Narrado por Ámbar Esa mañana todo parecía tranquilo. Cris había salido temprano a una reunión de la empresa, o al menos eso fue lo que me dijo antes de besarme y subirse a su moto. Pero algo en su tono me dejó intranquila… esa forma rápida de hablar, sin mirarme mucho a los ojos. Intenté distraerme: me duché, preparé café, puse música. Pero el presentimiento seguía clavado en el pecho como una espina. Pasaron horas. Y nada. Silencio. Hasta que mi celular vibró en la mesa. Era su amigo Leo. —Oye, Ámbar… ¿tú sabías que Cris fue al apartamento de Camila? Sentí que el mundo se me venía abajo. —¿Qué dijiste? —pregunté, intentando no perder la calma. —Nada, nada, olvídalo. Solo… pensé que tú estabas con él. —Y colgó. El corazón me latía con rabia, con miedo, con todo junto. Me temblab

