atrae demasiado y puedo perder el control. Ella está en otra liga. Jamás seré digno de ella, así que prefiero que sea mi superior y servirle para no apartarme de su lado, soy su perro faldero, pero ella no se da cuenta. Me tiene a sus pies y más esclavizado que antes por su belleza. No dejo de pensar en toda ella cuando aparece por la puerta. Me frizo y evito mirarla. Las ganas que tengo es de hacerla mía justo ahora. Esto me está pasando hace mucho, la deseo en todo momento, hasta en mis sueños. - Hola, ¿que haces? - Un brillo especial de curiosidad se asoma en sus ojos. Ella es hermosa. ¿Desde cuando empezó a despertar este sentimiento que reta mi hombría? - Nada importante, arreglo esto.- Le digo señalando los trozos de cadena y madera en el piso. - ¿Una mecedora?, me encantan- me pregunta curiosa - Lo he arreglado con un trozo de madera. Limpié y pulí las cadenas y me dispongo a colgarlo en ese árbol cerca del riachuelo, es para que descanses cuando llegues agotada. - Sus ojos y su boca se abrieron de la sorpresa. Mi corazón latió a mil. No debí decir eso. - ¿Lo hiciste pensando en mi? Es un bonito gesto de tu parte, gracias. Las muchachas me dijeron que la sorpresa era para todas. ¿Te puedo ayudar a colocarlo?- ¡Oh no! Si va conmigo no responderé a mis instintos de hombre. Por lo que respondí que no era necesario. - ¿Soy tan desagradable que no me permite colgar ese mecedor con usted?- esa carita angelical, fingiendo mtristeza me vencen. - No señorita, es solo respeto y pues debe comer, y bueno, yo puedo solo. Le digo de espaldas mordiendome los labios y mirando al horizonte. Ha pasado un mes de ayuno y tentación y yo me la quiero comer. Ella se va hecha una furia a la cocina mientras vocifera. -Tiene razón, me iré, ya veo que no concordamos, ¿me cree menos? - me sorprende su ataque. Claro que no, se perfectamente quién es. En esa conversación con su primo, ellos mismos revelaron su identidad a mi sin darse cuenta. Decido seguirla y aclararle lo que sé. Coloco el mecedor dentro de una carreta junto con las herramientas y luego me dirijo a la cocina. Después de revelarle que la conozco. Se puso pálida. Una mezcla de ira, melancolía, miedo y verguenza se apoderó de ese hermoso rostro. Después de que me solicitara mi silencio, decido llevarla conmigo. No me conviene molestarla, la perdería. - Chicos, vamos al riachuelo a poner la mecedora. Volvemos pronto.- Le dijo a nuestros compañeros que estaban embelesados viendo la serie. -¡Ok! - dijeron algunos. La mayoría ni eso respondieron. De camino al riachuelo el trata de buscarme conversación. - ¿Crees que con la lluvia ese riachuelo pueda inundar nuestra zona? - Me mencionó adelantándose y dándome una exquisita vista de sus caderas y su cabello rubio brillante. Tarde unos segundos en reaccionar. - No...el tiempo que llevo acá no ha pasado nunca. De..debería ser muy torrencial para que ocurra, pero si le preocupa, Neu y yo podemos colocar sa...sacos de arena alrededor de la casa por si llegara a pasar.- ideé. No se porque sueno como un idiota. - Lo haremos entre todos, muy buena idea. También vigilaremos el progreso de esa tormenta, pinta ser potente, ya no es lo mismo de cuando éramos niños, no aquí ni en ningún lugar. ¿Y bien? Te escucho...- ¿Me habrá descubierto mirándola? Ella no es como las mujeres del pueblo. - ¿Qué quiere saber señorita Luna?- dije haciéndome el desentendido. - Para empezar cuidado con lo que observas, tengo ojos en la espalda. y además ¿Cómo sabes quién soy?- espetó . Me puse rojo de la vergüenza. Se dió cuenta de mis miradas. Trato de disimular. - Usted y su primo lo mencionaron frente de mi. Es decir la llamó por su nombre completo. Todo el mundo sabe quiénes son la familia Monsalve, Nahir Monsalve , Nevile y Luna Ainé Monsalve. - Tendré que cambiarme el nombre, carajo- Su malacrianza no hizo otra cosa que querer ponerle respeto nalgueandola en mis piernas. Río de su ocurrencia. - ¿Se averguenza?- Pregunté curioso. Ella me mira intrigante. _ No, solo que quiero dejarlo atrás por mi seguridad y la de mis padres. No todos nos aman.- Dice afligida y para nada convencida. - Bien cuente con mi silencio, vamos a probar si esto sirve. Ayúdeme a amarrarlo a esa rama gruesa.