Ella
-¡Aquí estoy! ¡Cerca de la orilla! ¡Busca el árbol de roble! - Desperté del sueño en que me encontraba. Más bien no supe si era un sueño o realmente estaba viviendo este momento cuando Tony apareció entre las ramas, a la orilla del río. Lo que sí estoy segura es que sigo rodeada de peces e Ikal no está cerca.
- ¿Qué haces aquí? - Tony siempre me sobreprotege, ya era raro que hubiese permitido que me fuera sola de la casa con Ikal.
- Estoy pescando. Ikal me comentó de que habían buenos peces y podríamos pescar algo para la cena de mañana Mira hay muchos guppies.- Tony me mira con desconfianza.
- Sí claro para la cena y ¿dónde está el Esclavo ahora mismo? - miré a todos lados buscando en el agua y allí estaba en la otra orilla, muy concentrado, como en trance y apartado, bien apartado.
-Acá- gritó con un pescado en sus manos. Su cuerpo mojado, siendo delineado por surcos de agua que se escurren por su piel me ponen en trance y trato de mantener la cordura con fuerza. Quiero evitar las habladurías de Tony. Mientras se va acercando vuelven a revolcarse mis pensamientos y mis deseos. ¿Realmente paso? Definitivamente me fuí con los guppies a imaginar cosas que no fueron. Es una premonición o estoy perdiendo la cabeza. Ese pescado debe haber tomado tiempo en atraparlo.
-Mirenlo, creo que será suficiente para mañana. ¿No creen?- Su rostro y su sonrisa son cautivantes. Pocas veces lo veo sonreír.
-Entonces, es cierto que pescaba.- Riposta Tony con cara desencajada. Afirmé con mi cabeza. ¿Cuál es su problema?
- Más bien yo decidí darme un chapuzón mientras él lo hace. También pusimos eso. -Señalé a la mecedora.
- Le preguntaba cuán posible es una inundación si viene la tormenta y me dió una buena sugerencia.-
Le comento tratando de minimizar a incomodidad que sentía en ese momento. Mi cuerpo aún estaba exitado.
Boloqueo emocional y mental, Luna, a nadie le importan tus fantasias. ¿Sentiría el lo mismo? ¿Se daría cuenta?
Elevo mi mano para que me ayude a salir del agua, con la actitud más normal que mis ganas pasmadas me lo permiten.
-Sal del agua amiga; con tormenta o sin tormenta te vas a resfriar. No sé cómo confías en ese hombre, no debes cruzar la línea con él. Parece peligroso. No volverás acá sin mi.-
Odio esto. Me regaña como si fuera una chiquilla y no su amiga o su superior. Si bien algunos subimos de rango, yo sigo siendo su superior, no su novia y mucho menos su propiedad. No me provoca el más mínimo interés. Me hartan sus celos.
-Para lo que debería servir ese individuo es para hacer un muro de contención alrededor de las viviendas. ¿No que era un esclavo?- Insiste
-¡ Era! Tony.. era, tú lo has dicho,! Para tu información, ya lo analizamos. El riachuelo no se desborda comúnmente a menos que sea demasiado fuerte la tormenta. En todo caso vamos a prevenir colocando sacos de arena en la parte posterior que queda hacia este lugar. Esto ayudará para desviar la corriente en caso que se salga de su cause. - Tony me mira y niega con la cabeza.
- Vamos es mucha gente. Para eso están los soldados que recién me asignaron. Además, no creo que sea buena idea. Deberíamos hacer un canal, lo que viene aparenta ser un huracán de gran categoría y lo colocan sobre nosotros en tres días.- Ikal, quién sube por los peñascos de riachuelo con su trofeo, un hermoso pez de aproximadamente dos pies y medio, se nos une a la conversación. A Tony no le parece gustar su confianza y su mirada se convierte en una desafiante. Sin embargo, Ikal no se intimida.
- Tiene razón. Podemos hacer un canal de retorno hacia el riachuelo y no se preocupe Molina, ya no soy un esclavo, pero esta es mi gente. Este es mi pueblo y somos muchos los que estamos dispuestos a protegerlo. Incluso a ustedes o de ustedes...- su tono es sorpresivamente desafiante.
- ¿Crees que sabes mucho? Tienes aires de superioridad, pero aquí las decisiones las toma la Resistencia, no tu. Recuerda que estás en la posición en que estás con nosotros por un favor. No te confíes. Te estoy vigilando, un paso en falso y terminarás con los demás en las cárceles o muerto. - En este punto estos dos hombres parecían dos gladiadores queriéndose enfrentar en una batalla por lo que tuve que interceder.
- Suficiente. Aquí la que manda soy yo. Ustedes me deben respeto y rendición de cuentas. Nadie está cruzando la raya. Este hombre, te guste o no, me fue asignado. Hemos estado trabajando como animales por más de un mes. Compartir un momento de sosiego; él en lo suyo y yo en lo mió, no es de tu incumbencia. ¿Está claro sargento?- Aunque es mi amigo y lo quiero como tal, él debe respetar. No permitiré que quiera pasar por encima de mi. - Como digas…Teniente Coronel. - Dijo de forma irónica . Obvio su tono y me hago la desentendida para evitar discusiones de las que él saldría perdiendo y emprendí camino de vuelta a la cabaña, no quería echarle más leña al fuego.
-Tenemos que regresar a la barraca y conectarnos a las redes de comunicación para ponernos al día de los pormenores de esa tormenta. Hay que desarrollar un plan efectivo, de aquí a tres días, andando. Ikal bajó su cabeza y se dispuso a seguirme tan fiel como siempre.
Con evidente molestia, Tony tomó la delantera hacia la casa seguido por mí y luego por mí gladiador romano. En este punto, cualquier cosa que pudo suceder en el río quedó fuera de mi mente. No sé cómo pude imaginar eso y cuanto tiempo estuve en ese delicioso trance. Lo que sí sé, es que este nativo me está moviendo el piso y ya es demasiado. Tony tiene razón, no puedo cruzar la línea.
-Convocaré a los hombres del pueblo y luego comenzaré los preparativos si me lo ordena. -su voz gruesa a mis espaldas, erizó mi piel.
- Lleguemos a la barraca y verificamos la información.- Al entrar por la puerta todos estaban concentrados trabajando. Sus rostros alargados lo decían todo.
- Te pondrás de acuerdo con Nahuel y mañana temprano empezarán la obra. Tengo que delegar en mis tropas también parte de esa tarea.- Ponerlo a resolver esa situación es una forma de alejarlo de mi. Necesito poner mi cabeza en orden. No lo conozco bien. Sé que oculta cosas. Puede que me sea de ayuda en todo momento y que mis deseos reprimidos me hagan mirarlo demasiado, pero creo que es admiración lo que siento.
- Mañana ustedes se dedicarán enteramente a la obra, no tiene que acompañarme.- No creo que funcione, hay demasiado que hacer pero debo intentar alejarlo.
- Pero Señorita Luna usted me necesita también en las oficinas, puedo distribuir mi tiempo y ayudarle Luna- Sorpresivamente me llamó por mi nombre, lo que hizo latir mi corazón a mil.
-Teniente Coronel, Ikal. No lo olvide. De hecho, tengo cosas más importantes por las que preocuparme ahora. Debo comunicarme con Ciudad Abisal para pedir provisiones y equipo. Luego veremos como corremos el día de mañana.Te necesito con tu gente.- ¡No insistas que me tienes débil!
- Como usted diga, señorita Monsalve, pero creo que no seguirla me será casi imposible la seguiré hasta el fin del mundo y sí este fuera el caso nuevamente, como su esclavo. -Sus palabras apenas audibles me dejaron paralizada. Quedaron en mi mente deseando poder convertirlo en realidad.
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