- Dije para cambiar el tema. Terminé con ella en mis hombros tensando bien la cuerda del mecedor. Algo que me encendió como un motor. Ella es tan confiada que creo que no lo hace de forma intensional. Es la primera vez que nos acercamos tanto. Quedó muy bien y ella quiso mecerse en él inmediatamente. - Empuja el mecedor, Ikal- me dijo llena de alegría. Si supiera que el mero hecho de verla sonreír y tocar su espalda despierta una pasión desmedida en mi. La tomaría en este mecedor sin contemplaciones, más sin embargo solo me decido a mecerla en el por largo rato. - Ven hazlo tu.- toma mi mano obligándome a sentar. - Si lo hago yo le aseguro que el resto de las damas no llegarán a usarlo- Dije sonriendo. - Jajaja, tan grandote y cobarde. No creo que se rompa. - dijo burlona. ¿Cobarde? Esa es mi fachada. ¿No ha pensado porqué los esclavos me consideran su líder? En cobarde se convertiría ella si tan solo pudiera tocarla y poseerla hasta que no recordara su nombre y mucho menos su apellido. Me encantaría ser su esclavo. - Vamos a pescar. A lo mejor encontramos peces para el almuerzo de mañana.- la invité animado. Tengo que quitarme esta calentura y solo lo puedo hacer con agua, tal vez luego me anime a intentar algo con ella. - Si, vamos- enseguida se quitó lo que quedaba de su uniforme para solo quedarse con su "brief boxer" y una camisilla gris que usa debajo. "Demonios, esto no fue buena idea". - Venga, tome mi mano que le ayudo, bajemos por entre esas rocas. Allá está lo más profundo del riachuelo.- Le llevé mientras le explicaba. - ¡Está limpia, se siente, upss que dem.....!- De repente brincó enroyandose en mi cintura. Ay chiquilla, no sabes que me estás haciendo. - ¿Peces?,¡Que bonitos colores!- Miraba al agua divertida. - Son guppies, son tan hermosos... como usted señorita.- Definitivamente el deseo por ella que hay en mi estaba a punto de salir. No me pude contener cuando me miró fijamente a los ojos. - Ikal- me suspiro para luego bajarse lentamente y girarse en dirección a la orilla quedando pensativa al observar como los peces la rodeaban. El agua le cubría hasta justo encima de sus senos. Yo le supero por un pie, ella no es alta ni pequeña, es perfectamente ajustable a mi. - ¿Asexual? Sabe que sería su esclavo con tan solo un chasquido de sus dedos.- le dije retante. Se detuvo pensativa y se giró a mi invitante, con una sonrisa coqueta que me hizo perder el juicio. Me le acerque y ella se giró nuevamente con los dedos levantados en punta pero sin chasquear. Evidentemente me estaba retando. Dobló su cuello en clara invitación a tener contacto y chasqueó. No hablé, no dije nada. Solo me sumergí en un rio de besos desde su cuello hasta sus hombros y espalda; suaves y rítmicos. Esto hacía que por momentos se tensara para luego expresar una tierna sonrisa de satisfacción mientras mis manos se escapaban escurridizas buscando un tesoro dentro de su camisa. Moví su sostén deportivo hacia arriba de su pecho y me atreví a tocar sus puntas sensibles, dándole a ambos un leve pellizco, lo que produjo un gemido y un suspiro que me invitó a invadir más ese cuerpo que llevo deseando desde hace mucho. Baje una de mis manos para acariciar lentamente su pubis esperando una señal a ser invitado. - Ikal- dijo por lo bajo temblando y apretándose a mi hombría ya evidentemente despierta. Para mi, esa fue la señal que dio paso a satisfacer mi deseo. Quería tocar su intimidad. No dije nada, solo tomé su cintura con uno de mis brazos y con mi otra mano, lentamente y sigilosamente tracé líneas de caricias hasta llegar a sus pétalos, acaricie y bordeé suavemente con la punta de mis dedos sus labios mientras ella se retorcia tiritante, aguantando un gemido ahogado. Froté su pulpa hinchada hasta lograr que respondiese al estímulo y lanzara un grito de satisfacción. Se giro hacia mi sosteniendo mi mano para luego mirarme a los ojos y colocarla más profundo. Mis dedos pulgar e índice empezaron a explorar su rincón más íntimo mientras sentía como sus manos se acercaban a mi cintura y jugaban con el borde de mi pantalón. Entonces ocurrió lo impensable. Alguien se acercaba y tuve que nadar repentinamente bajo el agua hasta el otro extremo del charco, dejándola de una pieza. - ¡Luna! ¿Estás bien? ¿Dónde estás?- #September Update Program 2023
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD